Parapentes en San Pedro, un oasis del vuelo libre en la Ruta del Spondylus
Decenas de turistas llegan a lo alto de un cerro para experimentar una sensación de libertad, aventura y adrenalina en San Pedro -en la parroquia Manglaralto, cantón Santa Elena-, a 158 kilómetros de Guayaquil. Pilotos acreditados de la comuna dirigen vuelos de 15 minutos a 250 metros sobre el mar.

Un parapente vuela sobre el océano frente a la comuna San Pedro, en Santa Elena, el 23 de abril de 2026, en un sitio donde se realizan vuelos recreativos en parapente sin experiencia previa.
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Hasta una colina en el barrio 23 de Abril de la comuna de San Pedro, en la Ruta del Spondylus, llegan decenas de turistas cada semana para lanzarse a la aventura. Los visitantes -que buscan experimentar la sensación de libertad, aventura y adrenalina- corren por una explanada para saltar hacia el océano Pacífico, junto a un piloto de parapente. Se trata de una de las opciones esparcimiento para el feriado.
A 158 kilómetros de Guayaquil -un viaje aproximado de dos horas y media en auto- la comuna de pescadores se ha consolidado como un oasis del vuelo libre en la costa ecuatoriana. En el lugar, ocho pilotos locales debidamente acreditados dirigen vuelos de 15 minutos de duración, desde hace 14 años.
El centro de turismo comunitario de San Pedro se encuentra sobre un cerro de unos 100 de metros de elevación, pero los guías prometen conducir a los visitantes hasta los 250 metros sobre el nivel del mar. Se trata de una de las opciones de esparcimiento para el largo feriado de cuatro días por el Día del Trabajo, entre el jueves 30 de abril y el domingo 3 de mayo de 2026.
En esta población de unos 5.000 habitantes perteneciente a la parroquia Manglaralto (cantón Santa Elena, en la provincia homónima), la pesca ha sido históricamente la principal fuente de sustento. Pero el turismo de aventura experimentó un auge desde 2012, cuando pilotos internacionales descubrieron las inmejorables condiciones aerodinámicas de un cerro frente a la playa, cuentan los guías.
Intrigados por la actividad, los propios comuneros se iniciaron en los vuelos con parapente y luego refrendaron lo aprendido en cursos de formación en Yahuarcocha (Ibarra), obteniendo sus licencias como Guías Nacionales Especializados en Deportes y Turismo de Aventura, certificados por la Federación Ecuatoriana de Deportes Aéreos (FEDA) y avalados por el Ministerio de Turismo.

Seguridades y costos en “uno de los mejores lugares para volar”
- San Pedro es reconocido internacionalmente como un "campo de escuela" para el parapentismo gracias a sus condiciones favorables para volar de manera segura durante casi todo el año.
- A diferencia de la región Sierra, donde el vuelo térmico es más brusco y técnico, en esta zona de la costa los pilotos aprovechan un vuelo dinámico impulsado por “vientos laminares”: corrientes de aire suaves, fluidas y que mantienen una dirección constante al chocar contra la montaña.
- Las condiciones son óptimas cuando el anemómetro con el que cuentan los guías registra ráfagas de entre 18 y 38 kilómetros por hora.
- El servicio de parapente en San Pedro opera todos los días desde las 11:00 hasta las 18:00. Y el paseo tiene un costo de USD 45 por un vuelo con una duración de 15 minutos en promedio.
- El vuelo incluye el acompañamiento del piloto profesional y un paquete que consta de un vídeo de cinco minutos y hasta 60 fotografías captadas en el aire con una cámara GoPro.
Un 'Campo de Escuela' de parapente
Clive Salinas, de 37 años y uno de los ocho pilotos acreditados, explicó que fueron parapentistas internacionales los que descubrieron hace 14 años la pista de vuelo el barrio 23 de Abril -a la que se accede directamente en vehículo- por sus condiciones inmejorables para planear.
Al punto que la actividad está catalogada oficialmente en el lugar como un deporte de aventura y no como una actividad extrema, explicó el piloto y guía turístico. “San Pedro se considera un campo de escuela para aprender a planear, pues las corrientes de viento son suaves, dinámicas, ordenadas y se mantienen constantes en una sola dirección”, señaló.
Salinas explica que más allá de la adrenalina inicial que produce el vuelo, “la experiencia produce también una sensación de paz, tranquilidad y libertad”, al punto de que puede funcionar incluso como “una práctica terapéutica” que renueva la energía de los visitantes. Este enfoque se complementa con la oferta de vuelos inclusivos adaptados para personas con discapacidad de movilidad.
Los mejores lugares para volar en la playa
- En la Ruta del Spondylus, además de San Pedro, también se puede practicar parapente cerca de los balnearios Montañita y Olón (Santa Elena), en el Cerro Playa Bruja, comuna Libertador Bolívar. Vuelos con instructores, operadores turísticos, y corrientes de viento ideales para principiantes.
- Otro de los puntos tradicionales para planear frente a la playa en parapente son los vuelos desde la denominada Loma, del balneario de Crucita, perteneciente a Portoviejo, en la provincia de Manabí, que tiene pilotos con décadas de experiencia.
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