Pacientes del sistema público de salud acuden a la justicia por sus medicinas

Sociedad

Autor:

Jonathan Machado

Actualizada:

17 May 2022 - 0:05

Carolina Cantuña en su casa, el 16 de mayo de 2022. - Foto: Carolina Cantuña

Pacientes del sistema público de salud acuden a la justicia por sus medicinas

Autor:

Jonathan Machado

Actualizada:

17 May 2022 - 19:05

Los pacientes del Ministerio de Salud y del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) también denuncian que reciben medicamentos de mala calidad.

La falta de medicamentos en los hospitales públicos, junto con la necesidad de recibir un tratamiento médico que a veces no llega, son las principales razones para que los pacientes del sistema público de salud acudan a la justicia.

Carolina Cantuña está desesperada y cansada de ver cómo su salud se deteriora a diario a causa de la inmunodeficiencia primaria que padece desde niña. Por eso decidió demandar al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS).

Cantuña dice que desde “hace dos años el IESS no me entrega la medicina que necesito”.

Se refiere a las tres ampollas de inmunoglobulina humana normal de 10 gramos, que cuestan USD 1.600 cada una, y que necesita cada mes para evitar que la enfermedad avance.

Para ella “es imposible gastar tanto dinero, aunque de eso dependa mi vida”, dice.

Cantuña es presidenta de la Fundación de Pacientes con Inmunodeficiencias Primarias de Ecuador (PIDE). Agrega que “las personas con inmunodeficiencia necesitan las medicinas porque son una población muy vulnerable”.

Pacientes con inmunodeficiencia durante un plantón, el  1 de diciembre de 2021 en Quito.

Pacientes con inmunodeficiencia durante un plantón, el 1 de diciembre de 2021 en Quito. 

La inmunodeficiencia primaria provoca infecciones constantes en casi todos los órganos. “Una persona que sufre una infección, generalmente, puede superarla sin mayores problemas. En el caso de una persona con inmunodeficiencia, una simple infección puede llevarla al hospital”, dice Cantuña.

Ella es una de los casi 100 pacientes con inmunodeficiencia primaria que no reciben su tratamiento.

Esto a pesar a pesar de que el Acuerdo Ministerial 158A, de 2018, especifica que si los medicamentos prescritos no constan en el Cuadro Básico de Medicamentos y es una emergencia, la compra debe ser inmediata.

Ante el incumplimiento, estos 100 pacientes se unieron para crear la Fundación PIDE. En abril de 2022 demandaron al IESS y al Ministerio de Salud, a través de una acción de protección, para que la justicia ordene la entrega de las medicinas.

A este proceso se lo conoce como judicialización de medicamentos.

El viernes 13 de mayo de 2022, una jueza de Cuenca les dio la razón y ordenó que el Ministerio de Salud y el IESS compren inmediatamente la inmunoglobulina para entregarla a los 100 pacientes.

“Esperamos que las dos instituciones cumplan la sentencia y nos entreguen la medicina”, dice Cantuña.

Las demandas no son nuevas

Trajano Lugo es otro paciente del IESS que tuvo que llegar a instancias judiciales para reclamar sus medicinas.

En 2014 fue diagnosticado con esclerosis múltiple. “Esta enfermedad provoca la pérdida de la protección natural de los nervios, es decir, la mielina”, explica.

Las consecuencias de esta enfermedad incluyen la inmovilidad de las extremidades, la dificultad para respirar, el constante desgaste físico y la inflamación del cuerpo.

Lugo explica que el control de la enfermedad solo tiene una vía: la administración de un suero del medicamento ocrelizumab, cuyo valor es de USD 16.000.

“Este suero hay que administrarlo cada seis meses. Durante dos años no pude acceder a él y tuve que hipotecar mi departamento para comprarlo”.

Trajano Lugo.

Lugo debió comprometer su patrimonio a pesar de que en 2018 y en 2019 ganó dos juicios en los que la justicia ordenó que el IESS y el Ministerio de Salud debían entregarle la medicina a él y a otros 11 pacientes.

“En los dos casos interpusimos una acción de protección. El juicio de 2018 lo hicimos junto a 11 personas de la Asociación de Pacientes con Esclerosis Múltiple y el de 2019 a título personal”, señala.

Sin embargo, ninguna de las dos instituciones ha cumplido las sentencias. “Tampoco me entregan las medicinas que ayudan a controlar los efectos secundarios de la enfermedad. Esos medicamentos cuestan unos USD 500 mensuales”, dice Lugo.

Lugo espera que, en junio de 2022, el IESS cuente con ocrelizumab, pues no sabe si tendrá el dinero suficiente para comprarlo por su cuenta.

Medicamentos de mala calidad

La falta de medicamentos no es único problema para los pacientes de los hospitales del Ministerio de Salud y del IESS. También deben soportar la entrega de medicinas de mala calidad.

Trajano Lugo cuenta que sufrió problemas de salud, luego de tomar medicinas alteradas que le entregó el IESS.

“La medicina debe ser eficiente, oportuna y de buena calidad. Si no cumple estas tres premisas, no sirve de nada”, insiste.

Trajano Lugo en su casa, el 8 de mayo de 2022.

Trajano Lugo en su casa, el 8 de mayo de 2022. API

Cantuña teme que ocurra algo similar con los medicamentos que deben recibir tras ganar el juicio contra el IESS y el Ministerio de Salud.

“Esperamos que nos entreguen la inmunoglobulina humana normal porque es la que necesitamos. Ninguna otra”, comenta.

Si la Fundación de Pacientes con Inmunodeficiencias Primarias del Ecuador recibe otro tipo de medicamento, Cantuña adelanta que acudirán nuevamente a la justicia.

La exministra de Salud, Verónica Espinosa, decía durante su administración que muchos medicamentos no garantizan su calidad, seguridad y eficacia y, a la vez, tienen altos costos, por lo que impactan al financiamiento del sistema nacional de salud.

Los silencios

Durante más de 15 días, PRIMICIAS intentó obtener explicaciones del Ministerio de Salud y del IESS sobre las razones por las que no han cumplido los fallos judiciales, pero no recibió ninguna respuesta.

Una respuesta que tampoco ha recibido Mauricio Zúñiga, un joven de 33 años que en 2019 recibió un trasplante de riñón, tras pasar más de tres años con diálisis.

“Durante los primeros meses recibí la medicación, pero luego me entregaron medicinas de mala calidad y, por último, dejé de recibirlas”, narra.

Desde entonces, su cuenta de Twitter se convirtió en el espacio para denunciar la falta de medicamentos que puede provocarle un rechazo del riñón trasplantado.

Zúñiga dice que no ha tenido otra opción que gastar entre USD 500 y USD 700 mensuales para la compra de los inmunosupresores que ayudan a que el riñón siga funcionando.

También ha recibido donaciones de medicamentos de familiares de pacientes que fallecieron a la espera de sus tratamientos.

Sobre una posible demanda al IESS, Zúñiga sostiene que “es una pérdida de tiempo y de dinero. Si no han cumplido durante dos años, qué me garantiza que lo hagan por una orden judicial”, se pregunta.

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