El secuestro y los abusos a una joven en Puerto Quito duraron nueve años

Sociedad

Autor:

Mario Alexis González

Actualizada:

16 Ene 2021 - 0:04

Imagen de archivo que muestra una vista panorámica de la cabecera cantonal de cantón Puerto Quito, en Pichincha. - Foto: GAD de Puerto Quito, Facebook

El secuestro y los abusos a una joven en Puerto Quito duraron nueve años

Autor:

Mario Alexis González

Actualizada:

16 Ene 2021 - 0:04

La joven fue retenida a la fuerza en su propio hogar y bajo complicidad de su madre, hace casi una década. Allí era abusada frecuentemente y tenía prohibido salir. Tuvo tres hijos durante ese tiempo.

Hace siete años, Beatriz (nombre protegido), su madre y su padrastro se mudaron al recinto Achiote, a unos 20 kilómetros de Puerto Quito, cantón del noroccidente de Pichincha.

La entonces adolescente estaba embarazada y tras su primer parto ingresó al colegio; pero al poco tiempo lo abandonó por un nuevo embarazo. Años después la historia se repitió y la joven dejó la escuela nocturna para tener a su tercer hijo.

El 13 de enero de 2021, la madre de la joven y el padrastro fueron detenidos en medio de un operativo de la Fiscalía y la Policía Nacional. Ambos son investigados por violencia sexual y secuestro, delitos por los que podrían enfrentar penas de hasta 35 años de cárcel.

Tras el operativo se conoció que los tres hijos de Beatriz eran hijos del padrastro, quien habría abusado de ella desde que tenía 15 años. Pero la historia es aún más retorcida que eso.

Según las primeras investigaciones, la joven fue retenida a la fuerza en su propio hogar hace nueve años, donde era abusada frecuentemente y de donde tenía prohibido salir. El hombre la amenazaba con matar a los niños si intentaba huir.

Beatriz solo podía salir de su casa para cobrar el bono de desarrollo humano, en el pueblo de Puerto Quito. En una de esas salidas la víctima se animó a contar su martirio a una funcionaria pública.

Ese fue el punto de partida de las investigaciones que terminaron con su liberación y la detención del presunto abusador y la madre de la víctima, quien al parecer fue cómplice del delito que se cometió durante casi una década.

El machismo muestra a las mujeres como propiedad

Franklin Tinajero, perito psicológico, cree que detrás de este hecho hay un patrón cultural extendido todavía en las zonas rurales del país: muchos creen que las mujeres son propiedad de los hombres y que estos pueden hacer lo que quieran con ellas.

Según el experto, este tipo de abusadores tienen una personalidad narcisista y se caracterizan por su falta de empatía con los demás, además de comportamientos sexuales inadecuados.

Tinajero destaca también el rol de la madre de la víctima, quien a su vez era esposa del victimario. Según el perito esa complicidad pudo haberse desarrollado a partir de un abuso previo hacia ella.

Recuerda un caso similar que trató en Machala. Una madre que fue víctima de abuso sexual a los 14 años y cuando su hija cumplió esa edad le buscó un novio que terminó siendo su agresor.

Según Tinajero, con la valoración psicológica a la víctima, a su madre y al abusador se podrán establecer con exactitud las tendencias de este caso.

Es probable que el agresor presente rasgos pedófilos y psicópatas. Mientras que la madre podría sufrir síndrome de Estocolmo, es decir, sentir amor por su agresor y estar imposibilitada de reaccionar.

La víctima, explica el perito, debe sufrir sentimientos de indefensión. Estos se desarrollan cuando las personas son agredidas recurrentemente y pierden toda posibilidad de defensa y reacción emocional.

Otros casos en el mundo

El caso de Puerto Quito recuerda otros casos similares que involucran cautiverio a largo plazo por parte de familiares cercanos. PRIMICIAS le presenta otros cinco casos parecidos que han conmocionado al mundo.

  • El caso Turpin

    A inicios de 2018, las autoridades policiales estadounidenses allanaron un domicilio en California y hallaron encadenados y con claras muestras de maltrato a 12 hermanos, con edades comprendidas entre los dos y 29 años.

