IESS: Pacientes con cáncer deben costear y dividir sus tratamientos ante la falta de fármacos esenciales
El desabastecimiento de medicinas es más mayor para los pacientes que enfrentan enfermedades catastróficas como el cáncer, que se ven obligados a costear parte de los tratamientos.

Ingreso principal del Hospital Carlos Andrade Marín del IESS, en el centro de Quito, 31 de marzo de 2026.
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Juan (nombre protegido) aprieta una hoja con su mano derecha en los pasillos del Hospital Carlos Andrade Marín (HCAM), en el centro de Quito. Su rostro refleja cansancio, se acomoda en una de las sillas de fibra de vidrio que está al final del corredor, a esperar. Ese papel común reemplaza a una receta médica con el nombre de un medicamento que necesita para tratar el cáncer que padece y que el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) no le entregó, pues sus hospitales reportan aún problemas de abastecimiento.
Es la mañana del 31 de marzo de 2026. Juan dice que su calvario comenzó hace un año y medio cuando fue diagnosticado con mieloma múltiple. Este padecimiento es un tipo de cáncer en la sangre que ataca las células plasmáticas en la médula ósea. Para combatirlo necesita Bortezomib, una quimioterapia esencial que funciona bloqueando el crecimiento de células cancerosas. Pero en las farmacias del HCAM le dicen que no hay este medicamento.
El quiteño debe aplicarse el fármaco cada semana, durante un mes y luego descansar tres meses para que evalúen cómo le ha ayudado el tratamiento. Sin embargo, ante la escasez del hospital debe comprar las dosis en farmacias privadas, gastando alrededor de USD 50 semanales por la presentación de 3,5 miligramos.
La dosis que deben recibir depende del peso, por eso consiguió un socio de gastos, se trata de un paciente que viaja de Bolívar y padece la misma enfermedad.
"Hay una señora a la que se llama y nos trae directo al hospital, lo que me salía USD 50 semanales, se vuelve más manejable cuando se divide a USD 25 para cada uno".
Juan
Desabastecimiento de hospitales del IESS
Hasta el 6 de abril de 2026, apenas el 38% de medicamentos correspondía a ítems que estaban con sobre stock, baja rotación o con stock suficiente para entre cuatro meses y un año.
Lo más preocupante es que otro 21% de medicamentos podría terminarse en menos de cuatro meses y 7% se agotarán en un período crítico de un mes.
Y, además, el 34% o 7.380 medicamentos, en cualquiera de sus presentaciones y concentraciones, en todos sus hospitales están totalmente agotados, según el portal visualizador del IESS.
La situación es más crítica para pacientes que padecen una enfermedad catastrófica, el grupo de mayor riesgo donde se ubican los pacientes oncológicos como Juan. Al revisar el portal visualizador del estado de medicamentos del propio IESS, actualizado hasta el 6 de abril de 2026, el abastecimiento de medicamentos con sobre stock, baja rotación o con stock suficiente para entre cuatro meses y un año para este tipo de patologías graves es de apenas un 31% a nivel nacional.
Un presupuesto atado al "stock cero"
Que a pacientes como Juan les falte el Bortezomib u otros medicamentos no es simple mala suerte, sino el resultado de un sistema de compras que está estancado por los trámites.
En una resolución del IESS, de junio de 2025, el hospital Carlos Andrade Marín sí tenía planeado comprar 1.260 unidades de esta medicina. En ese documento, el Bortezomib no aparece solo, sino que lo metieron dentro de un paquete de compras llamado "Catálogo Electrónico Grupo 14", y solo para este medicamento destinaron un presupuesto de un poco más de USD 22.000.

Sin embargo, hasta abril de 2026 no existe un proceso de contratación adjudicado para adquirir los medicamentos recomendados en esta resolución.
El visualizador oficial del IESS revela que no hay en stock unos 4.200 medicamentos para enfermedades catastróficas y unos 900 ítems podrían agotarse en un mes.
Pero no es el único grupo de medicamentos golpeado por el desabastecimiento. Las enfermedades raras o huérfanas reportan apenas un 36% de abastecimiento considerando los ítems con sobre stock, baja rotación o con stock suficiente para entre cuatro meses y un año.
Los medicamentos para enfermedades renales crónicas tienen 33,79% de abastecimiento bajo esos parámetros; para enfermedades cardio-vasculares alcanzan un 34,84%; y las medicinas para anestesia y sedación prequirúrgica tienen un 41,85% a nivel nacional.
Por su parte, la provisión de antirretrovirales para VIH/SIDA se ubica en un 52%, un vacío que ha llevado a la desesperación a varios pacientes entrevistados por PRIMICIAS, forzándolos a recurrir al mercado negro donde los frascos alcanzan los USD 170.
Los tres gigantes del IESS: entre mafias y colapso
Los pacientes con enfermedades oncológicas, como José, necesitan de una atención especializada, por eso acuden principalmente a los centros de tercer nivel de atención, encargados de la más alta complejidad y derivación médica. Y la realidad en estos hospitales, según los datos del IESS, es más complicada.
Hospital de Especialidades Teodoro Maldonado Carbo
- Ubicado en Guayaquil, sufre el peor escenario sanitario con un 17,41% de medicinas disponibles para cuatro meses y un año, con sobre stock o baja rotación. Y 245 fármacos, en cambio, tienen stock cero absoluto.
- La escasez compite con la violencia criminal. El 4 de marzo de 2026, el Gobierno decretó la intervención de esta unidad médica tras el asesinato a tiros de su jefe de Servicios Generales, Carlos Maruri.
- La infiltración de mafias es tan profunda que, en marzo, el hospital paralizó sus cirugías por la salida de la empresa de limpieza en medio de extorsiones, obligando a los familiares a limpiar las áreas y llevar hasta galones de agua para sus pacientes asilados.
Hospital Carlos Andrade Marín (HCAM)
- Ubicado en el centro de Quito, no logra salir de cuidados intensivos, operando con un 25,22% de abastecimiento de medicinas disponibles para entre cuatro meses y un año, con sobre stock o baja rotación. Y, en cambio, 221 medicinas están agotadas en esta casa de salud.
- Las filas de pacientes esperando atención, con hojas comunes, en vez de recetas, en las manos se han vuelto frecuentes.
Hospital José Carrasco Arteaga
- Ubicado en Cuenca, mantiene un indicador superior al de sus pares, aunque deficiente para cubrir su demanda, con un 37,82% de disponibilidad de medicinas disponibles para entre cuatro meses y un año, con sobre stock o baja rotación. En cambio, 158 medicamentos están sin stock.
Al drama de las recetas incompletas se suma un agendamiento tecnológico colapsado. En un intento por reducir las esperas de meses, la institución impuso en febrero un polémico plan para acortar el tiempo de las consultas subsecuentes a 10 minutos.
La medida fue catalogada como "inoperante" por los médicos del hospital, quienes enfrentan un represamiento histórico de más de 3.500 cirugías pendientes.
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