En Guayaquil, los votantes empiezan a ver otras opciones más allá del PSC y el correísmo
La tradición de que el socialcristianismo y su principal oponente concentren más del 80% de los votos se quebró en 2023. El vencedor no convenció a la mayoría del electorado y un 30% de votos se fugaron a candidatos secundarios.

Imagen referencial de un centro de votación en Guayaquil, el 3 de febrero de 2025.
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La única constante en las elecciones para la Alcaldía de Guayaquil, desde los 90 ha sido la presencia del Partido Social Cristiano (PSC) como la tendencia a vencer. Inicialmente, la segunda fuerza política era el ya extinto roldosismo, que fue reemplazado desde 2009 por el correísmo.
Esa tradición se mantuvo durante más de tres décadas. Los candidatos de las dos organizaciones hegemónicas han concentrado la gran mayoría de votos, sin importar cuantos contendientes ha habido en la papeleta.
Y, al igual que sucedió en Quito, en 2019 hubo una explosión de candidaturas, con 17 listas terciando por llegar al sillón de Olmedo. Ese exceso coincidió con el fin de la década correísta y su primera participación en unas elecciones seccionales bajo una bandera prestada, la de Centro Democrático.
Ese predominio socialcristiano estuvo acompañado de votaciones superiores al 50% y 60%, lo que hizo que las administraciones de Jaime Nebot y Cynthia Viteri estuviesen además respaldadas por un fuerte apoyo ciudadano, que varias veces se demostró en las calles.
Sin embargo, esa hegemonía llegó a su fin en 2023. Los cuestionamientos sobre los problemas permanentes del Puerto Principal, el desgaste natural de la tendencia política concentrada en lo local y en la Función Legislativa, y el cambio generacional del electorado, minaron su capital político. Así, el PSC ahora se suma a la extensa lista de agrupaciones que luchan por sobrevivir y renovarse.
Y, al igual que ha sucedido en el resto del país, la crisis de representación política ha hecho que los partidos y movimientos tampoco cuenten con liderazgos locales fuertes y recurran a figuras coyunturales, con o sin experiencia en la administración pública.
Por ejemplo, en su intento de derrocar al PSC, el correísmo recurrió a distintos perfiles: su Ministra de Vivienda, en 2009; su asambleísta y posterior gobernadora de Guayas, en 2014; al antiguo candidato roldosista, exprefecto de Guayas y líder de Centro Democrático, en 2019; y finalmente apostaron por un candidato vinculado al fútbol, con el vicepresidente del Barcelona SC.
Sin embargo, el alcalde Aquiles Alvarez no tuvo el éxito rotundo de la lista 6, aunque sí consiguió el 40% de votos válidos. Pero el otro 60%, por primera vez en la historia electoral del Puerto Principal, se dividió entre el PSC (30%), SUMA (14%), Centro Democrático (10%). Y otros siete candidatos se repartieron los votos residuales.
En tres de las últimas cinco elecciones, el tercer aspirante 'más' votado se quedó con poco más del 1% de respaldos. Las excepciones fueron en 2004, cuando el extinto PRIAN alcanzó el 8% y en 2019, cuando Creo recibió el 3%.
A esto se suma el hecho de que los votantes guayaquileños prefieren votar por un candidato que por opciones como el nulo o el blanco, que suelen ser más altas en Quito. Por ejemplo, aunque el electorado sigue creciendo, el porcentaje de votos nulos ha bajado.
Y para las próximas elecciones seccionales, de febrero 2027, el escenario podría ser más volátil. El alcalde Alvarez puede quedar fuera de la papeleta, si la prisión preventiva por los casos Goleada y Triple A se mantiene más allá del periodo de elecciones primarias, que cerrará el 14 de agosto.
Esto obligará al correísmo a buscar otra figura que lo reemplace, sin contar que sus seguidores vinculados al movimiento RETO pueden apostar por una opción propia. Mientras que el socialcristianismo busca un perfil que, al menos, les ayude a mantener el 30% que obtuvieron en 2023.
Además, entrará en escena electoral el movimiento Acción Democrática Nacional (ADN). El mismo presidente Daniel Noboa anticipó que su carta para la Alcaldía de Guayaquil sería su madre, la también legisladora Annabella Azin. Y todo esto podría colaborar a que la fragmentación electoral en el Puerto Principal se dispare.
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