Campamentos militares evidencian carencias de la fase 'Ofensiva Total' contra el crimen organizado en Ecuador
Alrededor de 200 efectivos militares duermen en carpas apretadas bajo los soportales de la antigua estación del tren de Durán en Guayas, sin alimentación provista por el Estado. Los soldados que vigilan la cárcel del Encuentro, en Santa Elena, descansaron en medio del lodo.

Militares acampan en los soportales de la antigua estación del tren de Durán (Guayas), el jueves 5 de febrero del 2026, en medio del despliegue en la fase "Ofensiva Total", que movilizó a 10 mil efectivos a Guayas, Los Ríos y Manabí.
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Redacción primicias
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Las imágenes viralizadas de soldados descansando entre charcos de lodo en la Cárcel del Encuentro de Santa Elena volvieron a poner en el centro del debate público las condiciones que enfrenta el personal militar desplegado en las prisiones y en zonas de alta conflictividad en Ecuador.
Los registros evidencian los desafíos logísticos del Estado para sostener una militarización ampliada en plena etapa lluviosa, y en medio de la nueva "Fase Ofensiva Total" de operativos prolongados contra el crimen organizado, en una nueva estrategia que ofreció USD 230 millones de inversión para este año.
En Durán, cantón que en 2025 registró 539 homicidios y se consolidó como una de las ciudades más violentas del mundo por tasa de homicidios, al menos cinco campamentos militares se instalaron desde mediados de enero de 2026, de los cuales tres permanecen activos contando el despliegue en peajes.
Un millar de nuevos efectivos llegaron al cantón el pasado 17 de enero. Uno de los campamentos opera en la antigua estación del ferrocarril Eloy Alfaro -edificación patrimonial, espacio cultural y de preservación histórica-, donde cerca de 200 militares, entre miembros de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) y del Ejército, acampan en medio de carencias.
*Condiciones de habitabilidad de la Penitenciaría a Durán. Escuche aquí una cronología generada con IA:
Carpas apretadas y duchas improvisadas
Los militares instalaron sus carpas de campaña en los pasillos exteriores, bajo los aleros y soportales de la edificación. Las tiendas, dispuestas de forma apretada, albergan a soldados que duermen en colchonetas en el piso, protegidos parcialmente de las lluvias por la estructura del edificio.
En los alrededores de la estación, los militares lavan y tienden su ropa en tendederos improvisados, mientras descansan previo a sus turnos de guardia y patrullajes.
"Tengo un pequeño ventilador dentro de la tienda”, dice un soldado profesional sobre las condiciones de habitabilidad. “Lo malo es que no había baños. Estuvimos dos semanas corriendo a hacer necesidades en donde fuera y nos bañábamos a la intemperie. Ahora acomodamos unas regaderas", relató a PRIMICIAS el militar, que prefirió el anonimato.
El soldado comparó su situación con la de los efectivos en la Cárcel del Encuentro o con la precariedad de los que acamparon mucho antes en la Penitenciaría del Litoral en Guayaquil, a inicios de 2024: "Estamos mucho mejor que los compañeros de Santa Elena, que durmieron en el lodo". Las peores condiciones de acampada se enfrentan durante la instrucción militar, dijo. "Estamos preparados".
Tras la viralización de las imágenes de la cárcel del Encuentro, las Fuerzas Armadas aseguraron en un comunicado haber trasladado al personal a un área segura y operativa, explicando que están cumpliendo “con todo lo necesario para cumplir la misión” y precautelar la seguridad de los soldados.
"Las Fuerzas Armadas están preparadas para estar donde la necesidad así lo amerite, a pesar de cualquier condición".
Comunicado Fuerzas Armadas.
Sin alimentación ni bonificaciones
Las Fuerzas Armadas dicen garantizar "alojamiento, alimentación, hidratación y atención médica", al menos al personal que acampa por seguridad en las cárceles. Pero uno de los aspectos más críticos del despliegue en las calles es que los soldados no reciben alimentación del Estado, ni han recibido aún bonificaciones por ese concepto, según el reporte de los uniformados en Durán.
Los militares consultados en el cantón ferroviario reportaron que gastan entre USD 300 y USD 350 mensuales en comida, un monto significativo considerando que los reservistas convocados para esta "Fase Ofensiva Total" o "Ataque Total" contra el crimen organizado ganan menos de USD 800 al mes.
Uno de los reservistas desplegados en Durán contó que incluso registran retrasos en el pago del último mes de salario y que esperan por un anuncio de nuevos bonos, como los dispuestos por el Gobierno en noviembre de 2025 previo a su Consulta Popular. Un 40% de los efectivos en la estación del tren de Durán es reservista, dijo, la mayoría provenientes de provincias amazónicas.
Se trata de ciudadanos que cumplieron servicio militar obligatorio y quedaron en disponibilidad pasiva, pero que han sido convocados masivamente desde 2024 para reentrenamiento y despliegue en el contexto del conflicto armado. En este nuevo periodo de activación, los reservistas cumplen labores similares a las del personal regular: patrullajes, controles de seguridad y apoyo en operativos.
Municipios prestan facilidades
La violencia en Durán está impulsada por cruentas disputas territoriales entre las bandas criminales de Los Chone Killers y Latin Kings. Y el despliegue militar en la ciudad responde a una escalada dramática de violencia. En 2025, el cantón ferroviario registró 539 homicidios, un incremento del 12,8% respecto a 2024 (478 muertes violentas).
Esta cifra representa un salto abismal si se compara con años anteriores: entre 2014 y 2021, el número de asesinatos osciló entre 20 y 75 casos anuales en el cantón. El cambio drástico inició en 2022 con 121 homicidios y se aceleró en 2023 con 461 casos, multiplicando casi por cuatro la cifra previa.
El Alto Mando de las Fuerzas Armadas se instaló a mediados de enero, de forma indefinida, en Guayas para dirigir operaciones contra estructuras criminales, con énfasis en allanamientos, controles en puertos y captura de cabecillas. Guayas concentra el 45% de los homicidios de todo Ecuador.
El Municipio de Durán habilitó para parte del despliegue el Centro de Convenciones Luis Sánchez, en el centro del cantón, que cuenta con instalaciones con aire acondicionado, pero carece de duchas. Aunque la estadía estaba prevista para al menos 60 días, los militares durmieron allí solo dos semanas.
La Alcaldía de Durán comprometió abastecimiento de agua potable, mantenimiento de la infraestructura municipal utilizada y aseo de los espacios destinados como campamentos.
El vecino Municipio de Guayaquil entregó por su parte dos barracas o dormitorios generales en el Fuerte Militar Huancavilca, al norte de Guayaquil, destinados a 200 uniformados. Las instalaciones las inauguró el alcalde Aquiles Alvarez el pasado 19 de enero y representaron una inversión de USD 540.000.
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