Logo de Primicias

Suscríbete a nuestras notificaciones para recibir las últimas noticias y actualizaciones.

Lo Último
Temas:
  • Venezuela
  • Mario Godoy
  • Migrantes por el mundo
Martes, 6 de enero de 2026
  • Home
  • Lo Último
    • Qué pasa hoy
  • Política
    • Consulta popular 2025
  • Economía
    • Empresas
    • Reputación en Acción
  • Seguridad
    • Sucesos
    • Caso Metástasis
  • Quito
  • Guayaquil
  • Jugada
    • #Elamarilloquenosune
    • #Eldeportequequeremos
    • Mundial 2026
    • Tabla de posiciones LigaPro 2025
  • Sociedad
    • Censo Ecuador
  • Trending
    • TV y Streaming
    • Música
    • Gastronomía
    • Cine
    • Cultura
    • Agenda
  • Firmas
  • Internacional
  • Gestión Digital
  • Radar Andino
  • Newsletter
  • Juegos
  • Telegram
  • X Twitter
×
  • Telegram
  • X Twitter
  • Lo Último
    • Qué pasa hoy
  • Política
    • Consulta popular 2025
  • Economia
    • Empresas
    • Reputación en Acción
  • Seguridad
    • Sucesos
    • Caso Metástasis
  • Quito
  • Guayaquil
  • Jugada
    • LigaPro
    • Fútbol
    • La Tri
    • Tabla de posiciones LigaPro 2025
    • Tabla de posiciones Copa Libertadores 2025
    • Tabla de posiciones Eliminatorias Mundial 2026
    • Tabla de posiciones Copa Sudamericana 2025
    • Más deportes
    • Ciclismo
    • Mundial 2026
    • #Eldeportequequeremos
    • #Elamarilloquenosune
    • Dónde ver
  • Sociedad
    • Censo Ecuador
  • Trending
    • TV y Streaming
    • Música
    • Gastronomía
    • Cine
    • Cultura
    • Agenda
  • Ciencia y Tecnología
  • Firmas
  • Internacional
  • Gestión Digital
  • Juegos
  • Radar Andino
Videos
NEWSLETTERS

El Chef de la Política

Funámbulo

Santiago Basabe

Politólogo, profesor de la Universidad San Francisco de Quito, analista político y Director de "Pescadito Editoriales"

Actualizada:

05 ene 2026 - 05:55

Compartir:

  • X Twitter
  • Telegram
ÚNETE A NUESTRO CANAL

Acróbata que realiza ejercicios sobre la cuerda floja o el alambre. Funámbulo. Volatinero. Equilibrista. Ahí una descripción, simple y directa, del gobierno nacional. Día a día se juega al todo o nada. Ninguna aversión al riesgo. Siempre al filo de la navaja. Constantemente propiciando faltas al borde de las dieciocho yardas, como dirían los futboleros. Están muy confiados en la precisión de sus movimientos o les importa poco o nada que en cualquier momento un descuido sea letal. Esa es la gran interrogante. 

Pero no ha sido solo cuestión del funámbulo y sus hechuras, también la providencia ha jugado en su favor. No hay quién tiemple la cuerda y tampoco hay quien provoque un soplido capaz de llevar al tambaleo que antecede al cruento encuentro con la superficie. Revolución Ciudadana, sumida en sus disputas internas, no tiene espacio ahora mismo para un guion político distinto del que tiene que ver con su propia sobrevivencia electoral. Paradójicamente, cada vez que RC mueve una ficha de ataque al funámbulo, lo que consigue es que los espectadores terminen apoyando las destrezas circenses, aún cuando estas sean mal traídas. Reacciones de la polarización, dirán algunos. Consecuencias del darwinismo social, acotarán otros. Temor puro y duro, vaticinan unos cuantos más.

