En sus Marcas Listos Fuego
A plena luz del día
PhD en Derecho Penal; máster en Creación Literaria; máster en Argumentación Jurídica. Abogado litigante, escritor y catedrático universitario.
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Tan acostumbrados estamos los ecuatorianos a que los pactos en este país se los realicen entre gallos y media noche, que hoy estamos impávidos –y descreídos– de que por fin nos verán la cara de pendejos a plena luz del día, ante nuestros ojos o, como diría coloquialmente la comadre del barrio, en nuestro delante.
Y lo que les relataré hoy no es algo menor, sino lo mayor de lo mayor, así que ajústense esos cinturones de seguridad y prepárense para estas tenebrosas curvas del destino.
El “concurso” para Fiscal General por fin inició. Las postulaciones podrán presentarse hasta el 03 de marzo y, Roberto Aguilar, con su afinada y magistral pluma, convocó en su última columna de El Expreso a que los abogados honestos de la patria concursemos.
¿Por qué concursar? ¿Por qué no hacerlo? ¿El concurso está amañado? ¿Es toda una pantomima? ¿Los abogados honestos deberíamos concursar? Les invito a esta fiesta de terror.
Premisa menor: los finalistas del concurso de Fiscal General ya están decididos incluso antes de que inicien las postulaciones.
Premisa mayor: sobre esos finalistas hay dos bandos en disputa: el poder político y el crimen organizado.
Bienvenidos a la realidad. Lo que ocurre es sencillo: el crimen organizado, que maneja millones de dólares en billetes y en plomo, acude a esta subasta sin restricciones ni limitaciones a la hora de hacer sus apuestas.
¿Qué repercusiones trae? Dos evidentes:
1. El crimen organizado o bien colocará su propio candidato o bien intentará comprar al candidato del poder político.
2. Aquí viene lo grave: si algún candidato independiente se atreve a hacer calor y a boicotear esta pantomima, ese candidato se va a morir, literal o reputacionalmente.
Es decir, el abogado honesto e independiente que se postule y que ponga a tambalear esta farsa, se juega la vida y/o el prestigio.
¿Por qué el prestigio? Porque mientras el crimen organizado intentará eliminarlo, el poder político lanzará una granja de trolls a destruirlo noche y día. Por eso, el honesto que se atreva a concursar, se juega el pellejo de doble vía.
Por otro lado, ¿han visto ustedes que este concurso tenga presupuesto para dar seguridad integral a los candidatos? Pues no. El honesto y preparado abogado que quiera jugarse el pellejo jugará el rol de suicida.
Conclusión: ni el crimen organizado ni el poder político permitirán que “el mejor penalista del Ecuador” llegue al cargo. O pierde la vida o pierde el prestigio, y, en todo caso, pierde el concurso.
¿Quién ganará? El candidato dispuesto a vender su alma.
Y algunos me dirán: “pero Felipe, entre un candidato del crimen organizado y uno del poder político, mejor uno del poder político”.
Pues no. Porque las democracias mueren de dos formas: cuando el poder judicial le pertenece al poder político o cuando el poder no es del Estado, sino del crimen. Y las dos son, desde su propia naturaleza, dos formas de criminalidad.
No nos pueden sentar a decidir entre una justicia politizada y un Estado criminal. Miento: esa es justamente la decisión que nos están obligando a tomar.
¿Se dan cuenta de que esto es más complejo de lo que parece? ¿O ya en este país, cuando nos violan a plena luz del día, hemos aprendido a no gritar?
Impávidos. Inertes. Frígidos. Las tres características del ecuatoriano del 2026.
Por eso con esta columna doy respuesta a Roberto Aguilar, extraordinario columnista, y le digo: si nos unimos, es más fácil, de un brochazo, tenernos muertos.
Así que, queridos lectores, les invito a ponerse de pie y dar un fuerte aplauso a Fantoni y al CPCCS y… damas y caballeros, niños y niñas, ¡qué empiece la función!