El crimen muta en 2026 | Guayaquil reduce homicidios con cifras aún altas, Quito sorprende con un alza del 33%
2026 arranca como el segundo año más violento en la historia de Ecuador. Pese a una leve reducción nacional con menos homicidios en 64 ciudades, hay otros 61 cantones que reportan incrementos.

Un crimen se registró el 9 de marzo de 2026 en el parque central del cantón Naranjal, provincia de Guayas.
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En el arranque de 2026, Ecuador vive una paradoja en materia de seguridad: Guayaquil respira mientras Quito enciende alertas. En el primer bimestre, la realidad estadística desafía la lógica tradicional de su geografía criminal, según los datos oficiales publicados el 20 de marzo por el Ministerio del Interior.
Guayaquil, la ciudad más golpeada en el pasado reciente, ha logrado una reducción de la violencia, pasando de 470 homicidios en los primeros dos meses de 2025 a 387 crímenes en el mismo periodo de 2026, lo que representa una caída del 17,6%.
En contraste, Quito, una ciudad caracterizada tradicionalmente por un ambiente más pacífico, registra un alza. La capital ecuatoriana ha visto crecer los homicidios en un 33,3%, pasando de 30 muertes entre enero y febrero de 2025 a 40 asesinatos en los dos primeros meses de 2026.
El mapa cantonal de la violencia
A pesar de que los reportes a escala nacional evidencian una aparente mejoría mediante la caída global de homicidios, los números muestran que el país sigue sumido en una crisis estructural.
El inicio de 2026 es el segundo más violento desde que existen datos oficiales de homicidios en Ecuador, únicamente superado por 2025: el año más violento de la historia.
Durante enero y febrero se han acumulado 1.431 asesinatos intencionales en el país, una disminución nacional del 7,6% frente a los 1.550 crímenes contabilizados en el mismo período de 2025.
Sin embargo, al comparar la cifra con años anteriores, este volumen de muertes supera a cualquier otro momento de la historia. La cifra casi duplica los registros del primer bimestre de 2024 y triplica los asesinatos de años anteriores.
La reducción del promedio país funciona como un espejismo. Al diseccionar las estadísticas, la evidencia expone que -pese al decremento global- 61 cantones sufrieron un incremento de sus indicadores de homicidios en comparación con el arranque de 2025.
Un ejemplo es el cantón Montalvo, en Los Ríos (la provincia más violenta del país), donde la violencia criminal se multiplicó en un 800%. A esta realidad local se suman San Vicente (Manabí) con un aumento del 600%, y El Triunfo (Guayas) con 500% más crímenes.
Otras poblaciones de diversas provincias, como Jaramijó (Manabí), Ventanas (Los Ríos) y San Lorenzo (Esmeraldas), también experimentaron saltos que oscilan entre el 300% y el 400%.
En contraposición a esta situación, hay otros 64 cantones en los que el Estado logró reducir sus índices de mortalidad criminal en el primer bimestre de este año respecto al mismo periodo del año anterior.
Además del caso de Guayaquil, llama la atención Durán, que experimentó un declive superior al 37%. A este fenómeno de contención se sumaron otros cantones altamente conflictivos y golpeados por las mafias de la costa como Manta, Esmeraldas, Babahoyo y Portoviejo, los cuales registraron disminuciones sustanciales que oscilan entre el 35 y más del 50% de sus homicidios intencionales.
El toque de queda y el estado de excepción
Frente a esta escalada delictiva focalizada, la principal respuesta del Gobierno ha sido la imposición de restricciones mediante decretos ejecutivos de estado de excepción y toques de queda. Aunque los datos arrojan cuestionamientos sobre su implementación.
El presidente Daniel Noboa ha puesto su mayor interés desplegando estados de excepción y toques de queda en un grupo de provincias que incluyen a Guayas, Los Ríos, El Oro, Santo Domingo, Manabí, Santa Elena, Pichincha, Esmeraldas y Sucumbíos, además de cantones específicos como La Maná, Las Naves y Echeandía.
Los datos demuestran que los territorios intervenidos no son necesariamente los más violentos ni aquellos donde más se han disparado los crímenes.
Mientras cantones con atención focalizada como La Maná y Echeandía reportan cero homicidios en este arranque de año, o Las Naves registra apenas dos crímenes, provincias enteras como Pastaza, Cañar y Azuay, que tienen más muertes que el año pasado, no han sido consideradas en las medidas.
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