La deserción escolar obliga a planificar el regreso a las aulas

Sociedad

Autor:

Jonathan Machado

Actualizada:

11 Dic 2020 - 0:03

Una niña ingresa al colegio SEK en Quito, como parte del plan piloto de retorno a clases presenciales, el 30 de septiembre de 2020. - Foto: API

La deserción escolar obliga a planificar el regreso a las aulas

Autor:

Jonathan Machado

Actualizada:

11 Dic 2020 - 0:03

El Ministerio de Educación prevé que 160.000 profesores regresen a las aulas en enero de 2021. La UNE exige garantías para evitar contagios entre los maestros.

Más de 4.000 niños han abandonado el sistema educativo durante el ciclo escolar 2020-2021, según los reportes que maneja el Ministerio de Educación.

La mayoría vive en situación de pobreza en los sectores rurales, en donde hay escasa cobertura de Internet y dificultad para acceder a dispositivos electrónicos, herramientas indispensables para recibir clases virtuales.

Para evitar que la deserción escolar se incremente, el Ministerio de Educación dispuso que los 160.000 profesores de las escuelas fiscales regresen a las aulas a partir de enero de 2021.

Con ese objetivo, los 12.500 planteles educativos fiscales de todo el país deberán presentar los planes de retorno progresivo y alternado de los docentes.

Las escuelas y colegios además, deberán informar el número de horas y de días que acudirán los maestros y las medidas de bioseguridad que implementarán para evitar contagios.

Aunque el regreso de los profesores no significará necesariamente que los alumnos también vuelvan a las aulas. El objetivo del Ministerio de Educación es que exista un mayor seguimiento a las actividades estudiantiles.

Las cifras de esa cartera de Estado revelan que unos 8.000 profesores han dejado de reportar su trabajo semanalmente, mientras que otros 8.000 han perdido el contacto con sus estudiantes.

En este escenario el ministerio considera que existe un alto riego de que más estudiantes abandonen sus estudios.

Los dirigentes de la Unión Nacional de Educadores (UNE) aseguran que es falso que 8.000 profesores hayan dejado de de reportar sus actividades.

Según Kléver Hidalgo, vicepresidente de la UNE de Pichincha, “los maestros destinan más de ocho horas a su trabajo, pues están pendientes de sus alumnos hasta los fines de semana”.

A pesar de esa discrepancia, la UNE coincide en que la posibilidad de que más estudiantes abandonen las escuelas. De hecho, el gremio considera que la deserción de 4.000 estudiantes es un subrregistro y calcula que alrededor de 17.000 niños han dejado de estudiar.

La UNE exige y amenaza

Ante la necesidad de volver a las aulas, la UNE exige garantías para que los 160.000 profesores regresen a la jornada presencial.

Hidalgo considera que los maestros deberían ser parte de los grupos considerados prioritarios y ser considerados para recibir las primeras vacunas contra el Covid-19 en enero de 2021.

Los maestros exigen, además, que el Gobierno realice pruebas PCR a los profesores antes de que regresen a las aulas para evitar la propagación del virus.

Otra exigencia que plantea la UNE es que el Ministerio de Educación provea de computadores y del servicio de Internet a los profesores para garantizar la calidad en el proceso de aprendizaje.

Se tiene previsto que este 11 de diciembre de 2020, la ministra de Educación, Monserrat Creamer, mantenga una reunión con los directivos de la UNE en la que le darán a conocer sus exigencias.

“Si no somos escuchados habrá una movilización el 18 de enero de 2021”, anunció Andrés Quishpe, dirigente de la agrupación.

Pruebas PCR a los maestros

El epidemiólogo Mario Paredes considera que “el retorno de los profesores es necesario desde el punto de vista académico”. Aunque sostiene que el Ministerio de Educación está en la obligación de garantizar la salud de los profesores.

“Es necesario la realización de pruebas PCR a los profesores, pues muchos pueden ser pacientes asintomáticos que pueden contagiar a sus compañeros”, dice el médico

Paredes añade que debe existir una vigilancia epidemiológica activa que identifique de forma temprana los nuevos contagios, ya que el promedio de edad de los profesores es de 55 años, lo que los convierte en un grupo vulnerable.

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