    Las víctimas habían sido encerradas por sus padres. David Turpin y por su esposa, Louise, durante varios años.

    Siete de los 13 hermanos secuestrados ya era mayores de edad. Tenían huellas de desnutrición, falta de aseo y maltrato físico. El padre fue acusado de un delito sexual contra uno de los menores.

    La liberación se dio gracias a que una de las hijas, de 17 años, logró escapar de la casa por una ventana y con un teléfono en desuso pudo llamar a la línea de emergencias.

    Los esposos Turpin fueron sentenciados a cadena perpetua por 12 cargos de tortura, 12 de secuestro, siete de abusos contra un adulto y seis de maltrato infantil. En el caso de David hubo un cargo más por un acto lascivo y para Louise uno más por agresión.

  • 15 años de frío

    En diciembre de 2017, días antes de que el mundo se paralizara con el caso Turpin, otro caso similar sacudió a la población japonesa.

    Un matrimonio de Osaka fue arrestado tras confesar que mantuvo en cautiverio a su hija, por más de 15 años. La mujer de 33 años murió de frío, luego de haber estado encerrada por años en una habitación de su casa. 

    El fallecimiento de su hija impactó a la pareja e hizo que se entregaran. Según los agresores, decidieron encerrarla porque padecía una enfermedad mental que la hacía violenta.

  • El caso de esclavitud de Lambeth

    En noviembre de 2013, la Policía Metropolitana de Londres arrestó a Aravindan Balakrishnan, un ciudadano indio de 73 años; y a su esposa, Chanda Pattni, de 67 años.

    Balakrishnan era el líder de una secta con ideales comunistas, que operaba en la clandestinidad desde 1980. Junto a él vivieron cuatro mujeres, además de su esposa, que creían ciegamente en sus postulados.

    Dos de estas mujeres murieron años más tarde, en medio de confusos incidentes.

    El hombre abusó sexualmente de ellas y producto de una de esas violaciones nació Katy. La niña también creció secuestrada y nunca conoció el mundo exterior.

    Fue prisionera más de 30 años, hasta que en 2013 escapó con ayuda de una de las mujeres que seguía a su padre, quien en 2016 fue condenado a 23 años de prisión.

  • El caso de María Mónaco

    María Mónaco fue hallada y liberada por la Policía Militarizada de Italia, en junio de 2008.

    La mujer de 47 años presentaba problemas psíquicos y tenía señas de desnutrición y maltrato. Había estado encerrada por 18 años en la casa de sus padres.

    La víctima había dado a luz a un niño en 1990. No se conocía quien era el padre de ese bebé y como castigo, su familia la mantuvo en cautiverio.

    La madre de María Mónaco y sus dos hermanos fueron acusados de secuestro y maltrato familiar. Su hijo, en cambio, había sido enviado a la casa de un pariente y vivió una vida normal durante 17 años.

  • El monstruo de Amstetten

    Este caso se inició en 1977 en el poblado de Amstetten, en Austria. En ese año, Josef Fritzl abusó sexualmente de su hija Elizabeth de 11 años, por primera vez.

    A principios de los 80, Elizabeth aparentemente llevaba una vida normal y empezó a trabajar en una gasolinera. Pero en agosto de 1984 desapreció sin dejar rastro.

    Al cumplir 18 años, la víctima había intentado fallidamente escapar de su casa. Su padre, Josef Fritz, la atrapó y la mantuvo esposada en el sótano hasta 2008, cuando la Policía dio con su paradero.

    Durante 24 años Elizabeth fue violentada reiteradamente mientras vivía en el sótano de su casa. Allí tuvo siete hijos producto de los abusos a los que la sometía su padre. Uno de esos niños falleció al nacer y el padre incineró su cuerpo en un horno de la casa.

    Fritz fue descubierto en 2008, ya que uno de sus hijas-nietas, tuvo un problema de salud que obligó a llevarla al hospital, donde los médicos alertaron a la Policía gracias a una nota de auxilio escondida en un bolsillo.

    En 2009 el conocido como monstruo de Amstetten fue sentenciado a cadena perpetua e internamiento psiquiátrico.

Noticias relacionadas