'¿Quién me puede comprar la comida?' Las redes de voluntarios se activan ante el miedo a salir por las redadas del ICE en Estados Unidos
Frente a las redadas y deportaciones, comunidades activaron redes de apoyo que van desde alertas locales, llevar a los hijos de otros al colegio y hasta fondos de ayuda mutua con alcance nacional.

Voluntarios de la red Resistencia en Acción ofrecen el programa de transporte comunitario creado para acompañar a los menores en los trayectos escolares, en Nueva Jersey.
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NUEVA YORK. El mensaje apareció en redes sociales a media mañana del miércoles 21 de enero. Estaba escrito con prisa, sin adornos ni explicaciones largas. Una mujer pedía ayuda para algo básico: alguien que pudiera ir al grocery, comprar medicinas y pañales o llevar a sus hijos a la escuela.
No pedía dinero, pedía presencia. Decía que no podía salir de casa, que ese día cruzar la puerta no era una opción y que necesitaba resolver lo mínimo para que la vida siguiera funcionando.
Las respuestas llegaron rápido, de personas que no se conocían entre sí y que escribían lo mismo con distintas palabras: ‘yo puedo ir’, ‘yo compro’, ‘yo llevo’. Algunos eran migrantes con residencia, otros ciudadanos, también vecinos estadounidenses que ya sabían cómo moverse en estos momentos y no necesitaban demasiadas explicaciones.
La ayuda no se coordinó en un grupo público ni se anunció de forma abierta. Todo se movió por referencias, de alguien que conocía a alguien, de alguien que validaba a alguien más. En estas redes, la confianza no se proclama, se construye.
Así funcionan muchas de las comunidades latinas, tanto en Nueva York como en Nueva Jersey, que se han activado en medio de las redadas que ejecutan personal del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). Son personas que entienden que salir de casa puede convertirse en un riesgo y que, frente a eso, alguien más tiene que caminar por ti, comprar por ti o llevar a tus hijos cuando tú no puedes hacerlo.

Juan, un ecuatoriano que vive en un barrio de Queens, en Nueva York, cuenta que en su cuadra comenzaron a circular pequeños pitos de plástico, fáciles de cargar. “Usted ha visto en los restaurantes esos bowls de vidrio donde puede agarrar caramelos? En vez de dulces, ahí estaban los pitos”. La idea es simple, cuando gritar se vuelve difícil, el sonido corta el aire. El pito alerta a otros, llama la atención y rompe el aislamiento.
También se multiplicaron los grupos de WhatsApp y Facebook, donde circulan mensajes breves con ubicación y hora. Una advertencia precisa basta para cambiar la ruta de decenas de personas. La información no se discute ni se interpreta. Se comparte y se actúa.
Voluntarios que patrullan calles
En paralelo a estas redes informales, comenzaron a fortalecerse estructuras comunitarias más organizadas. En Nueva York y Nueva Jersey, la red llamada Resistencia en Acción opera como un sistema de respuesta rápida con voluntarios que patrullan calles a pie y en vehículo, que advierten cuando aparecen carros sospechosos o agentes sin identificación visible.

Ana Paula Pazmiño, directora ejecutiva de la organización, explica que los operativos no siguen un solo patrón. A veces ocurren temprano en la mañana, otras cuando la gente regresa del trabajo, por eso ahora también patrullan de noche. La mayoría de las alertas llega a una línea comunitaria atendida por operadores voluntarios que orientan a las personas sobre qué hacer cuando tocan la puerta o cuando alguien es interceptado en la vía pública.
Pazmiño aclara que no son abogados ni intentan impedir arrestos, pero su presencia cambia el escenario. De cada veinte llamadas que reciben, solo una incluye una orden judicial.
“En la mayoría de los casos, los agentes llegan en vehículos sin marca y sin mostrar documentos, lo que activa la red para informar, acompañar y evitar que las personas entreguen información innecesaria en momentos de tensión”.
Ana Paula Pazmiño, directora ejecutiva de Resistencia en Acción, red de ayuda a migrantes
Además de las alertas, la organización ha tejido apoyos cotidianos que sostienen la vida diaria en actividades como:
- Equipos de voluntarios que trasladan en carro a trabajadores migrantes para evitar las caminatas largas hasta las estaciones de tren
- Redes que ayudan a llevar a los niños a la escuela cuando los padres no pueden salir
- Un programa de transporte comunitario creado para acompañar a los menores en los trayectos escolares, justo cuando antes caminaban solos o eran llevados a pie por sus familias.
“Hay niños que han dejado de ir a clases por temor a esos recorridos, hemos visto varios casos donde detienen a migrantes en estas circunstancias”, dice Pazmiño.
Cuando la detención termina en deportación, la red no se desactiva. Resistencia en Acción NJ administra un fondo solidario que apoya tanto a las personas deportadas como a las familias que se quedan. El dinero se destina a cubrir arriendo, comida, asesoría legal básica o un retorno digno al país de origen. “En muchos casos, los hombres son deportados primero y las madres quedan solas con dos o tres hijos, intentando sostener la vida diaria sin ingresos estables”.

Junto a estas redes locales también circulan iniciativas de apoyo mutuo como Organized Communities Against Deportations (OCAD), con base en Chicago, que ha activado un fondo solidario para asistir a familias migrantes afectadas por redadas y deportaciones. Los recursos se destinan tanto a ayuda directa en efectivo para alimentos, medicinas, pañales, servicios básicos o alquiler, como a la compra y entrega de artículos esenciales a familias que permanecen resguardadas en sus hogares ante el aumento de operativos de ICE. Aunque la organización opera desde Chicago, sus canales digitales funcionan como punto de contacto para personas que viven en otros estados, quienes pueden escribir, pedir orientación o solicitar que la red ayude a conectar apoyo comunitario en su ciudad o región.
Mientras tanto, las cifras oficiales siguen acumulándose. En lo que va de 2026, las deportaciones mantienen un ritmo sostenido y los operativos migratorios se han vuelto más visibles en distintos estados. Los números ayudan a entender la magnitud, pero no alcanzan a explicar lo que ocurre puertas adentro.
Las estadísticas no cuentan cuántas mochilas cambian de manos para que un niño llegue a la escuela, cuántas compras se hacen por encargo ni cuántos adultos dejan de salir por días enteros. Tampoco miden el costo emocional de depender de otros para lo más básico. En estas comunidades, la economía se replegó y la solidaridad dio un paso al frente. Se organiza, se expone y se activa para sostener la vida cuando la calle deja de ser un lugar seguro.
Dónde pedir ayuda y cómo apoyar en Nueva Jersey, Nueva York y el resto de estados
Nueva Jersey/Nueva York
Resistencia en Acción NJ/NY
- Red comunitaria de respuesta rápida activa en Mercer County y zonas aledañas.
- Teléfono 609-436-0207
- Redes sociales Instagram, Facebook y X como Resistencia en Acción NJ
- Sitio web resistenciaenaccionnj.org
Chicago, Illinois (con apoyo a otros estados)
Organized Communities Against Deportations
- Instagram @OCAD_CHI
- Reportes: 855-435-7693
- Alertas: bit.ly/ILEyesOnICE

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