“No sabía que estaba embarazada”, declaró mujer sentenciada a 26 años de prisión por asesinato de recién nacido en Chimborazo
La historia de una joven que, con 40 semanas de gestación, dio a luz a una niña a la que habría asfixiado, vestido y escondido su cuerpo en un armario, donde la encontró la Policía.

Imagen referencial. Una joven de 18 años fue sentenciada a 26 años por el asesinato de su bebé recién nacido, el 6 de enero del 2026.
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La tarde del 31 de diciembre de 2025, una mujer de 19 años fue sentenciada a 26 años de prisión por la muerte de un recién nacido al que habría asfixiado y ocultado en un armario, aunque ella aseguró en la audiencia de juicio que “no sabía que estaba embarazada”.
El Tribunal de Garantías Penales de Riobamba aprobó esta sentencia contra Jennifer G. T., a quien acusó en calidad de autora del delito del asesinato de su bebé, de una hora de nacida, hecho ocurrido el 8 de febrero de 2025, en el sector de Las Abras, vía a Guano, en Chimborazo.
En el juicio la Fiscalía expuso de manera cronológica la participación de Jennifer Belén, una estudiante soltera que el mismo día de la audiencia presentó su apelación a la sentencia.
- El 8 de febrero, entre las 03:00 y las 04:00, Jennifer tenía 40 semanas de gestación y dio a luz a su hija en su domicilio, en el barrio San Pedro de las Abras, de Guano, Chimborazo, donde vivía con sus padres y hermanos.
- En su dormitorio y a escaso tiempo de nacida, Jennifer habría asfixiado a su hija, luego la vistió y la guardó en el ropero de su cuarto.
- Tras esto, Jennifer salió con su madre a realizarse varios exámenes médicos, por presunto malestar estomacal e hinchazón abdominal.
- Luego de realizarse exámenes médicos se dirige con su madre a comprar en el mercado.
- Al regresar a casa, Jennifer Belén lavó las sábanas, enterró la placenta en el patio de su casa, descansó un poco y salió con su madre hasta el hospital, pues le habían llamado para informarle que los resultados de los exámenes “eran alarmantes”.
- Los médicos valoran a la joven y aseguran que se trataría de un posible aborto, pues encontraron restos de placenta en su útero.
- Le piden a la procesada que señale qué pasó con el bebé, porque no sería un aborto sino “un parto a término” no concreto.
- Jennifer informó a la Policía el lugar donde había ocultado a la recién nacida; los agentes se trasladaron al domicilio de la procesada y encontraron el cuerpo sin vida de un neonato de sexo femenino.
"No advirtieron de su estado"
El defensor de la sentenciada, en cambio, expuso que Jennifer Belén es “totalmente inocente”, que su defendida a los 17 años fue embarazada y que “no conocía absolutamente de su embarazo”.
“Acudió al hospital del IESS, se va a justificar que los galenos no advirtieron de su estado dos días antes del parto, incluso acudió a un hospital y fue verificada por un médico, pero tampoco advirtió su estado de embarazo y parto”.
Abogado defensor
En el expediente consta que la procesada acudió al hospital del IESS en Riobamba en agosto de 2024, cuando ya habría estado embarazada, y fue atendida por una médico general, quien declaró en la audiencia las razones por las cuales no diagnosticó el embarazo:
- Atendió a la paciente en consulta médica preventiva el 19 de agosto de 2024, era un control previo para cumplir los 18 años, ya que iba a dejar de ser beneficiaria del IESS.
- Analizó el cuerpo de la paciente haciéndole el chequeo médico, utilizó varios instrumentos para analizar el latido cardiaco y los pulmones.
- En el análisis del examen físico se pudo revisar que estaba normal, no tenía lesión o alteración evidente, la paciente le dijo que tenía poco apetito.
- Se hizo exámenes generales, pero no los revisó. El motivo de la consulta fue por poco apetito.
En su testimonio, la joven declaró que no lastimó a la bebé, que a los 17 años mantuvo una relación sentimental y que al terminarla empezó a sufrir de infecciones y acudió al IESS, donde le dijeron que la causa podría ser la ropa y la alimentación.
Los síntomas se detuvieron por dos semanas, pero luego empeoraron. Jennifer contó que volvió al centro médico, donde los doctores ordenaron radiografías y nuevos exámenes de laboratorio. Esperaba esos resultados cuando la madrugada del sábado 8 de febrero dio a luz en su casa.

En su relato, la procesada declaró: “vi un bebé de color morado, intenté darle calor, pero no respondió, la bebé nunca lloró, no sabía lo que pasaba, no conocía del estado de un embarazo. En eso mi mamá me llamó y fuimos al hospital a hacer los exámenes, ahí me dijeron que tenía una infección en todo el cuerpo”.
Informe médico-legal
Ahí los médicos descubrieron el parto de Jennifer y ella reveló que había dejado a la bebé en el ropero de su habitación, donde la encontró la Policía. La joven fue detenida para investigaciones mientras los peritajes legales revelaron que la muerte de la recién nacida fue violenta, “tipo homicida, de tipo sofocación por obstrucción de las vías aéreas superiores”.
“La recién nacida respiró, lo que indica que nació viva, la procesada siempre conoció su estado de embarazo, la cual en las historias clínicas relata cómo dio a luz y señaló que enterró la placenta en el patio de su casa, la procesada comprendía la ilicitud de su conducta”,
Fiscalía.
El cuerpo de la bebé presentaba “manchas de tardieu” que se presentan cuando “se rompen pequeños vasos sanguíneos por el aumento de presión interna, lo que ocurre cuando se interrumpe la respiración como en casos de estrangulamiento, sofocación o ahogamiento”.
Así, el tribunal concluyó que “se evidenció que la procesada participó de manera directa en el asesinato de una menor de edad, su hija, participando de forma principal en el delito, pues obstruyó las vías respiratorias de la recién nacida, provocándole la muerte”.
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