El HCAM ha necesitado 600 préstamos de medicinas por su desabastecimiento

Sociedad

Autor:

Jonathan Machado

Actualizada:

29 Jun 2021 - 0:05

Pacientes del HCAM retiran sus medicinas de la farmacia del hospital, el 28 de junio de 2021. - Foto: Primicias

El HCAM ha necesitado 600 préstamos de medicinas por su desabastecimiento

Autor:

Jonathan Machado

Actualizada:

29 Jun 2021 - 0:05

Las autoridades del hospital calculan que la crisis institucional se solucionará en, al menos, seis meses. Mientras tanto los pacientes reclaman por sus tratamientos.

Bodegas casi vacías, estanterías sin medicamentos y pacientes desesperados que reclaman sus medicinas son parte de la realidad que atraviesa en la actualidad el Hospital Carlos Andrade Marín (HCAM) en Quito, uno de los más importantes del país.

Desde los primeros meses de 2021, el desabastecimiento de medicamentos e insumos médicos empezó a tomar fuerza y llegó a niveles insostenibles entre mayo y junio.

Según el gerente general, Darío Sarasti, el desabastecimiento de medicamentos ya llega al 66%, mientras que el de insumos es del 65%. “Tenemos apenas la tercera parte de las medicinas e insumos que necesitamos”, dice.

La crisis es tan preocupante que hay días en los que el hospital no dispone ni siquiera de medicamentos básicos como el paracetamol. Peor aún de antirretrovirales o medicinas para los pacientes oncológicos.

Este problema obligó a que las autoridades del HCAM tengan tengan que recurrir a 600 préstamos de medicinas e insumos a otros hospitales.

PRIMICIAS tuvo acceso a las bodegas del hospital y constató que están casi vacías, así como sus seis farmacias.

Sarasti explica que el desabastecimiento se debe a “problemas administrativos, omisiones y procedimientos no adecuados que no permitieron hacer las compras”.

Lo paradójico, dice el directivo, es que el presupuesto de USD 158 millones anuales que tiene el HCAM “fue entregado a tiempo, pero no ha sido ejecutado”.

Hemos identificado que apenas se ha utilizado el 17% del presupuesto. Estamos en junio y ya se debió utilizar el 70%”, señala.

Sarasti sostiene que la baja ejecución se debe a que hay 341 procesos de compra represados que no sabe cuándo se concretarán.

El director técnico del hospital, Édison Ramos, agrega que el desabastecimiento se explica en que, por ejemplo, el hospital necesitaba 269 tipos de medicinas en los cuatro primeros meses del año. Pero, solo se compraron 88.

Algo similar ocurre con los insumos. El HCAM requería 702 tipos de materiales en el primer cuatrimestre y apenas se compraron 58.

“Estamos trabajando en la compra de medicamentos que necesitan los pacientes más vulnerables. Quienes tengan enfermedades raras o personas con problemas oncológicos o que hayan recibido trasplantes“.

Estas compras se harán bajo la figura de ínfima cuantía, con la finalidad de agilizar los procesos. “Esperamos que estas compras se realicen en unos cinco días y no en cuatro meses como ha venido ocurriendo”, dice Sarasti.

A pesar de esta solución de corto plazo, el médico calcula que se necesitarán, al menos, seis meses para mitigar la crisis que vive el hospital.

Alfonso López tiene 41 años y en marzo de 2019 se sometió a un trasplante de riñón en este hospital. Desde marzo de 2021 no recibe Everolimus y Losartán, dos medicinas que necesita para que su cuerpo no rechace el órgano.

“No he tomado las pastillas que necesito porque no tengo dinero. Son más de USD 100 semanales los que necesito para que el trasplante funcione y sí no hay bolsillo que aguante”, dice.

Cirugías represadas y áreas paralizadas

Más de 4.400 cirugías están represadas en el Hospital Carlos Andrade Marín desde marzo de 2020. Así lo reconoce el director técnico del hospital, Édison Ramos, quien dice que la falta de insumos es la principal causa.

El médico dice que, con las adquisiciones que se harán en las próximas semanas se retomarán operaciones complejas como las cardíacas o trasplantes. “Actualmente estamos haciendo una de estas cirugías cada 15 días. El objetivo es llegar a tres o cuatro cada semana”, añade.

A esto se suma otro problema que el hospital acarrea desde 2020: la paralización de diferentes áreas.

El gerente general, Darío Sarasti, admite que “los servicios de tomografía, imagenología, resonancia magnética y prótesis están paralizados desde los últimos meses de 2020 por falta de insumos”.

En medio de esta crisis, Sarasti dice que acudirá a la Contraloría y a la Procuraduría para pedir una investigación que determine las razones por las que el hospital vive estas condiciones.

No descarta solicitar a la Fiscalía para que “también realice las investigaciones que crea pertinente”.

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