La situación de los migrantes ecuatorianos en Estados Unidos se deteriora, mientras la Cancillería pide garantías
Las notas diplomáticas de la Cancillería piden que se respete el debido proceso para los migrantes ecuatorianos detenidos en Estados Unidos. Muchos compatriotas prefieren mantenerse alejados de las autoridades.

Gregory Bovino, comandante de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, muestra una fotografía de un supuesto criminal ecuatoriano, en una rueda de prensa, el 25 de enero, en Mineápolis.
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Getty Images via AFP
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El Servicio de Control de Inmigración de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) intentó ingresar, la tarde del 26 de enero, al Consulado de Ecuador en Mineápolis que se ha convertido en el epicentro de las protestas contra las políticas antimigratorias de Donald Trump. Eso incluso motivó la protesta del Gobierno ecuatoriano.
Pese a las extremas temperaturas por el invierno, la principal ciudad del estado de Minesota ha sido escenario de masivas protestas contra las autoridades migratorias, que incluso terminaron en dos polémicas ejecuciones de civiles estadunidenses grabadas en directo en las calles.
A esto se suman las historias de ecuatorianos capturados por ICE que se han multiplicado en las últimas semanas y la detención de dos menores de edad que ha causado indigación, no solo en Ecuador, sino también en ese país.
El presidente Daniel Noboa, en abril de 2025, dijo haber mantenido un encuentro informal con Donald Trump, en su club privado en Florida, en el que pidió al republicano que trate con dignidad a los migrantes ecuatorianos. Además afirmó que Ecuador no estaba en la lista de prioridad para deportaciones.
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Sin embargo, ese no es el testimonio generalizado que han dado los alrededor de 7.500 migrantes deportados en el transcurso de 2025. Y las cifras de lo que va 2026 apuntan a que los ecuatorianos sí están en la mira del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés).
Estados Unidos ha deportado ya a 615 compatriotas en los primeros 26 días del año. Adicionalmente, el Departamento de Seguridad Nacional ha empezado a publicar en redes sociales los rostros de migrantes ecuatorianos que, supuestamente, han cometido delitos en ese país. E, incluso, el DHS argumentó que buscaba a un ecuatoriano en Mineápolis el día del asesinato del manifestante Alex Pretti.
A esto se suman las denuncias de malos tratos y violaciones a los derechos humanos en los centros de detención, que son cada vez más alarmantes. Y ni siquiera las autoridades locales estadounidenses han podido hacer algo al respecto. Por ejemplo, el senador demócrata Jon Ossof registró más de mil reportes de abusos y recordó las 38 muertes de migrantes bajo custodia de ICE, desde enero de 2025.
Entre las principales acusaciones están: separación de familias, negligencia médica, maltrato de mujeres embarazadas, maltrato de niños, abuso sexual y físico, negación de agua y alimentos, negación de acceso a abogados, hacinamiento, exposición a temperaturas extremas y privación obligada del sueño.
Esto ha sido corroborado por testimonios y videos grabados en los centros de detención. E incluso ocasionó una protesta en el centro de detención de Dilley Texas, donde fueron trasladados Liam y su padre.
Y, aunque la Cancillería afirma que buscan información y contacto con los ecuatorianos detenidos, es poco lo que el Gobierno puede hacer al respecto. Especialmente porque los mismos migrantes rechazan el involucramiento de las autoridades, unos por desconocimiento o miedo y otros porque tienen solicitudes de asilo en trámite.
Esto porque muchos de los ecuatorianos que huyeron del país en la última crisis migratoria lo hicieron por las amenazas del crimen organizado, que los últimos tres gobiernos no han podido contener. Y la ola de violencia en Ecuador solo ha empeorado, 2025 se convirtió en el año más violento de la historia. Por lo que recibir asesoría de los Consulados pondría en duda los casos que argumentan una falta de protección y garantías por parte del Estado.
Por lo tanto, aunque los funcionarios de los distintos consulados y de la Embajada en Washington busquen a los ecuatorianos detenidos y el Viceministerio de Movilidad Humana intente acercamientos con sus familiares en el país, esos ofrecimientos de ayuda quedan en el aire.
Pese a ello, la Cancillería ecuatoriana insiste en que la misión de las sedes diplomáticas es "proteger y garantizar el respeto de los derechos de nuestros connacionales en el exterior, especialmente en casos que involucren a menores de edad". Y reconoce que Estados Unidos tiene la soberanía para aplicar su política migratoria y deportar a los ciudadanos irregulares.
Es por eso que la entidad envió una nota diplomática al Departamento de Seguridad Nacional, en Washington, el 25 de enero, para solicitar que las autoridades migratorias "respeten el debido proceso, y los principios de unidad familiar y el interés superior del niño, así como otros derechos fundamentales".
Ya que lo único que pueden hacer los diplomáticos es abogar por los ecuatorianos ante cada país. Y, de todas formas, el Gobierno debe responder a los ecuatorianos que votaron por Noboa en Estados Unidos y le dieron la victoria, aunque en Mineápolis, específicamente, haya ganado por un solo voto.
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