Aquiles Alvarez, el segundo alcalde de Guayaquil detenido en funciones por denuncias de corrupción
La detención del alcalde de Guayaquil, Aquiles Alvarez, implicado en los casos Goleada y Triple A, pone fin a décadas de estabilidad política municipal que comenzó con León Febres-Cordero. A inicios de los 80, el alcalde Antonio Hanna fue apresado por supuestas irregularidades en la compra de una planta procesadora de basura.

La Alcaldía de Guayaquil ha tenido una historia de altas y bajas, con administraciones cuestionadas e inconclusas, así como con una regeneración promovida por el Partido Social Cristiano, que estuvo casi 30 años en el poder local.
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La crisis política regresó a la Alcaldía de Guayaquil. La detención del alcalde correísta Aquiles Alvarez, ocurrida la madrugada de este 10 de febrero, tras un operativo de la Fiscalía por el caso denominado Goleada, revivió décadas de administraciones plagadas de denuncias de corrupción en el municipio.
Desde la alcaldía de Antonio Hanna Musse (1978-1981), pasando por las de Abdalá Bucaram (1984-1985) y de su hermana Elsa (1988-1991), la historia municipal de Guayaquil fue inestable, hasta que el Partido Social Cristiano (PSC) llegó al poder local para promover una regeneración, en la que apelaron a la autoestima guayaquileña y a la visión histórica de autogestión de la ciudad
Los archivos recuerdan que Alvarez no es el primer alcalde guayaquileño detenido en funciones. La administración del periodista y presentador de noticias, Antonio Hanna (Acción Popular Revolucionaria Ecuatoriana), terminó en 1981, luego de que fuera apresado por supuestas irregularidades en la compra de una planta procesadora de basura, lo que derivó en su destitución.
Tras dos años de gestión del alcalde Bolívar Cali Bajaña (1982-1984), Abdalá Bucaram Ortiz, de PRE, llegó al Sillón de Olmedo el 15 de abril de 1984, pero dejó el cargo casi un año después al ser condenado por injurias contra las Fuerzas Armadas, autoexiliándose luego en Panamá, donde vivió muchos años.

El 15 de mayo de 1988, y luego de dos alcaldías subrogantes (de los alfaristas Jorge Norero y Jorge Perrone), Elsa Bucaram, hermana de Abdalá, fue elegida alcaldesa de la ciudad hasta mayo de 1991, cuando renunció al cargo luego de la muerte de dos niños en la entrega de juguetes de Navidad desde el balcón del Palacio municipal.
La década del 90 continuó con la alcaldía de Harry Soria, a quien apodaron 'Harry, el sucio', en referencia al personaje de cine interpretado por Clint Eastwood, en medio de una ciudad hundida en la basura, así como en denuncias de 'piponazgo' y de corrupción de concejales y funcionarios por doquier.
La era socialcristiana: "Se han llevado todo"
En 1992, Guayaquil era un caos. El 10 de agosto de ese año, el expresidente de la República, León Febres-Cordero gana la Alcaldía de Guayaquil y comienza un periodo de regeneración moral, antes que urbana. El nuevo alcalde tuvo que cerrar temporalmente el palacio tras declarar que "han saqueado el municipio... se han llevado todo".
El proceso de regeneración fue el objetivo inmediato de Febres-Cordero, que reconstruyó el "Palacio del terror" como denominaron los medios locales de la época al municipio, y modernizó bienes y servicios. La era Febres-Cordero concluyó en 2000, tras dos periodos consecutivos y Jaime Nebot tomó la posta con proyectos integrales hasta 2019, cuando lo sustituyó en el cargo Cynthia Viteri.
Pero la era Viteri arrancó con la pandemia de Covid-19 y transcurrió en medio de supuestas irregularidades que derivaron en al menos cinco denuncias en su contra, dos de ellas por peculado, en la Fiscalía de Guayas.
Y llegó el correísmo
Pese a ello, Viteri se presentó a la reelección en 2023, pero el desencanto social optó por un outsider del correísmo: Aquiles Alvarez, un joven empresario gasolinero, cuya administración comenzó con enfrentamientos con el gobierno de Daniel Noboa.
En 2024, la Fiscalía comenzó a investigar un supuesto caso de venta irregular de combustibles que implicó a Aquiles Alvarez y a sus empresas, en un caso denominado Triple A, que se sustancia en Quito. Además, el Sercop ha detenido varios contratos municipales, en medio de denuncias por supuestas fallas en los procesos.

Así, lo que se mantenía como una pugna de poderes entre Guayaquil y el Gobierno central tuvo un desenlace inesperado. La Fiscalía allanó la casa de Alvarez y lo detuvo por un caso nuevo conocido como Goleada, lo que abrió una nueva crisis política en la ciudad, cuyas consecuencias aún son difíciles de determinar.
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