“No hay donde sepultar a nuestros muertos”; municipio advierte 'colapso' de bóvedas en el cementerio de Milagro
La capacidad actual del camposanto -señala el municipio- resulta insuficiente para la población, mientras estudios prevén que para los próximos 40 años se necesitarán 48.480 bóvedas.

Una mujer supervisa la limpieza en las bóvedas donde descansan sus familiares, en el cementerio municipal de Milagro. 28 de agosto del 2025.
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El cementerio de Milagro no tiene espacios para recibir a más fallecidos. Así señala un informe que advierte del 'colapso' del camposanto municipal y de la necesidad de decenas de familias que buscan lugares privados, incluso sin control sanitario, para sepultar a sus muertos.
Con una población de 200.000 habitantes, la ciudad de Milagro cuenta con un cementerio que, según la municipalidad, impacta en la salud pública y “su estado actual refleja una problemática estructural que afecta directamente a la planificación urbana”.
“Ahí no hay espacio, no hay dónde sepultar, yo sepulté a mi mamá en Jardines de la Esperanza, compré y fui pagando mensualmente, me descontaban en el sueldo, hace varios años”, comentó la profesora de una escuela fiscal en el centro de Milagro, en la zona donde se ubica el camposanto general del cantón.
Ubicado en las calles García Moreno y Vargas Torres, este camposanto “se encuentra operando al máximo de su capacidad, sin espacio para nuevas inhumaciones”, recalcan los informes del municipio milagreño.
“Esta situación ha generado una creciente demanda insatisfecha, que ha obligado a las familias a recurrir a cementerios privados o alternativos, fuera del control municipal, dificultando el acceso equitativo a un servicio público esencial y generando riesgos sanitarios y ambientales”.
Municipio de Milagro
Mientras que los usuarios señalan el deterioro de este camposanto. “Uno mismo tiene que venir a pintar, arreglar las bóvedas, cortar la maleza, barrer”, comentó Laura Mendoza, una milagreña que al menos una vez al mes visita a sus padres en el cementerio general.

Imágenes fotográficas del mismo municipio confirman el mal estado de la infraestructura, el deterioro de las bóvedas, la falta de higiene, pasillos llenos de desechos, lodo y maleza crecida, incluso sobre las bóvedas.
Bóvedas vacías con dueño
Desde el barrio Soma, en el sur de Milagro, Laura, de 59 años, llega con un obrero y observa cómo van quedando limpias las tumbas ocupadas por los restos de sus padres y una hermana, pero también las dos bóvedas vacías que asegura que le pertenecen a su familia.
“Eso no está disponible, eso ya tiene dueño”, recalcó Laura al comentar que los espacios no ocupados por fallecidos fueron adquiridos hace años, cinco, 10, incluso más, y que cada propietario puede construir para crear más bóvedas según su disponibilidad financiera.
De hecho, el cementerio muestra edificaciones que han ido creciendo verticalmente, sin planificación y en desorden, a medida que los propietarios deciden construir nuevas bóvedas hasta formar mausoleos que albergan a familias enteras.

Durante una visita realizada a este camposanto, PRIMICIAS constató que al menos el 20% de las bóvedas se encuentran vacías, pero con personas que aseguran ser los propietarios de estos compartimentos construidos para el “descanso eterno”.
Bloques completos, con espacios ocupados y vacíos, tienen grabados los nombres de las asociaciones o familias dueñas. En un recorrido se observó, por ejemplo, edificaciones que correspondían a la Asociación de Licteños Residentes o a la Asociación de Empleados del Banco Nacional de Fomento de Milagro.
“Los únicos que pueden sepultar ahí son los que han comprado. No hay bóvedas, lo que hay son alquileres de los sindicatos de empresas como las azucareras, ellos sí tienen y en una emergencia alquilan a particulares, pero solamente por cierto tiempo, hasta que busquen dónde hacer la exhumación”.
Demanda de inhumaciones
Estudios realizados para dimensionar la demanda del cementerio municipal estiman que para los próximos 40 años se necesitarán aproximadamente 48.480 bóvedas para hacer inhumaciones y que “la capacidad instalada actual resulta insuficiente”.
PRIMICIAS acudió a las oficinas de la alcaldía de Milagro para solicitar una entrevista y abordar esta problemática, pero se indicó que se envié un correo electrónico que hasta el cierre de esta publicación no tuvo respuesta.
La falta de intervención -señalan informes de la municipalidad- representa un riesgo creciente para la población, “por lo que resulta indispensable implementar una solución técnica integral que garantice el acceso a un servicio funerario público de calidad, con visión de largo plazo”.

No solo el colapso de la capacidad del cementerio representa un problema para los milagreños. También se sumaba la falta de espacios adecuados para expandir los servicios funerarios, en el corto y mediano plazo.
Este año, la alcaldía consideró la evaluación de 10 terrenos que estarían disponibles para la factibilidad de un proyecto que busca la construcción de un nuevo cementerio, teniendo como prioridad la extensión, ubicación, cercanía de servicios básicos y condiciones de la zona.
Nuevo cementerio
Tras el análisis, se estableció como mejor alternativa “un terreno ubicado en la vía a Carrizal, fuera del perímetro urbano, con una superficie de 5,44 hectáreas, factibilidad sanitaria y eléctrica, y condiciones topográficas favorables”.

El predio -según las inspecciones técnicas- “cumple con las características mínimas para la implementación de un equipamiento funerario moderno, accesible, ordenado y escalable”.
En este terreno se planea construir la primera fase del nuevo cementerio de Milagro, con una inversión de USD 1,2 millones, con bóvedas, nichos, áreas verdes, cerramiento y área de administración, además de salas de velación y servicios complementarios.
El proceso de contratación se publicó el pasado 22 de julio y se prevé la selección de la contratista el próximo 10 de septiembre, actualmente se encuentra en etapa de calificación de participantes, según los registros del portal del Servicio de Contratación Pública, Sercop.

En un plazo de 240 días, se espera que la contratista entregue la obra. El diseño, según el municipio, busca “garantizar la accesibilidad y adecuada circulación peatonal y vehicular dentro del equipamiento, bajo criterios de diseño universal”.
Además de “contribuir a la descongestión del actual cementerio municipal, cuya capacidad se encuentra colapsada; y asegurar la implementación de una primera fase operativa, con posibilidad de construir futuras fases previstas dentro del mismo predio”.
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