"Es como si uno fuese un insumo más": el rostro humano de los despidos médicos en hospitales públicos de Ecuador
Médicos aseguran que los despidos paralizan quirófanos en el Hospital Palo Arturo Suárez, mientras crece el número de cirugías represadas. El Gobierno habla de un proceso de reorganización, pero los médicos denuncian que las notificaciones se hicieron sin una evaluación previa.

Imagen de personal médico en un hospital público de Ecuador, agosto de 2025.
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"Recibir esa noticia, como que uno fuese un insumo más en el hospital", confiesa Andrea (nombre protegido) al recordar el momento exacto en que perdió su empleo. A las 22:30 del lunes 13 de abril de 2026, la médica general fue desvinculada de un hospital público en Quito mediante una llamada telefónica, al igual que más de 100 médicos según reportes preliminares.
En la notificación, Andrea dice que le dijeron que la decisión no respondía a su desempeño, sino a una "disposición de la Vicepresidencia y el Ministerio de Salud”. A sus 32 años, este cese inesperado frustra su plan de estudiar un posgrado de traumatología en Brasil, especialización para la cual le faltaban pocos meses de experiencia requerida. "Todo esto ha sido a dedo", lamenta con impotencia, al denunciar que las desvinculaciones se dieron sin procesos de evaluación previos.
Su drama lo comparte Felipe (nombre protegido), médico residente de otro hospital en el norte de la capital. A él le notificaron su salida por correo institucional a las 22:00, pero se enteró a la mañana siguiente, cuando su huella dactilar ya no funcionaba en el reloj biométrico en el que registraba su entrada y salida de manera rutinaria.
Los recortes de gasto en salud
Frente a estas salidas abruptas, el Ministerio de Salud Pública dijo que la medida responde a un proceso técnico y ordenado. La entidad argumenta que las desvinculaciones representan el 1% de la nómina y afectan a contratos ocasionales.
Además, la entidad defiende que el objetivo central es optimizar la eficiencia administrativa mediante una nueva organización territorial estructurada en 24 direcciones provinciales y 129 oficinas técnicas.
Aunque el Gobierno no ha dicho si estas decisiones administrativas se enmarcan en los compromisos de crédito de Ecuador con el FMI, sí hay metas por cumplir con relación a reducción del gasto en salarios para 2026.
Esta obligación fiscal contempla un recorte equivalente a alrededor de USD 400 millones, en un contexto donde el Ministerio de Finanzas preveía gastar USD 10.079 millones en nómina estatal.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una tasa de 22 a 23 médicos por cada 10.000 habitantes. A nivel nacional, Ecuador supera esa cifra con 38 médicos por cada 10.000 habitantes, asegura Luis Merlo, decano de la Facultad de Medicina de la UDLA, aunque advierte que existe un déficit en especialistas.
Además, esta cifra esconde una profunda inequidad, ya que los profesionales están concentrados en Quito, Guayaquil y Cuenca, dejando sin suficientes médicas a ciudades intermedias y provincias.
La brecha territorial es confirmada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Para 2020, Ecuador tenía 40.587 médicos y 19.983 especialistas. De ese total, la Región Sierra concentraba 19.414 médicos generales, frente a los 18.363 de la Costa y a los apenas 2.708 de la Amazonía.
La maquinaria de titulación académica agudiza este desbalance estructural. Los registros de la agencia ACESS evidencian que durante 2025 se emitieron 22.821 títulos médicos, de los cuales el 72 % correspondieron a médicos generales y solo el 24 % a especialistas. Esto ocurre en un momento en el que la Federación Médica calcula que unos 22.000 médicos constan en el Ministerio de Salud Pública.
La realidad en los hospitales
Juan Barriga, médico traumatólogo y jefe de servicio del hospital Pablo Arturo Suárez, norte de Quito, revela que varios especialistas, entre ellos cirujanos y anestesiólogos, fueron notificados de su despido en altas horas de la noche.
Esta reducción de la plantilla ocurre en un momento crítico, ya que los hospitales públicos enfrentan la suspensión de cirugías por falta de personal, según explicó el médico.
Barriga estima que solo en Pichincha superan los 130 médicos desvinculados, y proyecta que la cifra nacional alcanzaría los 900 despidos. El panorama a futuro se mantiene incierto, pues los expertos dicen que con el paso de los días serían más los despidos por lo que no tienen un número exacto.
Barriga explica que, solo en el hospital Palo Arturo Suárez, existen quirófanos cerrados y pacientes con fracturas de emergencia que esperan hasta 10 días para ser operados.
“Solo en el área de traumatología, la lista de espera supera las 1.000 personas. Los pacientes compran sus propios insumos médicos (placas, tornillos y prótesis) y aun así les toca esperar, porque no hay personal para los quirófanos”.
Juan Barriga
Para Carlos Cárdenas, representante de la Federación Médica Ecuatoriana, los despidos carecen de toda lógica administrativa, ya que la propia Vicepresidenta habria dicho que existe “necesidad urgente de 6.000 especialistas más en la red pública”.
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