Daniel Noboa y Gustavo Petro llegan al quiebre total tras una relación de fricciones y divergencias
Los presidentes de Ecuador y Colombia se han enfrentado por la manera de abordar la seguridad y los problemas de la frontera común. ¿La guerra comercial influirá en las elecciones presidenciales colombianas?

Retratos de Daniel Noboa, presidente de Ecuador, y Gustavo Petro, primer mandatario de Colombia.
- Foto
Presidencia de Ecuador, Presidencia de Colombia
Autor:
Actualizada:
Compartir:
El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, ha roto definitivamente con su colega colombiano Gustavo Petro. El 9 de abril por la noche, Noboa expresó que ya no llegará a un acuerdo con el presidente de Colombia en medio de la guerra comercial y que mejor esperará para conversar con el nuevo gobierno del país vecino, uno "que sí esté comprometido con combatir la delincuencia y el narcotráfico".
Petro, que se ha pasado defendiendo el multilateralismo y el diálogo a lo largo de su administración, irónicamente tampoco estuvo de un humor conciliador. Ante el anuncio de que Noboa ordenó incrementar al 100% el gravamen para los productos colombianos, una cifra sin precedentes en el intercambio bilateral, el mandatario colombiano expresó que su país debe salir de la Comunidad Andina: "Nada hacemos ya allí".
Luego, Petro, en un largo y dramático mensaje posteado a las 22:57 del 9 de abril, se desahogó para que no quede duda de que sí ha luchado contra las mafias. "Arriesgue mi vida y la de mi familia por décadas y sobreviví a varios atentados de los narcos ligados a poderes estatales", escribió Petro, para luego pedir a la embajadora María Antonia Velasco salir de Quito y "venir de inmediato" a Bogotá.
Las diferencias para combatir al narcotráfico
Puede decirse que, en primera instancia, esta ruptura (que llega al nivel personal, inclusive) se veía venir debido a las abismales diferencias conceptuales entre Noboa y Petro para afrontar los peliagudos problemas comunes: narcotráfico, migración y violencia a lo largo de 600 kilómetros de frontera. Petro, exguerrillero y militante del progresismo, apostó por la negociación, la transformación de las economías ilegales y el rechazo al enfoque represivo.
Noboa, en cambio, ha preferido el enfrentamiento directo contra las estructuras del crimen organizado y el uso de estrategias como los estados de excepción, la presencia militar en las provincias y las alianzas militares, en especial con Estados Unidos.
La divergencia entre ambos mandatarios por el tema de la seguridad fue sazonada a lo largo del tiempo por constantes fricciones, como la defensa de Petro al exvicepresidente Jorge Glas, al que considera un preso político y hasta le dio la nacionalidad colombiana para intentar rescatarlo de la cárcel; la misteriosa estadía del presidente colombiano en Manta; no reconocer el segundo triunfo electoral de Noboa y la poca colaboración de Colombia cuando Ecuador se propuso expulsar presos colombianos.
El arma de los aranceles
Noboa comenzó a aplicar el alza de aranceles a los productos colombianos alegando que su vecino del norte no estaba haciendo lo suficiente en materia de seguridad en la frontera común donde operan bandas del crimen organizado.
En otras palabras, quería forzar a Colombia a endurecer su política de seguridad, aunque en la práctica esto también era una manera de proclamar a la comunidad internacional lo siguiente: "Petro no hace nada para detener el narcotráfico".
Eso terminó por quebrar lo que quedaba de una relación que no empezó mal, pues Petro fue el único mandatario que viajó a Quito para la primera posesión de Daniel Noboa. Ese gesto fue interpretado como un auspicioso espaldarazo de un mandatario que anteponía el interés común a la visión ideológica.
Todavía quedan por verse cómo quedarán las relaciones diplomáticas (los canales de diálogo aparentemente están rotos, sin línea directa) y qué pasará con la cooperación técnica policial para enfrentar a las mafias. Pero nunca se pensó que esa divergencia, propia de los planos políticos y diplomáticos, pudiera desembocar en una guerra de aranceles y en el colapso del intercambio bilateral.
Incertidumbre en la CAN y las elecciones
Debido a esto, la misma supervivencia de la Comunidad Andina (CAN) está en riesgo, pues esta organización fracasó al mediar entre Ecuador y Colombia. Sin Venezuela, que se retiró en 2006 por orden de Hugo Chávez en represalia a los acuerdos entre Perú y Colombia con Estados Unidos, y con el enfrentamiento entre las autoridades ecuatorianas y colombianas, la CAN está herida de muerte.
¿Hay solución? El mismo Noboa abrió una puerta: esperar al 7 de agosto, cuando de posesione el nuevo presidente de Colombia, para abordar los problemas comunes. Aunque no lo dijo explícitamente, puede inferirse que el presidente de Ecuador en realidad está esperando a una nueva presidenta, pues la candidata uribista Paloma Valencia es la que encaja con la visión de seguridad de Ecuador y también con la de Estados Unidos, que marca el ritmo en la región.
De esta manera, el Ejecutivo ecuatoriano ha tomado tácitamente partido por Paloma Valencia que, según las encuestas, disputará la segunda vuelta con el marxista Iván Cepeda, el candidato izquierdista respaldado por Petro y su movimiento Pacto Histórico. Se verá si el fracaso de Petro en lidiar con Ecuador influye en las elecciones.
Compartir:







