Sábado, 18 de mayo de 2024
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La inteligencia emocional masculina en redes sociales funciona así

Autor:

Redacción Comercial

Actualizada:

10 May 2024 - 17:07

¿Qué sucede y dónde se forma el discurso de dominación masculino sobre lo femenino?, ¿siempre está ligado a un sistema de creencias desarrollado históricamente en lo político, social, cultural, etc? Descubre cómo juega la inteligencia emocional en las redes sociales.

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Autor: Redacción Comercial

Actualizada:

10 May 2024 - 17:07

Imagen referencial de uso de redes sociales - Foto: Freepik

¿Qué sucede y dónde se forma el discurso de dominación masculino sobre lo femenino?, ¿siempre está ligado a un sistema de creencias desarrollado históricamente en lo político, social, cultural, etc? Descubre cómo juega la inteligencia emocional en las redes sociales.

El estudio “Social Networks, Masculinity and Emotional Intelligence in Men in the City of Quito” de Irina Freile, docente investigadora de la Universidad Indoamérica, intenta responder qué papel desempeñan las redes sociales, como espacios desterritorializados en relación con el posicionamiento de la masculinidad hegemónica en Quito.

Para ello, se utilizaron instrumentos como el Test de Inteligencia Emocional, en una muestra compuesta por 306 hombres de Quito, que utilizan redes sociales, principalmente, Facebook, Instagram y WhatsApp.

Inteligencia emocional: Más atención menos excelencia

Algunos resultados obtenidos evidencian que en la Inteligencia Emocional existe un alto porcentaje del Factor Atención y un bajo porcentaje en la Excelencia sobre la demostración y la capacidad de expresar emociones.

La pregunta planteada al inicio surge de dos preocupaciones críticas. 1) La posición hegemónica de la masculinidad, en la que hay un discurso de dominación de lo masculino sobre lo femenino. Este está ligado a un sistema de creencias desarrollado históricamente en los planos político, social, cultural, económico, científico y otros. Y 2) Las esferas de la vida pública, lo que imprime una lógica de sexualidad y diferenciación, normalizando los estereotipos de género.

Pensemos en la naturalización de los comportamientos masculinos y femeninos como prácticas sociales controladas y cómo los hombres deberían expresarse ellos mismos física y emocionalmente.

La matriz sociocultural que sustenta los discursos del poder, en términos de relaciones de género, es parte constitutiva de sociedades desde la Antigüedad hasta la Modernidad. Sin embargo, en el actual contexto de crecimiento acelerado de la sociedad de la información, aparecen flujos comunicacionales virtuales. Por ejemplo, las redes sociales que exigen una mayor desterritorialización de prácticas sociales, señala el estudio.

Otras formas de apropiarse de la realidad no parecen exclusivas de espacios físicos o territorios, sino que son concebidos como espacios sociales, cuyas fronteras se diluyen en lo virtual.

En este escenario desterritorializado, las redes sociales podrían funcionar como mecanismos de control. Sin embargo, también funcionan como mecanismo de subversión al discurso dominante. Al no poder hacer visibles sus fronteras, permitirían a personas canalizar su identidad y libertad utilizando sus medios e inteligencia. Así, se forman identidades relacionadas con el yo virtual. Su propósito es la construcción realizada de una imagen que no es necesariamente una construcción de un discurso hegemónico, indica el estudio.  

Desde esta perspectiva, es posible proponer que las redes sociales han ido transformando la formas de interactuar.

El yo virtual se presenta a través del consumo táctico de una misma red. Es decir, desterritorializar formas para que los sujetos se defiendan del poder y de las estructuras de dominación.

Algunas investigaciones sostienen que, la educación de la familia es la principal responsable de la persistencia del estereotipo de género en cuanto a la manifestación de emociones. Esto implica poco desarrollo de la inteligencia emocional. Los niños, desde la infancia, no pueden expresar sus emociones libremente sin ser juzgados a través del lenguaje.

Entonces, la familia es el lugar donde las creencias de superioridad masculina son reforzadas, transmitidas y reproducidas. No obstante, es necesario reconocer que esta educación es parte de un sistema arraigado en la cultura y la historia.

Fuente: “Social Networks, Masculinity and Emotional Intelligence in Men in the City of Quito”, escrito por Irina Freire-Muñoz, Jonathan Jirón Jiménez y Luis Iriarte Pérez de la Carrera de Psicología de la Universidad Indoamérica. Recuperado en https://ieeexplore.ieee.org/document/10309089, con fecha 6 de marzo de 2024.