Cómo llega el presidente ecuatoriano Daniel Noboa a la cumbre en Miami convocada por Donald Trump
Según la Casa Blanca, la cita denominada 'Escudo de las Américas', se enfocará en buscar "libertad, seguridad y prosperidad para la región". Una docena de mandatarios de Latinoamérica están invitados.

Un integrante de la policía de Doral custodia la entrada al club Trump National Doral este 6 de marzo de 2026, en Miami, donde se llevará la reunión con presidentes de América Latina.
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EFE
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Las coincidencias entre los discursos y acciones del presidente Daniel Noboa y las de su homólogo estadounidense, Donald Trump, sumaron esta semana un nuevo 'match': su disgusto con el régimen cubano. El 4 de marzo, el Mandatario ecuatoriano expulsó del país al representante del castrismo.
La medida llegó tres días antes de la 'cumbre presidencial' organizada por Trump en uno de sus lujosos hoteles en Miami y semanas después de que el republicano acumulara amenazas de intervenir la isla, como ya lo ha hecho en Irán y Venezuela.
Sin embargo, Noboa se adelantó y retiró a su embajador de La Habana, José María Borja, el 3 de marzo. Y al día siguiente declaró personas no gratas a todo el personal diplomático de la Embajada cubana en Quito.
Esto, en diplomacia, implica un rompimiento en las relaciones bilaterales. Pero, pese a la radicalidad de la inesperada medida, el Ejecutivo no ha dado ningún argumento público, mientras la Cancillería mantiene un férreo silencio sobre aquella decisión de política exterior.
Pero esta no es la primera señal de sintonía que lanza el Mandatario ecuatoriano a Washington. Por ejemplo, el New York Times describió que, durante más de un año, Noboa, "ha cortejado públicamente y en privado al presidente Donald Trump, desesperado por conseguir un aliado poderoso que pudiera unirse con más fuerza a su guerra ardua y radical contra la espiral de violencia del narcotráfico en Ecuador".
El 25 de enero, tras meses del asedio estadounidense a Venezuela, en el que atacaron decenas de lanchas y mataron a más de 100 personas, por supuestamente transportar drogas, el Gobierno ecuatoriano anunció que haría lo mismo: atacaría a los supuestos narcotraficantes que usen lanchas rápidas en las aguas nacionales.
Algo similar sucedió con los aranceles comerciales unilaterales, como medida de presión. Noboa estableció un 30% de tasa de seguridad para los productos colombianos e inició una guerra comercial imprevista que escaló al 50%, con retaliaciones equivalentes, que han golpeado el comercio bilateral y la economía de la frontera compartida.
Incluso, en una entrevista reciente, el Mandatario ecuatoriano repitió uno de los argumentos del mismo Trump y dijo que la balanza comercial tenía USD 1.100 millones de déficit y que, por eso, Colombia es el peor socio comercial de Ecuador.
Previamente, Noboa también cambió la posición histórica de Ecuador de apoyar la causa palestina y reconocer su derecho a la libre determinación, la defensa de los derechos humanos, así como condenar la apropiación de territorios en cualquier escenario internacional.
En su intento de acercarse a Estados Unidos, el Ejecutivo ha respaldado las violaciones del derecho internacional cometidas por Israel en Gaza y Palestina, que incluso concluyeron en que la Corte Penal Internacional emita una orden de arresto contra Benjamín Netanyahu, por considerarlo un criminal de guerra.
Desde la llegada del republicano a la Casa Blanca por segunda ocasión, la geopolítica regional y mundial ha ido cambiando, debido a sus drásticas medidas, muchas veces chocantes con el derecho internacional y con las mismas leyes estadounidenses, como sucedió con las tarifas comerciales, dadas de baja por la Corte Suprema de Justicia por ser ilegales.
A esa lista se suman el acuerdo para aceptar migrantes de terceros países que son deportados de Estados Unidos y la réplica de los discursos animigratorios y bélicos que salen de Carondelet, como los mensajes de guerra contra el narcotráfico y la minería ilegal.
Los elegidos por Trump para asistir a la reunión en su hotel de lujo
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, invitó a una docena de los mandatarios de Latinoamérica, este 7 de marzo, a participar de una cita denominada 'Escudo de las Américas', en su lujoso hotel Doral, en Miami.
En la lista están solamente los líderes que son, más o menos, cercanos al Mandatario republicano, que ha hecho de las relaciones con sus vecinos del Sur un eje inesperado de su política exterior.
Y han confirmado su asistencia los líderes de Argentina, Javier Milei; de Bolivia, Rodrigo Paz; de Costa Rica, Rodrigo Chavez; de República Dominicana, Luis Abinader; de Ecuador, Daniel Noboa; de El Salvador, Nayib Bukele; de Guyana, Irfaan Ali; de Honduras, Nasry Asfura; de Panamá, José Raúl Mulino; de Paraguay, Santiago Peña; y de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar.
También estará José Antonio Kast, quien el próximo miércoles asumirá como presidente de Chile tras haber ganado la segunda vuelta de las elecciones el pasado diciembre.
El encuentro, que fue convocado antes del inicio de la guerra de Irán, se produce tras la captura en enero de Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses en Venezuela y mientras aumentan las tensiones entre Washington y La Habana por el bloqueo energético impuesto a la isla.
Según la Casa Blanca, los países asistentes "han formado una coalición histórica", con el objetivo es abordar la seguridad, la inmigración irregular y el crimen organizado en Latinoamérica, además de contrarrestar la influencia de China en el continente.
La reunión se enmarca dentro del combate militar de Washington al narcotráfico en Latinoamérica y el relanzamiento de la Doctrina Monroe en la administración de Trump, que justifica intervenir en la región por seguridad nacional.
De hecho, en vísperas de la cita, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, lideró en Miami la conferencia inaugural de las 'Américas contra los carteles' en la que urgió a casi 20 gobiernos latinoamericanos y caribeños combatir a los "narcoterroristas" al advertir de que Estados Unidos está listo para una ofensiva en solitario.
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