Por ataques de Estados Unidos a lanchas, las mafias elevan el pago a pescadores para llevar droga desde Ecuador
La ofensiva “Lanza del Sur” elevó el costo del traslado de cocaína de Ecuador a Centroamérica, hasta los USD 40.000 por tripulante de lancha rápida o semisumergible. Desde octubre de 2025 las operaciones estadounidenses dejan 21 embarcaciones bombardeadas y 55 fallecidos.

Policía y Fuerzas Armadas presentaron a 10 personas detenidas en altamar con 760 kilos de cocaína, en Manta (Manabí), el 26 de marzo de 2026. Se trató de una captura en la que se contó con apoyo de Guardacostas de Estados Unidos.
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Redacción primicias
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La presión militar de Estados Unidos sobre las rutas del narcotráfico en el Océano Pacífico encarece el reclutamiento de pescadores ecuatorianos para el traslado de cocaína desde las costas de Manabí y Santa Elena hacia Centroamérica, a través del uso de lanchas rápidas.
Entre 2023 y 2024 las organizaciones criminales pagaban hasta USD 20.000 por viaje a los pescadores encargados de pilotar las embarcaciones, y USD 5.000 a sus ayudantes. Esas mismas tareas alcanzan ahora entre USD 40.000 y USD 15.000 por tripulante, según fuentes policiales en Manabí.
Este incremento de los pagos coincide con la escalada de ataques cinéticos -tipo bombardeos- y las interdicciones marítimas del Comando Sur de Estados Unidos -con la Armada de Ecuador-, que desde octubre de 2025 intensificó la ofensiva “Lanza del Sur” contra lanchas rápidas y semisumergibles en el Pacífico oriental.
Se trata de una de las principales rutas para la cocaína que sale de Ecuador y Colombia hacia países como Guatemala, México y, finalmente, Estados Unidos.
El Comando Sur de Estados Unidos (Southcom) inició en octubre de 2025 los ataques contra embarcaciones en el Pacífico -un mes después del comienzo de las explosiones de embarcaciones en el Caribe- y contabiliza desde entonces al menos 21 embarcaciones bombardeadas con 55 fallecidos, a quienes las autoridades estadounidenses señalan como presuntos “narcoterroristas”.

Un balance de bombardeos letales e interceptaciones en altamar
Desde 2024, las autoridades marítimas de Estados Unidos y Ecuador realizan vuelos de patrulla para vigilar e interceptar el tráfico marítimo de drogas y realizan operaciones para abordar embarcaciones en el mar ecuatoriano. El presidente Daniel Noboa ratificó dos acuerdos de cooperación militar en febrero de 2025. Las operaciones letales de EE.UU. en aguas internacionales iniciaron en octubre pasado.
- El Southcom informó de al menos 14 embarcaciones bombardeadas entre el 21 de octubre y el 29 de diciembre de 2025 en el Pacífico oriental. Otras seis fueron destruidas en ataques cinéticos letales entre el 23 de enero y el 19 de marzo de 2026.
- En los bombardeos de 2026 también resultaron cinco supervivientes, por lo que se notificó a la Guardia Costera para su búsqueda y rescate.
- En bombardeos a embarcaciones el 23 de enero y el 9 de febrero de 2026 resultó una persona sobreviviente por lancha, frente a cuatro muertos. Y tres tripulantes sobrevivieron al bombardeo contra una embarcación de perfil bajo (tipo semisumergible) el 19 de marzo de 2026.
- Entre el 13 de marzo y el 26 de marzo de 2026, el Southcom divulgó la interceptación de tres lanchas y un barco con droga, operaciones que se coordinaron con autoridades ecuatorianas y en las que se incautaron casi cinco toneladas de cocaína. El Comando Sur registra en ese lapso un golpe propio a un semisumergible detenido en el Pacífico, con casi 8 toneladas incautadas.
Droga que sale por Manabí
El coronel William Calle, jefe de la Policía Nacional en la Zona 4 (que incluye a Manabí y Santo Domingo de los Tsáchilas), confirmó que los lancheros a cargo de pilotar las embarcaciones reciben cerca de USD 40.000 por viaje, el ayudante unos USD 20.000 y quien abastece el combustible en las embarcaciones alrededor de USD 15.000. Estos valores podrían ser incluso mayores ante el aumento de riesgo de ser capturados o bombardeados en altamar.
Según Calle, la presión de los patrullajes estadounidenses en altamar -en coordinación con las autoridades ecuatorianas- ha elevado el riesgo del trayecto y, con ello, el precio que pagan las organizaciones narcocriminales para convencer a los lancheros de llevar los cargamentos.
Este mayor incentivo económico respecto a las tarifas de años anteriores tiene por objeto reclutar a los pescadores de asumir mayores riesgos en el trayecto.
"Estados Unidos nos está apoyando con tecnología en labores conjuntas. Los pescadores ven un buque de Estados Unidos y se detienen, porque saben que si no paran les disparan".
Crnl. William Calle, jefe de la Policía de Manabí
El oficial también relacionó este fenómeno con la violencia que golpea cantones costeros de Manabí desde finales del 2025: Bahía, Jama, Pedernales y Puerto López. Se estima que hasta un 40% de la droga que ingresa de Colombia a Ecuador salía por Manabí. Pero el mayor problema vinculado con pescadores reclutados por el crimen organizado se registra en los alrededores de Manta.

Un reclutamiento creciente en Jaramijó
El Comandante provincial de Policía también alertó sobre un reclutamiento creciente de pescadores en Jaramijó, cantón pesquero vecino de Manta, reconocido por la destreza náutica de sus habitantes.
En una reciente captura de diez ecuatorianos en altamar con 760 kilos de cocaína, siete eran oriundos de ese cantón. "Jaramijó cuenta con los mejores navegantes que tiene la provincia de Manabí", dijo
Las asociaciones de pescadores estiman que más de 300 habitantes de Jaramijó se encuentran presos en cárceles de Colombia, Estados Unidos, México, El Salvador, Honduras y Puerto Rico, para un cantón de 28.000 habitantes, donde un 50% de la población depende de la pesca artesanal.
La Policía comprometió el aumento de policías de inteligencia en el cantón, mientras insiste en la necesidad de emprender campañas de prevención del reclutamiento e intervenciones sociales -programas educativos y deportivos-, pues las mafias se aprovechan de las comunidades pesqueras.
Los narcotraficantes también están recurriendo a reclutar a lancheros en San Mateo, parroquia urbana de Manta, y en poblaciones pesqueras de la provincia de Santa Elena, alertó la Policía. El fenómeno está vinculado con lavado de activos y con el creciente regreso de "náufragos" desde Centroamérica, agregó.
Con el corredor del Pacífico bajo creciente vigilancia de drones, aeronaves y patrullaje marítimo estadounidense, la ruta se ha vuelto más costosa. Esa presión está transformando al pescador artesanal en una pieza más valiosa -y vulnerable- en la cadena logística del narcotráfico transnacional.
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