Casi 9 de cada 10 niños con discapacidad de 0 a 6 años tienen un diagnóstico de autismo en Ecuador
El Ministerio de Salud confirma un cambio drástico: casi 9 de cada 10 niños con discapacidad de 0 a 6 años tienen un diagnóstico de autismo, en un entorno donde los agroquímicos podrían estar "robando" años de desarrollo cerebral.

Imagen de atención de funcionario del Ministerio de Salud Pública a un niño, julio de 2023.
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Para cualquier padre o madre, los primeros años de vida son una cuenta regresiva de hitos celebrados: la primera sonrisa, los primeros pasos, la primera palabra. Pero para miles de familias en Ecuador, esa línea de tiempo se congela o retrocede hacia un silencio difícil de comprender. Lo que comienza como una sospecha en casa —un niño que se tapa los oídos ante el ruido, que camina en puntillas o que evita la mirada— se ha transformado en una alerta de salud pública.
Esta angustia individual tiene ahora un respaldo estadístico abrumador en la nueva "Política Nacional de Salud Mental 2025-2030". Para entender la magnitud del fenómeno, es necesario mirar el panorama completo: en la población general de Ecuador, predominan históricamente la discapacidad física (302.152 personas) y las discapacidades sensoriales (140.239 personas entre auditiva y visual).
Sin embargo, en la primera infancia (0 a 6 años), este patrón se invierte drásticamente: el 86.7% (5.738 niños) de los casos de discapacidad registrados corresponde al Trastorno del Espectro Autista (TEA), y desplaza por completo a las condiciones físicas.
Pesticidas: El "robo" del desarrollo cerebral
Mientras las familias buscan respuestas, el documento oficial del Ministerio de Salud señala una amenaza ambiental que va más allá de la genética: los agroquímicos. El diagnóstico cita estudios realizados en el norte de Ecuador, específicamente en zonas de floricultura intensiva, que han vinculado la exposición prenatal a pesticidas con daños severos en el neurodesarrollo.
Los hallazgos son devastadores: los niños expuestos a estos tóxicos mostraron un retraso en el desarrollo de 1,5 a 2 años en comparación con sus pares. Esta "deuda" cognitiva se manifiesta en problemas de velocidad motriz, coordinación y memoria visual.
Para Emilio Carrillo, docente de psicología de la UIDE, esto confirma que el entorno está moldeando la biología. "La exposición a pesticidas agroindustriales puede derivar en afectaciones del desarrollo cerebral humano... se asocia con trastornos como el TDAH, retrasos motores y reducción del coeficiente intelectual", explica.
Carrillo subraya que, aunque la predisposición genética es un factor, estas exposiciones ambientales son riesgos prevenibles que requieren prácticas agrícolas más seguras y políticas de control estrictas.
La bióloga Cecilia Puertas, experta en Desarrollo Sostenible, advierte que el peligro es invisible y persistente. "Los pesticidas se quedan en el suelo, en el aire, en el agua... y a la larga nos van a afectar en la salud humana", sentencia.
Puertas apela al concepto de "Una Salud", recordando que el bienestar humano es inseparable del ambiental. "Si nosotros continuamos contaminando y destruyendo la naturaleza, esto a la larga nos va a afectar", explica.
Los químicos que alteran los ecosistemas regresan a las familias a través del agua o los alimentos, impactando potencialmente el sistema nervioso de quienes están en formación.
El cerebro "sobrecargado" y el auge post-pandemia
Más allá de las causas químicas, la realidad clínica tuvo un aumento en los consultorios. La neuropsicóloga clínica Karina Maldonado, de la Fundación Hermano Miguel, ha sido testigo de un "auge" de casos, especialmente después de la pandemia de COVID-19. "Muchos papitos han venido preocupados porque su niño no avanza... hay retrasos en el lenguaje y en la parte social", relata.
Maldonado ofrece una analogía poderosa para entender qué pasa en la mente de estos niños: una "sobrepoblación de neuronas". En un desarrollo típico, las neuronas que no se usan mueren (poda sináptica) para hacer el cerebro más eficiente. "En ellos, esta sobrepoblación impide que mueran las neuronas, teniendo una sobrecarga. Por eso es que todo el tiempo dicen que es muy sensorial, le afectan los sonidos, se tapa los oídos... su cerebrito no se está adaptando", ilustra la especialista.
Sobre el vínculo con los pesticidas, Maldonado coincide en que la etapa prenatal es crítica. "Si la madre está trabajando en una plantación a nivel de pesticidas, puede pasar esto, o generar temas de retraso mental", advierte, sumando otros factores como el estrés materno severo. Pero, agrega que no es la única razón para que un niño tenga autismo.
Es "cosa de niños": La brecha de género
El diagnóstico del MSP revela otro dato que confirma la tendencia mundial, pero con una claridad pasmosa en Ecuador: el autismo tiene un rostro predominantemente masculino. A diferencia de la depresión o la ansiedad, donde las mujeres son mayoría en las estadísticas, el TEA es la única causa de consulta en salud mental donde los hombres predominan. De las atenciones registradas, el 81% correspondió a pacientes masculinos,.
Este "boom" de diagnósticos ya no es solo un tema médico, sino un reto educativo. El Ministerio de Educación reporta que, para el periodo 2023-2024, existieron 3.778 estudiantes con Trastorno del Espectro Autista (TEA) en el sistema educativo nacional.
El Estado admite que la escuela regular no está lista. El diagnóstico oficial urge a "fortalecer protocolos institucionales, implementar adaptaciones curriculares y capacitación docente".
Según los expertos consultados, se trata de integrar a una generación de niños cuyos cerebros funcionan de manera diferente —a veces con capacidades intelectuales brillantes, pero con grandes barreras sociales— y que son el reflejo de una sociedad que debe revisar urgentemente cómo cuida su ambiente y su infancia.
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