Jugar Carnaval con agua en Ecuador es una tradición que se niega a morir, pero ¿de dónde surge?
Pese a las prohibiciones, el agua es uno de esos elementos que persiste en Carnaval, una fiesta que se festeja en todo Ecuador con un largo feriado.

Ciudadanos jugando carnaval con agua del río, 23 de febrero de 2025.
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"El agua de Carnaval no hace mal" es un popular dicho que se escucha en este largo feriado de Ecuador, y que en 2026 se celebrará los próximos 16 y 17 de febrero. El juego con agua durante esta fecha tiene raíces muy antiguas y se podría relacionar con tradiciones culturales indígenas.
¿De dónde surge entonces el uso del agua en Carnaval? Una de las primeras referencias de este elemento en el juego data de 1792 en la quinta edición del periódico de Eugenio Espejo, Primicias de la Cultura de Quito.
En este número de su periódico, el ilustre Espejo señalaba que los indígenas celebraban la fiesta del Pawkar Raymi, que recuerda la madurez de las plantas o el punto exacto en el que ya pueden ofrecer sus frutos.
Y una de estas celebraciones puntuales del Pawkar Raymi era el TumariPukllay, un juego ceremonial con agua y flores.
Con el paso del tiempo, la Alcaldía de Quito recuerda en una publicación que el agua era vista como un ritual espiritual en Carnaval, puesto que esta celebración es pagana y antecede a la Cuaresma, una fiestas máximas de la tradición cristiana.
El Municipio quiteño indica que al agua se sumaron los cascarones de parafina, similares a un huevo y que se llena de agua de colonia, para bañar 'sutilmente' a las personas.
Hoy, el juego del Carnaval en Ecuador ha variado, y ya no solo se utiliza agua, también harina, huevos, la espuma 'carioca', y hasta lodo.
El agua como fuente de purificación en Carnaval
PRIMICIAS conversó con Florencio Delgado, antropólogo y profesor de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), para conocer más sobre el tradicional Carnaval y su origen en Ecuador.
"El Carnaval se asocia con lo carnal, es como la fiesta donde casi todo está permitido antes de empezar el retiro espiritual de los 40 días (la cuaresma)", explicó Delgado.
El antropólogo y profesor universatario resaltó que el Carnaval llega a ser un "momento simbólico para poder sacar todo lo mal (...) para llegar más purificados a la Semana Santa".
Y ¿por qué el uso del agua? Según Delgado, el Carnaval, por lo general, se celebra en época de lluvias o invierno en Ecuador. Por ello, se volvió común incluir este elemento en la celebración.
El académico ecuatoriano precisó que antes no era mal visto que las personas mojaran, más bien, "había gente que lo apreciaba, debido a que era el único momento en donde las clases sociales se mezclaban".
Además, aseguró que existen personas que piensan que jugar carnaval con agua es una forma de curar las energías.
El Carnaval y su llegada a Ecuador
Delgado explica que la fiesta de Carnaval actual, celebrada con espuma y desfiles, es una tradición importada de Europa. Para él, el país vive una mezcla de fiestas locales donde se "arma toda la idea del sincretismo (fusión)" con ideas traídas de Europa.

De acuerdo con el antropólogo Delgado, el Carnaval, visto como una fiesta occidental, se entrelaza con otras fiestas de raíces indígenas o andinas.
"Antes, el Carnaval era una fiesta pagana que era el escape del cristianismo".
Florencio Delgado, antropólogo ecuatoriano.
Así, el antropólogo describió que cada Carnaval de las ciudades de Ecuador tiene sus especificidades y mensajes.
Por ejemplo, en algunas ciudades de la Sierra se juega con agua y maicena, en una señal de "mecanismo de nivelación o de que todos tienen el mismo color de piel".

Mientras que en zonas rurales, las personas saben que pueden mojar a los transeúntes con agua de río, y nadie se molestará, porque es una tradición cultural que se ha realizado por décadas.
Esto no ocurre en las ciudades, donde si alguien lanza agua a un carro o una persona, surgen las prohibiciones y hasta demandas por daños.
En ciudades como Salinas, en Santa Elena, existe una prohibición de jugar con agua y globos. La multa para quien lance agua a un turista, por ejemplo, asciende a USD 460, según una ordenanza municipal aprobada en 2024.

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