El presidente Daniel Noboa buscará esquivar las urnas para impulsar nuevos cambios a la Constitución
El Mandatario confirmó que insistirá en modificar la Constitución de Ecuador a través de enmiendas. Y aunque puede repetir los mismos temas del fallido referéndum deberá enfrentarse, otra vez, a la Corte Constitucional.

El presidente Daniel Noboa durante una entrevista en el Palacio de Carondelet, el 27 de noviembre de 2025.
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Pasaron 11 días antes de que el presidente Daniel Noboa se pronunciara públicamente sobre su derrota electoral. Aceptó que los resultados fueron un remezón para los asambleístas, ministros, direcciones zonales y para Acción Democrática Nacional (ADN) y reclamó que todos tienen que hacer su parte, porque no pueden pasarle la pelota en el último minuto y esperar que "meta el gol".
Esto lo dijo desde Carondelet con el exalcalde de Quito, Jorge Yunda, que sea su interlocutor. En 24 minutos de conversación no hubo respuestas sobre las crisis del país, pero el Mandatario sí confirmó sus intenciones de intentar modificar la Constitución.
Noboa argumentó que consultó a la ciudadanía si quería menos burocracia, dejar de financiar a los partidos políticos, tener asistencia internacional en la lucha contra la inseguridad y mejora de barrios, y que los presos no sean grupos prioritarios. "Y la gente dio su respuesta", zanjó.
Sin embargo, esa descripción no es precisa. El rechazo electoral no fue solo a las cuatro preguntas, sino como el mismo Mandatario lo acepta, al mencionar temas que no estuvieron en las papeletas como tal, fue un llamado de atención a sus planes y a su gestión.
Por ejemplo, la reducción era de asambleístas, no de la burocracia que complica directamente a los ciudadanos. Y la instalación de bases militares extranjeras no tiene relación con una supuesta "mejora de barrios", especialmente para aquellos sectores que ni siquiera cuentan con servicios básicos.
Y, finalmente, entre el 54% y 62% de votantes rechazaron cada una de sus propuestas de referendo.
Pero, como lo han dicho varias figuras del Gobierno y de ADN, esto no los detendrá y redoblarán esfuerzos. En esta última aparición pública, el presidente Noboa afirmó que "seguiremos trabajando incansablemente para hacer las reformas y los cambios que se deben hacer".
El Mandatario aclaró que, pese a la negativa en las urnas, tomará otra vez el camino de las enmiendas constitucionales, que requieren de un referendo aprobatorio; y de reformas por la Asamblea Nacional.
Además, cualquier tipo de propuesta que pretenda modificar la Carta Política debe pasar obligatoriamente por el filtro de la Corte Constitucional (CC), contra la que el mismo Noboa lanzó una campaña de presión y una estrategia legal que buscaba restringir su control, pero que no prosperó.
"Ojalá la Corte Constitucional ya no se vuelva un enemigo del pueblo, sino que vea la verdadera coyuntura de Ecuador, la situación de las familias", repitió el Mandatario.
Pero, ¿puede el Gobierno insistir en los mismos cambios constitucionales?
En algunos casos sí. Por ejemplo, Noboa podría convocar nuevamente a una consulta popular para insistir en una asamblea constituyente o reenviar, otra vez, sus tres propuestas de reformas parciales y enmiendas, que repetirían el mismo proceso ante la CC, la Asamblea y/o las urnas.
Pero hay otros temas, como el de retirar a los privados de libertad de los grupos de atención prioritaria, que es una aspiración que el Mandatario repite constantemente, o el de la castración química para violadores, que no tienen futuro, aunque se vuelvan a plantear.
Esto porque las sentencias de la Corte ya dictaminaron que no se puede tramitar esos cambios a la Constitución. Además, en el caso de la castración química, la propuesta violenta el derecho a la integridad física y el Ejecutivo tampoco pudo argumentar de forma detallada cómo se ejecutaría, ni presentar pruebas de su eficacia.
Y en el caso de los presos, ni siquiera una asamblea constituyente podría hacer ese cambio, puesto que se trata de derechos adquiridos y existe el principio de no regresividad, además que las garantías mínimas están establecidas en los instrumentos internacionales de los que el Ecuador es firmante.
Los caminos que le quedan al Ejecutivo
La primera opción que le queda al Ejecutivo es la reforma parcial a la Constitución, que se puede aplicar cuando sean iniciativas que no supongan una restricción en los derechos y garantías constitucionales, ni modifiquen el procedimiento mismo de reforma de la Constitución.
Esta iniciativa presidencial debe tramitarse en la Asamblea Nacional en dos debates. El segundo de ellos debe realizarse, al menos, 90 días después del primero. Y el texto final debe ser ratificado por la ciudadanía en las urnas, con un referendo ejecutado en los 45 días siguientes.
La otra opción es la enmienda constitucional, solo para los casos en los que no se alterare la estructura fundamental de la Carta Maga, ni el carácter y elementos constitutivos del Estado, ni se restrinja derechos o garantías, ni se modifique el procedimiento de reforma de la Constitución.
Esta iniciativa no requiere pasar por la Asamblea, sino que va directamente a una votación popular.
Sin embargo, hay una tercera vía que no se ha explorado aún: la iniciativa legislativa. Y es la única que permite esquivar las urnas. Es decir que sea ADN quien presente el proyecto. Para arrancar el trámite requieren el respaldo de, al menos, 50 asambleístas, con los que sí cuenta el oficialismo.
Entonces ese proyecto se tramitaría en dos debates. Pero el segundo debe realizarse un año después, en los 30 días siguientes. Y la reforma solo sería aprobada si ADN consigue 100 votos de los 151 legisladores. Para lo que requeriría no solo de sus aliados, sino también de la Revolución Ciudadana.
Este camino fue utilizado por Rafael Correa en 2015. Gracias a la la Corte 'Cervecera' y la bancada de Alianza PAIS, más conocida como la aplanadora legislativa, consiguió que se aprueben 15 artículos, que incluyeron la reelección indefinida, se restrinjan las consultas populares, se baje la edad para ser candidato presidencial. La mayoría fueron derogados tres años después por insconstitucionales.
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