Cerebros en "modo supervivencia", la violencia criminal hace desplomar el rendimiento escolar en Ecuador
Un informe del Ineval revela que la inseguridad reduce significativamente las calificaciones en Matemáticas y Lenguaje. Mientras la justicia procesa en Quito a redes que usan a niños de 9 años para vender droga, expertos advierten que el miedo bloquea el aprendizaje.

El presidente de la República, Daniel Noboa, junto a autoridades de seguridad y educación, en la inauguración del ciclo lectivo Sierra-Amazonía 2025-2026, en el centro norte de Quito, el 1 de septiembre de 2025.
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El sábado15 de noviembre de 2025, mientras la mayoría de estudiantes de Quito descansaban de las clases, 'Sammy', una menor de edad, no estaba repasando materias ni haciendo deberes. Según un expediente judicial, a esa hora la niña recibía órdenes de alias 'Pablo' para entregar paquetes de droga en el sector de Atucucho, en el norte de la capital.
'Sammy', junto a otros menores de edad portadores de los alias de 'Alianzani', 'Chino' y 'Ayumi', formaban parte de un engranaje criminal liderado por adultos que aprovechaban su inimputabilidad para evadir a la Policía. El documento judicial del caso detalla una realidad escalofriante: niños instrumentalizados para el microtráfico de drogas mientras cabecillas, como alias 'La China' y 'Silvia', coordinaban las ventas desde las sombras.
Este caso es un ejemplo de una crisis silenciosa que está dañando gravemente a la educación ecuatoriana.
A mayor violencia, menores calificaciones
La violencia ha dejado de ser una estadística policial para convertirse en un problema pedagógico grave. El último informe del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineval), titulado 'La incidencia de las violencias escolar y comunitaria en la educación', establece una correlación letal: a mayor violencia, menores calificaciones.
El estudio aplicó modelos estadísticos avanzados para medir este impacto. Los resultados son contundentes:
- La percepción de violencia escolar reduce el promedio de Matemáticas en 2,75 puntos.
- En Lengua y Literatura, la reducción es de 2,28 puntos.
- El golpe es brutal en las escuelas municipales y fiscales, donde el rendimiento en Matemáticas cae hasta 18,32 puntos en comparación con otros entornos. La falta de recursos y seguridad agravan esta situación.
¿Por qué ocurre esto? Mariana Rivera, directora de la Escuela de Educación de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), explica el fenómeno desde la neurociencia: el cerebro de los estudiantes ecuatorianos ha entrado en "instinto de supervivencia".
"Cuando yo no me siento seguro en un espacio, mi aprendizaje disminuye porque estoy activado en un instinto de supervivencia. Lo principal siempre va a ser la vida".
Mariana Rivera, UIDE
Para la experta, el trauma y el estrés crónico afectan directamente las emociones, y estas son la puerta de entrada al aprendizaje. "No vas a poder ir avanzando en aquello que es necesario aprender (...) habrá falta de concentración porque vas a estar permanentemente pensando en cómo sobrevivir", dice Rivera.
"Una licenciada decía ser de Los Lobos"
En una unidad educativa del sur de Quito, el entorno educativo se rompió desde adentro.
Una madre de familia, quien ha tenido a sus tres hijos en la institución educativa de Quito, narra cómo la línea entre la autoridad y la delincuencia se borró. "Había una licenciada que decía ser de una organización delictiva, de los 'Lobos'. Amedrentaba a todo el mundo", denuncia.

El testimonio revela la normalización de la narcocultura: "A un muchacho que se drogaba, vendía droga, y que decía ser de esa banda, lo premiaron como primera escolta del Pabellón Nacional", relata la madre con indignación.
En este ambiente, donde el Departamento de Consejería Estudiantil (DECE) es calificado de "inepto" por los padres, el rendimiento académico pasa a segundo plano.
"No uno, sino varios estudiantes bajamos nuestro rendimiento", confirma Tom, un bachiller de un colegio del sur de la capital, quien confiesa que pensó en retirarse por el miedo constante a robos y agresiones.
Un país bajo asedio: las cifras del entorno
El informe del Ineval no solo mide notas, sino el entorno hostil que rodea a las 16.152 instituciones educativas del país. Las autoridades de los planteles reportan que en sus alrededores:
- El 53% confirma robos constantes a estudiantes.
- El 41% identifica venta explícita y consumo de drogas.
- El 30% señala actos de vandalismo.
La violencia se distribuye de forma desigual, castigando con más fuerza a ciertas zonas. Mientras Quito registró 240 muertes violentas entre enero y noviembre de 2025, Guayaquil sufrió 2.322 crímenes en ese mismo período.
La situación en Durán, con 506 muertes violentas, es crítica. En este cantón la violencia es palpable en casi todos los estamentos de la sociedad, incluyendo a los 63.000 niños y jóvenes que integran su población estudiantil.
Plan Nos Cuidamos, promesas sin datos
Ante la emergencia, el Estado reaccionó con anuncios. El 1 de septiembre de 2025, el presidente Daniel Noboa, junto a los ministros de Educación y del Interior, inauguró el año lectivo Sierra-Amazonía presentando el 'Plan Nos Cuidamos'.
El plan prometía una inversión de USD 125 millones, la inserción curricular de 'Educación para la Seguridad Integral' y patrullajes coordinados. Meses después del lanzamiento, PRIMICIAS solicitó información sobre la ejecución, cronogramas y resultados del plan.
No hubo respuesta hasta la noche del 6 de enero de 2026.

El plan no resultó útil en los territorios donde niños como 'Chino' o 'Sammy' siguen siendo reclutados. Mariana Rivera advierte que cambiar el currículo o dar charlas de seguridad no basta si no se trabaja en lo socioemocional: "No es correcto ni prudente decir que solo cambiar el pénsum es el camino. Hace falta trabajo orientado al desarrollo socioemocional y al cuidado del docente".
El Ineval y los expertos sugieren acciones urgentes:
Contención Emocional
- Las escuelas necesitan psicólogos clínicos y trabajadores sociales, no solo orientadores vocacionales, para tratar el trauma de estudiantes que viven en "modo supervivencia".
Formación Docente
- Los profesores necesitan herramientas para manejar el miedo en el aula y no ser, como en algunos casos denunciados, parte del problema.
Recuperar el Tejido Social
- La escuela debe volver a ser un espacio seguro con actividades extracurriculares que alejen a los niños de las zonas donde operan las bandas.
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