Caso Malvinas | Videos, rastros de sangre y un manglar recóndito conforman la evidencia analizada en el juicio
En el juicio contra 17 militares por la desaparición de cuatro menores de edad originarios de Las Malvinas, en Guayaquil, se ha analizado evidencia gráfica sobre lugar remoto del hallazgo de los cuerpos, el estado de las osamentas, la ropa de las víctimas y vídeos de la ruta de detención.

Entrada desde el río Taura al estero El Chabelo, al norte del recinto Casa de Zinc (Taura), cerca de donde se hallaron los cuerpos calcinados de los menores de edad del caso Malvinas, el 24 de diciembre de 2024.
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Función Judicial
Autor:
Redacción primicias
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Fotos del lugar donde se hallaron los restos calcinados, imágenes del estado de las osamentas y de prendas de vestir, rastros de sangre y la ruta de detención seguida por las patrullas militares son parte de las evidencias graficas analizadas en el juicio del caso Malvinas, contra militares de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE), por la desaparición de cuatro menores de edad, posteriormente ejecutados.
El juicio contra los 17 militares -16 procesados como presuntos autores directos y un teniente coronel como presunto cómplice en el caso de desaparición forzada- inició el 5 de noviembre de 2025. La audiencia se ha extendido por 10 sesiones y tiene previsto reinstalarse el lunes 1 de diciembre de 2025.
Josué e Ismael Arroyo, Nehemías Arboleda y Steven Medina, de entre 11 y 15 años, desaparecieron tras una detención ilegal realizada por dos patrullas militares el 8 de diciembre de 2024 en el sur de Guayaquil, cerca del populoso barrio de Las Malvinas, de donde eran originarios.
Los militares los habrían abandonado golpeados y desnudos a dos kilómetros de la cabecera parroquial de Taura. Los cuerpos fueron encontrados calcinados 16 días después, el 24 de diciembre de 2024, en un sector agreste de difícil acceso en esa parroquia del cantón Naranjal, provincia del Guayas.
Fotogalería del lugar del hallazgo de los cuerpos del caso Malvinas:
Un manglar remoto como escena del crimen
Los informes policiales del caso, analizados por peritos en el juicio como testigos de la Fiscalía, detallan las condiciones extremas del lugar donde se hallaron los cuerpos de los cuatro menores de edad.
Las osamentas reducidas por el fuego se localizaron en el estero "El Chabelo", (en las coordenadas de Latitud: 2.377557004891376, Longitud: -79.78134155273439), un área entre manglares y camaroneras próxima al río Taura, descrita como un terreno de condiciones adversas, sin vías de acceso peatonal ni vehicular.
El área -un claro de 4,5 metros cuadrados sobre una superficie de lodo blando- presentaba vegetación carbonizada, fragmentos de ropa interior pegada a los restos y sustancias adheridas al lodo y a la tierra carbonizada, lo que presumiblemente denota el uso de acelerantes, según esos informes.
Un lugar a 11 kilómetros de Taura
El terreno se ubica en medio de una superficie fangosa y saturada de agua salobre, en una zona caracterizada por densa vegetación, raíces aéreas de manglar, aguas turbias y entorno pantanoso.
El nivel del agua era tan bajo que los rescatistas indicaron que tuvieron que usar una canoa pequeña y empujarla sobre el lodo por un canal del estero. Además, el personal tuvo que realizar una pequeña caminata sobre pasarelas improvisadas, debido a la complejidad del terreno ese 24 de diciembre.
Esa zona rural despoblada había sido marcada previamente como lugar de interés tras búsquedas efectuadas desde el aire por drones. El lugar se encuentra aproximadamente a 730 metros en línea recta, al norte del recinto poblado más cercano (Casa de Zinc) y a 11 kilómetros en línea recta al sur del núcleo urbano más cercano (la cabecera parroquial de Taura).
En el manglar, junto a los restos calcinados, se recuperaron dos fragmentos carbonizados de una tela negra y otra azul, en los que se identificaron marcas de ropa interior. Además de un fragmento de cuerda, en parte carbonizada y con un nudo simple, que aún rodeaba las muñecas de uno de los niños.
"Nunca quisieron entregarlos a la Policía"
Los vídeos y grabaciones de videovigilancia expuestos en el juicio, sobre la ruta de detención de los niños entre el sur de Guayaquil y Taura -a decir de las familias de las víctimas- aportan nuevos elementos incriminatorios.
Luis Arroyo, padre de Josué e Ismael, indicó tras una audiencia que en los vídeos analizados se observa que las camionetas de la Fuerza Aérea pasan junto a una patrulla policial. Las familias cuestionan que no se haya entregado a sus hijos a la Policía, como dictaba el procedimiento regular. "Nunca quisieron entregar a nuestros hijos a la Policía”, dijo.
También se refirió a otro video analizado por un perito en el juicio. “En un video grabado por uno de los militares se aprecia un acto racial hacia nuestros hijos: les decían ‘negro tal', 'negro esto', 'te vamos a matar'. Es algo indignante, no nos explicamos tanta maldad y tortura”, agregó Arroyo.
El video lo grabó a escondidas un militar y se lo envió como evidencia a una hermana, porque según el testimonio de la mujer, el soldado sintió que “todo se estaba saliendo de control”
En tanto, las pruebas de quimioluminiscencia aplicadas a las dos camionetas de las patrullas militares arrojaron resultados positivos. En una camioneta, la aplicación del reactivo luminol dio positivo para sangre en el piso del balde del vehículo; en la segunda camioneta se registró rastros de sangre en una estructura de asientos metálicos sobre el balde del automotor.
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