Solanda, el barrio que se hunde desde hace cuatro años en el sur de Quito

Sociedad

Autor:

Jonathan Machado

Actualizada:

20 Nov 2021 - 0:05

Vecinos de Solanda en una de las casas del barrio, ubicado en el sur de Quito, el 17 de noviembre de 2021. - Foto: Jonathan Machado / Primicias

Solanda, el barrio que se hunde desde hace cuatro años en el sur de Quito

Autor:

Jonathan Machado

Actualizada:

20 Nov 2021 - 0:05

Un total de 233 casas presentan daños estructurales y 43 están totalmente destruidas. Sus propietarios dicen que los daños empezaron con las obras del Metro de Quito en la zona.

En Solanda, uno de los barrios más populares del sur de Quito, hay impotencia. Desde julio de 2017, cuando inició la construcción de la parada Solanda del Metro de Quito, 276 casas no dejan de hundirse.

En este barrio viven unas 130.000 personas y, según el Municipio de Quito, es el de mayor densidad poblacional de la capital. Las casas se levantan sin ningún orden pegadas unas a otras entre pasillos estrechos.

Algunas son de un piso, la mayoría tienen dos y tres, pero hay otras que llegan hasta los seis.

Los propietarios aseguran que sus viviendas no habían sufrido ningún daño desde que fueron construidas, hace más de 30 años.

“Nuestra desgracia empezó cuando llegó el Metro. Todos los días, las 24 horas, escuchábamos los trabajos en el subsuelo y veíamos a los obreros. Extrajeron toda el agua de Solanda y al poco tiempo se vieron las consecuencias”, dice Guillermo Arce, dueño de una de las casas más afectadas.

Arce tuvo que abandonar su casa a finales de 2017. “Un funcionario del Municipio me dijo que exageraba la situación y que podía vivir en la casa. Yo le dije que venga él con su familia y que yo le pagaba los servicios básicos. Nunca regresó”.

En el interior de esa vivienda hay paredes inclinadas, madera destruida y el piso está lleno de humedad. En el segundo nivel, el techo está agrietado y el agua que ingresa se acumula y forma un charco.

“Era imposible vivir así. Tuve que dejar la casa que construí durante toda la vida e ir a vivir a otro lado con mi esposa, mis hijas y mis nietas”, cuenta Arce.

Una situación similar es la que viven Hugo Pusdá, Mathilde Saravia y Carmen Padilla. Ellos son tres de los 43 propietarios de las viviendas que fueron abandonadas porque los daños siguen avanzando.

Antes de ingresar a su casa, Pusdá advierte que es peligroso. Hace unos meses, el techo se derrumbó en el que era su dormitorio, “si no hubiésemos quedado, mi esposa y yo hubiéramos muerto”, reflexiona.

Mientras camina por su casa señala las grietas que se han formado en las paredes y se lamenta de que cada mes se agrandan. “Entre 2018 y 2019 medían tres centímetros, ahora ya son seis y siete”.

A dos cuadras de allí están las casas de Mathilde Saravia y Carmen Padilla. El panorama es el mismo: paredes agrietadas e inclinadas, ventanas dobladas y pisos destruidos.

Padilla llora al ver su casa vacía. Recuerda que fue construida con el esfuerzo de su esposo que falleció durante la pandemia. “¿Se imagina lo que significa dejar su propia casa y tener que ir a molestar a un hijo porque no se tiene dónde vivir?”, se pregunta.

Carmen Padilla en su casa, ubicada en Solanda, el 17 de novimebre de 2021.

Carmen Padilla en su casa, ubicada en Solanda, el 17 de novimebre de 2021. Jonathan Machado / Primicias

En el segundo nivel de esta vivienda es notoria la inclinación del suelo. La mujer toma una botella, la acuesta en el piso y la observa rodar sin ningún impulso. “No hay dónde perderse. El daño es grave y alguien debe hacerse cargo“, dice

Es lo mismo que repite Saravia. Su casa tiene grietas por todas partes, las ventanas y puertas no cierran por la inclinación del piso.

Los vecinos de este sector esperan que el Municipio los indemnice para arreglar sus casas o buscar otras en un barrio distinto.

Mathilde Saravia (izquierda) recorre su vivienda en Solanda, en el sur de Quito, el 17 de noviembre de 2021.

Mathilde Saravia (izquierda) recorre su vivienda en Solanda, en el sur de Quito, el 17 de noviembre de 2021. Jonathan Machado / Primicias

Promesas incumplidas en Solanda

Los habitantes de Solanda están cansados de las promesas de las autoridades municipales. “Desde 2017 han venido alcaldes, concejales y funcionarios a prometer soluciones, pero hasta el momento no se ha concretado nada”, dice Fernando Chamba, presidente del Comité Ejecutivo de Solanda.

Tras la finalización de la pugna por la Alcaldía entre Jorge Yunda y Santiago Guarderas, Chamba dice que el Municipio debe ejecutar lo antes posible las garantías que constan en el contrato firmado con la empresa Seguros Generali, aseguradora del Consorcio Línea 1 Metro de Quito.

“Son USD 50 millones que servirían para indemnizar a las familias perjudicadas, sin que le cueste un centavo al Municipio de Quito”, dice Chamba.

El gerente del Metro, Efraín Bastidas, dice que ya se han instalado mesas de trabajo con los moradores de Solanda y con la aseguradora para buscar una solución.

Además, “14 entidades municipales ya han revisado los ejes de trabajo para atender el hundimiento del suelo y establecer hojas de ruta con cada institución municipal, en función de sus competencias.

La idea, dice, es definir cuáles serán las acciones a ejecutarse, así como las fechas de cumplimiento y las responsabilidades.

Casas de Solanda, el 17 de noviembre de 2021.

Casas de Solanda, el 17 de noviembre de 2021. Jonathan Machado / Primcias

Sin embargo, lo único que los moradores tienen claro hasta el momento es que 43 viviendas presentan daños totales mayores al 70% del avalúo catastral, y 233 con daños menores al 70%.

Mientras que un estudio elaborado por la Universidad Central del Ecuador y por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador asegura que el hundimiento del suelo de Solanda se debe a cinco causas:

  • El paso de vehículos pesados usados por la empresa contratista del Metro.
  • El nivel freático del suelo.
  • Las viviendas que tienen más de cuatro pisos.
  • Problemas en el sistema de alcantarillado y agua potable.
  • La extracción de agua del subsuelo de Solanda para la construcción del Metro.

Los propietarios de las casas afectadas reconocen que algunas viviendas del sector fueron construidas sin los permisos municipales y en medio de la ilegalidad. Sin embargo, Chamba dice que “nunca hubo daños, ni siquiera en los terremotos. Todo inició con la construcción de Metro”.

Los habitantes de Solanda están a la espera de dos nuevos estudios que, esperan, confirmen las responsabilidades del Metro.

El primero es un estudio complementario que recomendaron realizar las dos universidades citadas para medir el impacto que deja cada uno de los cinco factores encontrados. Mientras que el segundo es un estudio de vibración que determinará otras posibles afectaciones que ocasionará el paso del Metro.

El concejal Fernando Morales reconoce que el Municipio no ha “activado las garantías para solucionar el problema del hundimiento de las casas y es otro problema que se suma a los que ya tiene el Metro”.

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