En el movimiento indígena sucede algo similar. Ni interpelan al funámbulo ni celebran sus piruetas. Simplemente están ahí. Pero al menos eso, están. En las actuales condiciones, el mero hecho de estar ya es bastante y puede llegar a ser decisivo. Los otros, los convidados de piedra de este espectáculo, aquellos que en algún momento tuvieron un formato parecido a lo que es un partido político, ahora no son más que piezas de museo. Un museo intrascendente que a nadie interesa visitar por aburrido, carente de ideas y plagado de inmundicia. Antes que cualquier cosa, la higiene.

  • Godoy no es el problema 

Así, entre devaneo y devaneo, el funámbulo va cosechando cada vez más cuentas por pagar y menos deudas por cobrar. En efecto, y por mucho que intenten disimular los altoparlantes del acto circense, los pasivos políticos se van incrementando peligrosamente y son imprescriptibles, como muchos de los casos de corrupción denunciados y acrobáticamente esquivados. Pero en medio de lo dicho, la enorme ventaja que tiene el funámbulo, al menos de momento, es que no existe un acreedor dispuesto a denunciar la morosidad. Si nada hay entre los políticos, poco queda entre la ciudadanía organizada.

Pero la suerte del funámbulo puede cambiar. Siempre es posible que el exceso de confianza lleve a que, de sopetón, todo se le venga encima. Apagones, colapso de la salud pública, algún escándalo de corrupción no previsto, un hecho referencial de inseguridad (mayor que las decenas de eventos que se han reportado). En fin, algo que pueda servir de “disparador” para que ese auditorio que ahora observa todo desde el ensimismamiento, reaccione. Reacción puramente instintiva, desde luego, pero reacción al fin. Ahí, si eso se llega a dar, las hambres atrasadas de los actores políticos se juntarán a los resentimientos sociales encapsulados. Cuando eso pase, si pasa, no habrá poder humano que mantenga al funámbulo en pie.   

  • Una sociedad sin ideas

Jugarse al volatinero, al equilibrista, al acróbata, produce adrenalina y ese es un bálsamo que da sentido a la vida de muchos. Cuando eso sucede en la esfera privada, nada se puede objetar. Sin embargo, si está de por medio el futuro de la gente con menores ventajas económicas ahí hay límites que no se pueden rebasar. Ahora mismo el gobierno nacional, el funámbulo del momento, está llegando a su cuota de permisividad y no parece darse cuenta de ello. No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague, dice el refrán.

***

Por el bien del país, ojalá que el 2026 sea un año en el que el funámbulo deje su condición de tal y asuma el rol de estadista, que para eso se le hizo el encargo. La cuerda floja en la que hasta ahora ha podido maniobrar a plenitud, con el multitudinario aplauso y lisonja de los comensales del poder, pronto puede tensarse de mala forma y ahí, mientras unos no tendrán sino que sacar el pasaporte azul y seguir la vida sin sobresaltos, otros se quedarán acá para afrontar los daños del entuerto. La suerte del funámbulo no es eterna.

  • #Ecuador
  • #Presidencia de la República
  • #Daniel Noboa
  • #gestión política
  • #gobernabilidad política

Noticias Relacionadas

Firmas

Encarcelar a Maduro y gobernar con Delcy Rodríguez, el plan de Trump para Venezuela

Leer más »

Firmas

Funámbulo

Leer más »

Firmas

Las que se quedan

Leer más »

Firmas

¿Será 2026 el año de la Tercera Guerra Mundial?

Leer más »

Firmas

La trampa del desencanto: cansancio, miedo y renuncia cívica

Leer más »

Firmas

La captura de Maduro; impactos inmediatos en Ecuador y América Latina

Leer más »

article.theLast

  • Telegram
  • X Twitter
  • Quiénes somos
  • Regístrese a nuestra newsletter
  • Sigue a Primicias en Google News
  • #ElDeporteQueQueremos
  • Tabla de Posiciones Liga Pro
  • Referéndum y consulta popular 2025
  • Etiquetas
  • Politica de Privacidad
  • Portafolio Comercial
  • Contacto Editorial
  • Contacto Ventas
  • RSS

©Todos los derechos reservados 2025