Carnaval y gasto: cómo enfrentar el primer feriado sin afectar el presupuesto
Carnaval marca el segundo feriado largo del año y para muchos hogares ecuatorianos, también la primera prueba real de orden financiero. Este descanso suele combinar entusiasmo y decisiones de consumo que no siempre responden a una planificación clara.

Gastos alimentarios en el feriado
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Desde la educación financiera, el desafío no es renunciar al descanso, sino evitar que el feriado altere el presupuesto mensual y se convierta en un arrastre para los meses siguientes. Para explicar esta situación, GESTIÓN entrevistó a Bertha Romero, experta en finanzas personales del programa Finanzas On.
Romero advierte que Carnaval concentra varios de los errores que luego se repiten en otros feriados del año. “Al ser el primer feriado después de Navidad y enero, muchas personas sienten que deben darse gustos, aunque esos gastos no estén alineados con sus posibilidades reales”, explica.
Improvisar eleva el gasto
Para Romero, el desorden financiero no se origina en el descanso, sino en la falta de planificación previa. A diferencia de otros gastos del hogar, los feriados suelen enfrentarse sin un análisis detallado de costos, bajo la idea de que “ya veremos cuánto se gasta”.
Alimentación fuera de casa, transporte, hospedaje, entretenimiento y compras pequeñas se van sumando sin control. “La gente se emociona por compartir en familia, pero no se sienta a revisar cuánto implica realmente el feriado en términos de dinero”, señala.
Este patrón es especialmente riesgoso en el inicio de año, cuando los presupuestos aún no se han estabilizado y los márgenes de maniobra son reducidos.
El error más frecuente es subestimar el gasto real
Uno de los errores más comunes es partir de una cifra general, muchas personas creen que gastarán un monto similar al de años anteriores o establecen un presupuesto aproximado sin detallar rubros. Romero explica que “cuando se va al detalle, el escenario cambia. Tal vez se pensaba gastar USD 200, pero al sumar alojamiento, comidas, transporte y actividades, el monto real puede duplicarse”
A esto se suma el aumento de precios típico de los feriados, especialmente en hospedaje y servicios turísticos, un factor que suele pasarse por alto cuando no se investiga con anticipación.
Gastar con criterio y planificación
Planificar no significa eliminar el disfrute, sino decidir en qué vale la pena gastar. Identificar los gastos que realmente aportan valor al descanso permite reducir aquellos que son prescindibles.
Por ejemplo, pagar precios elevados por no reservar con anticipación o asumir gastos innecesarios por impulso suele afectar el presupuesto sin mejorar la experiencia. “Cuando uno planifica, se da cuenta de qué gastos sí valen la pena y cuáles no”, señala Romero. Este ejercicio no solo ayuda a cuidar el presupuesto, sino que reduce el estrés financiero posterior.
Tarjetas de crédito: medio de pago, no financiamiento
El uso de tarjetas de crédito durante el feriado es otro punto crítico. Para Romero, la tarjeta de crédito puede ser una herramienta útil si se la utiliza como medio de pago y se cuenta con el dinero para cancelar el total a fin de mes.
El problema aparece cuando se recurre a pagos diferidos para financiar consumo inmediato. “No es recomendable diferir gastos de vacaciones. Terminas pagando durante meses algo que ya se consumió en pocos días”, advierte.
Hoteles, restaurantes o reuniones familiares diferidas a varios meses suelen generar una carga financiera que supera el beneficio obtenido durante el feriado.
Los imprevistos también forman parte del presupuesto
Otro elemento que suele quedar fuera de la planificación son los imprevistos. Enfermedades, fallas mecánicas o gastos de última hora pueden obligar a desembolsos no contemplados.
Por eso, Romero recomienda incorporar un margen adicional al presupuesto del feriado. Este colchón no busca incentivar el gasto, sino evitar que un evento inesperado desajuste por completo las finanzas del hogar.
“Siempre puede pasar algo. Tener ese margen ayuda a no recurrir a crédito ni a vaciar los ahorros por urgencias”, explica.
Familia y planificación
Desde la mirada de la educación financiera, involucrar a la familia en la planificación del feriado es clave. Sentarse a conversar sobre qué se quiere hacer, cuánto dinero hay disponible y qué se puede priorizar ayuda a alinear expectativas.
“No se puede hacer todo, pero cuando se conversa en familia, se entiende mejor qué es posible y qué no”, señala Romero. Este proceso, además fomenta responsabilidad compartida y reduce frustraciones posteriores.
Carnaval como aprendizaje para el resto del año
Más allá del descanso inmediato, Carnaval puede servir como un ejercicio para planificar mejor los feriados que vienen. Analizar cuánto se gastó, que funcionó y qué no permite ajustar decisiones para Semana Santa, vacaciones escolares u otros descansos.
“El aprendizaje no es cuánto se gastó, sino cómo se gastó”, explica Romero. Identificar qué gastos aportan valor y cuáles no, ayudan a mejorar la gestión del dinero en el resto del año.
En un contexto de presupuestos ajustados, gastar mejor es tan importante como descansar. El segundo feriado del año no solo marca un descanso, sino también una oportunidad para ordenar decisiones y sentar bases más sólidas para el manejo del dinero en los meses siguientes.
(*) Periodista Gestión Digital.
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