La Mariscal apuesta por el uso del espacio público para su reactivación

Sociedad

Autor:

Jonathan Machado

Actualizada:

6 Nov 2020 - 0:03

Personas comen en un restaurante improvisado en La Mariscal, el 3 de octubre de 2020. - Foto: Municipio de Quito

La Mariscal apuesta por el uso del espacio público para su reactivación

Autor:

Jonathan Machado

Actualizada:

6 Nov 2020 - 0:03

Los restaurantes han instalado mesas en las aceras y parqueaderos para recibir a sus clientes. La delincuencia y la venta de drogas siguen siendo un problema.

La pandemia del Covid-19 obligó a que más de 30 establecimientos, entre bares, discotecas, pequeños hoteles y restaurantes, cierren sus puertas en el tradicional barrio de La Mariscal, ubicado en el centro norte de Quito.

La escasa llegada de turistas y las medidas sanitarias que impiden que un negocio trabaje al máximo de su aforo impulsó a los propietarios de los establecimientos que sobreviven a tomarse calles, veredas y parqueaderos públicos para atender a sus clientes. Pues en espacios abiertos se minimizan las posibilidades de contagio.

Los fines de semana, sobre todo, es común ver mesas instaladas en las calles para llamar la atención de las personas que buscan una opción gastronómica.

A esto se suman las presentaciones musicales y de otras artes, que junto a la venta de artesanías intentan reactivar a este barrio que antes de la pandemia recibía a unos 80.000 turistas al año.

Una feria de artesanías en La Mariscal, el 26 de octubre de 2020

Una feria de artesanías en La Mariscal, el 26 de octubre de 2020 Municipio de Quito

Juan Baquerizo, representante de los dueños de establecimientos, dice que en las últimas semanas “algunos restaurantes retomaron parcialmente sus actividades en las calles”, aunque reconoce que todavía son pocos.

Esta reactivación, dice, es insuficiente para que “La Mariscal reviva, pues el golpe de la pandemia ha sido mortal”.

Baquerizo espera que otros restaurantes se sumen a la iniciativa, con el objetivo de retomar en algo el ritmo que tenía el sector a inicios de este año. El Municipio, por su parte, implementó dos medidas que apuntan a mitigar la situación que atraviesan los propietarios de los establecimientos:

  • Reducción del 80% de las regalías para el uso de terrazas, veredas y vía pública.
  • Reducción del pago de la patente hasta del 50% para negocios turísticos.

El gerente técnico de Quito Turismo, Patricio Velásquez, dice que a estas dos iniciativas se suman recorridos turísticos por el sector para que los visitantes conozcan la historia de La Mariscal.

Nuevo giro de negocio

Juan Fernando Rueda es representante de la Asociación de Hoteles y Hostales de La Mariscal. Además administra dos hoteles ubicados en los alrededores de la Plaza Foch.

Ante la falta de clientes, Rueda dice que algunos hoteles optaron por transformarse en restaurantes. “Ahora vendemos almuerzos a domicilio o en las propias instalaciones, es nuestra opción para no cerrar”, dice.

El dirigente dice que la decisión se dio, luego de contabilizar que los 47 hoteles de la asociación apenas recibieron a 18 huéspedes desde marzo.

El gerente de un hostal que prefiere la reserva de su nombre señala que tuvo que despedir a sus ocho trabajadores porque “no tenía dinero para pagarles, pues no tenía ningún ingreso”.

Estuvo a punto de cerrar su local, pero tomó un curso rápido de cocina y empezó a vender desayunos y almuerzos en el hostal. Este empresario espera retomar pronto el negocio del hospedaje.

Delincuencia y drogas no dan tregua

La venta de drogas, la inseguridad y el microtráfico son algunos de los problemas que aquejan a La Mariscal y que han regresado tras el confinamiento.

Juan Baquerizo, empresario del sector, dice que “nuevamente se ven robos, peleas y escándalos entre las bandas delictivas que operan en el sector”.

Baquerizo agrega que la zona se ha ido degradando con el paso del tiempo hasta convertirse “en una gran cantina que solo produce inseguridad y peligro para los visitantes”.

Dice que, cuando Mariscal fue recuperada y declarada zona rosa de la ciudad, estaba poblada de negocios, hoteles y restaurantes que atraían a ejecutivos y a turistas de mediano y alto poder adquisitivo. Insiste en que el Municipio debe hacer cambios integrales para que el sector supere los problemas que afronta.

La Secretaría de Seguridad asegura que realiza constantes operativos para brindar seguridad a los turistas y a los habitantes del barrio que sufren de cerca la inseguridad.

El representante de la Asociación de Hoteles y Hostales de La Mariscal, Juan Fernando Rueda, dice que la pandemia del Covid-19 debe ser una oportunidad para que este sector se renueve.

El Municipio debe evaluar la metodología de entrega de las licencias de funcionamiento a los locales. Es tiempo de que La Mariscal tenga solo hoteles, hostales, restaurantes y centros de diversión de calidad”, dice.

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