Seis decisiones financieras que conviene evitar a inicios de año
En Ecuador, el endeudamiento sigue siendo una constante y enero concentra los mayores riesgos financieros. Esta guía identifica las decisiones que conviene evitar a inicios de año, desde el uso de los décimos hasta asumir deudas que superan la capacidad de pago.

Persona escribiendo en una libreta con una calculadora y billetes de USD 50
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Enero suele venir cargado de optimismo, pero también de riesgos financieros. Para Cristina Barzola, ingeniera comercial y máster en Administración Pública, el problema es estructural: la falta de planificación financiera se repite cada año y termina afectando la estabilidad económica de los hogares.
Tras los gastos de diciembre y el uso del décimo tercero, muchas familias llegan a enero con menos liquidez, mientras enfrentan matrículas escolares y una canasta básica que supera los USD 800.
Con eso en mente, estas son seis decisiones que conviene evitar.
1. Gastar todo el décimo tercero o décimo cuarto de inmediato
Este error suele repetirse porque los décimos se perciben como un ingreso extraordinario y no como parte del salario anual. Al no incorporarlos al presupuesto, se destinan a consumo inmediato, sin evaluar necesidades reales de los meses siguientes. En términos financieros, esto reduce la liquidez justo cuando aumentan los gastos obligatorios de inicio de año.
El décimo tercero equivale a una doceava parte de las remuneraciones anuales y el décimo cuarto corresponde al salario básico unificado. Aunque representan un alivio temporal, gastarlo sin planificación suele agravar el inicio del año.
El consumo impulsivo, está asociado a la emoción del momento y a la presión social de las fiestas, explica Barzola. Una alternativa más saludable es destinar parte de los ingresos a reducir deudas, crear un fondo de emergencia y cubrir gastos inevitables de los primeros meses.
2. Endeudarse para aprovechar las rebajas de enero
Las rebajas generan urgencia y sensación de oportunidad, pero pocas veces consideran el impacto mensual en el presupuesto. Cuando varias compras pequeñas se acumulan el pago mínimo absorbe una parte creciente del ingreso y limita la capacidad de ahorro.
Las promociones a meses sin intereses pueden generar la sensación de ahorro, cuando en realidad comprometen ingresos futuros. En Ecuador, una parte importante de los usuarios de tarjetas paga solo un mínimo mensual, lo que prolonga la deuda y eleva el costo financiero.
Barzola advierte que "un error frecuente es no ser plenamente conscientes de que las compras realizadas con tarjeta de crédito representan una deuda a futuro". Utilizar crédito sin evaluar la capacidad real de pago convierte una oferta en una carga que puede extenderse durante todo el año.
3. Postergar el ahorro porque “todo está comprometido”
No ahorrar en enero suele convertirse en una postergación permanente. Sin un fondo mínimo, cualquier imprevisto (salud, transporte o pérdida temporal de ingresos) terminan resolviéndose con crédito. Esto profundiza el ciclo de endeudamiento y reduce la gestión del dinero durante el año.
No destinar nada al ahorro es uno de los errores más frecuentes a inicios de año. Usar la totalidad del ingreso para gastos corrientes reduce la capacidad de enfrentar imprevistos y dificulta la construcción de estabilidad financiera. Aunque el objetivo ideal suele ser ahorrar una quinta parte del ingreso, comenzar con un porcentaje menor permite crear el hábito y ajustar el presupuesto de forma progresiva.
4. Hacer compras impulsivas fuera del presupuesto
Las decisiones impulsivas suelen justificarse como necesidades urgentes, pero muchas responden a emociones más que a planificación. Este tipo de gastos afecta la disciplina financiera y desordena el presupuesto mensual, lo que obliga a recortar gastos esenciales.
Las compras no planificadas representan una fuga directa de recursos. Suelen afectar los montos destinados al ahorro y a la inversión, comprometiendo metas financieras de corto y mediano plazo.
Antes de realizar un gasto no previsto, es recomendable esperar y evaluar si realmente encaja en el presupuesto mensual.
5. Ignorar las deudas de diciembre
Postergar el pago de deudas no las elimina, solo las encarece. Los intereses, comisiones y cargos por mora deterioran rápidamente la capacidad de pago. Y atenderlas de forma temprana permite negociar condiciones y evitar consecuencias legales o afectaciones al historial crediticio.
Pequeñas deudas que se dejan pasar en enero pueden convertirse en un problema mayor en los meses siguientes. Los intereses y recargos elevan rápidamente el monto a pagar y aumenta el riesgo de mora.
Identificar las obligaciones pendientes, priorizar las de mayor tasa de interés y buscar acuerdos tempranos pueden evitar un deterioro mayor de las finanzas personales.
6. Asumir gastos fijos basándose en ingresos extraordinarios
Este error compromete la estabilidad mensual, ya que los ingresos extraordinarios no se repiten. Cuando el gasto fijo supera la capacidad del salario regular, el ajuste se realiza al sacrificar ahorro, bienestar o recurriendo a endeudamiento constante.
Los ingresos adicionales de inicio de año pueden generar una falsa sensación de solvencia. Comprometerse con gastos fijos elevados como arriendos o cuotas de crédito basándose en dinero que no se repetirá mensualmente suele provocar desequilibrios financieros.
La recomendación general es que los gastos fijos no superen una fracción razonable del ingreso regular.
La decisión que sí conviene tomar en enero
El primer paso para ordenar las finanzas es elaborar un presupuesto que identifique claramente ingresos y gastos. Este ejercicio permite anticipar déficits, reducir riesgos de sobreendeudamiento y tomar decisiones con mayor información.
Más que decisiones impulsivas de inicio de año, la estabilidad financiera se construye con hábitos consistentes y planificación. Evitar estos errores puede marcar la diferencia entre un año controlado y uno lleno de tensiones económicas. El endeudamiento no siempre es negativo, pero usarlo sin planificación puede comprometer seriamente la estabilidad económica. Enero no es el mes para decisiones financieras impulsivas, sino para análisis y orden.
Romper el ciclo de endeudamiento implica entender que la salud financiera no depende de ganar más, sino de administrar mejor lo que ya se tiene. Con información, disciplina y objetivos claros, es posible transformar el inicio del año en un punto de inflexión hacia una economía personal más equilibrada.
(*) Periodista Gestión Digital.
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