Las mujeres waoranis quieren inspirar a otras emprendedoras

Sociedad

Autor:

Carolina Mella

Actualizada:

6 Dic 2020 - 0:03

- Foto: Mujeres waorani preparan el material para producir artesanías Cortesía: Amwae

Las mujeres waoranis quieren inspirar a otras emprendedoras

Autor:

Carolina Mella

Actualizada:

6 Dic 2020 - 0:03

Los waoranis fueron la última nacionalidad indígena amazónica en contactarse con occidente. Esa decisión los llevó a separarse. Los pueblos Tagaeri y Taromenane optaron por mantenerse en aislamiento.

Los wao se han asentado en lo profundo de la selva de las provincias de Orellana, Napo y Pastaza. Son hábiles cazadores y guerreros, lo que los ha ayudado a sobrevivir en la selva. 

Pero esa habilidad también se vio comprometida cuando las petroleras entraron a sus territorios y construyeron carreteras. Así accedieron a lugares que por años fueron desconocidos en el país. 

La caza de supervivencia se convirtió en un negocio, hasta poner en riesgo su propia seguridad alimentaria, recuerda Mencay Nenquihui, presidenta de la Asociación de Mujeres Waorani (Amwae). “La carne es para la familia, no es para el mercado”, asegura.

De esos hechos nacen los emprendimientos de 250 mujeres wao, a quienes por mucho tiempo les dijeron que “las mujeres no eran buenas administrando” y que ese no era su rol.

Ahora son ellas las que sostienen la economía de los hogares en las que indirectamente participan 1.500 mujeres, de 58 comunidades waorani.

Desde 2010, emprendieron con dos productos: las artesanías a base de la chambira, una planta endémica de la Amazonia. 

Nenquihui explica que el proyecto consiste en sembrar cerca de las casas para conseguir la materia prima. “Trabajamos también con tintes naturales, sin talar los bosques, volviendo a sembrar como nuestras abuelas sabias lo hacían”.

 Mujeres wao tienen dos emprendimientos. Uno de esos es la artesanía. Cortesía: Amwae

El segundo emprendimiento es el chocolate. Siembran cacao orgánico para hacer un producto de fino aroma. Se apoyan en una fábrica en Quito y de organizaciones sociales para todo el proceso de producción y distribución.

De las ventas, dice su presidenta, “el 70% se paga a las artesanas y el 30% se invierte en la promoción, pago de impuestos y en la renta de locales” que tienen en la Mitad del Mundo, Quito y Baños. 

Pero la pandemia ha golpeado los negocios del pueblo wao y pone en riesgo de nuevo su economía. Sus principales compradores eran turistas extranjeros que desde marzo ya no han llegado al país y, por lo tanto, tampoco a sus territorios.

Hay 2.000 barras de chocolate represadas en los locales que se han mantenido cerrados.

Una campaña para recuperarse

En la recolección del cacao participan todas las mujeres, incluidas las niñas. El chocolate Wao 70% cacao del Yasuní enfrenta el problema de no ser conocido en el propio país de producción. 

Para colaborar en la apertura de nuevos canales de comercialización han iniciado la campaña ‘Yo apoyo a la mujer wao’. María José Noboa, dirige la iniciativa que pretende “visibilizar los emprendimientos y su rol como mujeres productoras”.  

 Las niñas waorani también participan de los emprendimientos de las mujeres. Cortesía: Amwae

La imagen de la mujer wao ha dado la vuelta al mundo como símbolo de la defensa amazónica, en manifestaciones donde han estado acompañadas incluso por personajes famosos, como el actor Leonardo Di Caprio. 

“Pero no se las conoce como emprendedoras y lideresas de sus comunidades”, recalca Noboa, quien explica que gracias a este proyecto, el mercado de carne de monte de Pompeya, que está en las riberas del río Napo, ha podido controlarse, porque ahora los hombres no cazan para negociar la carne.

El proyecto impulsa la sostenibilidad de sus territorios para preservarlos en el tiempo bajo sus preceptos ancestrales. 

Con la campaña ‘Yo apoyo a la mujer wao’ han logrado que dos cadenas de alimentos orgánicos que venden por internet, expongan también el chocolate wao. También lo hacen a través de la página de la asociación Amwae. Pero todavía no es suficiente para mantenerlo rentable. 

Les preocupa la situación a largo plazo, porque son “las mujeres las que ahora sostienen el hogar”, explica Noboa. Y el objetivo es que las actividades de los pueblos indígenas waorani no impacten en los recursos naturales, la tierra santa, como ellos la llaman.

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