Casi la mitad de la 'corvina' vendida en mercados de Quito es carne de tiburón y de especies amenazadas, advierte estudio científico
Investigadores de la Universidad San Francisco de Quito analizaron muestras de 'corvina' vendidas en los mercados de seis ciudades de Ecuador, y los hallazgos alertan que en realidad era carne de tiburón 'mal etiquetada' y que provenía de especies amenazadas.

Imagen referencial. Una mujer en un puesto de venta de pescado en un mercado de Cuenca, Azuay, 28 de marzo de 2024.
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El picudo no es la única especie de pescado que se 'camufla' en los mercados de víveres en Ecuador, puesto que en ciudades de la Sierra, como Quito, si pregunta por un pedazo de 'corvina barata', las probabilidades de que reciba carne de tiburón son muy altas, según un reciente informe científico elaborado por investigadores locales.
De este reporte, publicado en una revista científica Frontiers, se desprende que el 47,4%, o casi la mitad, de las muestras de pescado analizadas en ciudades de la Sierra como Quito, y que se vendían bajo nombres comerciales genéricos como "corvina", resultaron ser en realidad carne de tiburón.
¿Qué está pasando en los mercados? y ¿por qué los consumidores están comiendo carne de tiburón y no de corvina? y ¿cuál es su efecto para el ambiente?
PRIMICIAS conversó con tres de los expertos a cargo del estudio, la directora del Laboratorio de Biotecnología Vegetal de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), María de Lourdes Torres, y los investigadores Juan José Guadalupe y Gabriela Pozo, para entender por qué el informe es un llamado de atención para las autoridades, sobre la necesidad de una gestión pesquera más escricta, para prevenir la sobreexplotación de los tiburones y otras especies.

Quito encabeza esta venta engañosa de carne de tiburón
Una de las conclusiones del informe de la USFQ, que analizó en total 97 muestras de pescado compradas en mercados populares, es que el etiquetado incorrecto sigue un patrón específico en cada ciudad de la Sierra.
Es decir, la carne se vende con el logo o etiqueta de 'corvina', una especie marina muy conocida y apetecida por su carne blanca.
Pero la realidad es que toda la carne de tiburón mal etiquetada se encontró en ciudades de la región Sierra: Ambato, Cuenca, Ibarra y Quito.
Por el contrario, no se detectó carne de tiburón en las muestras tomadas en las ciudades costeras de Guayaquil y Manta.
Esta diferencia entre ciudades, dice el estudio, sugiere que el fraude de productos del mar es un problema específico de ciertas regiones que apunta a algunos y no todos los consumidores.
"En Quito hasta el 60% de la carne vendida como corvina es, en realidad, de tiburón", dice Juan José Guadalupe, uno de los investigadores del estudio.
Hace más de 10 años, en 2014, la universidad realizó un estudio similar solo en Quito, y en aquel entonces, el porcentaje de carne de tiburón consumida en la capital llegaba al 26,6%.
Y, ¿por qué se encontró la carne de tiburón 'mal etiquetada' con mayor énfasis en la Sierra y no en la Costa?
Según la investigadora Torres, hay varias posibles razones para esto, como:
- Una de las posibles causas es que el tiburón vendido en los mercados proviene de la pesca incidental, es decir, capturas por 'accidente' que se hacen de las especies. Y la pesca incidental de tiburón sí está permitida por la ley desde 2007.
- Otra posibilidad que, de hecho Torres prefiere que sea irreal, es que existiría una pesca dirigida de tiburón en las aguas ecuatorianas, para "seguramente obtener las aletas y venderlas, porque son apreciadas sobre todo por el mercado asiático, pero luego se quedan con el cuerpo y lo usan como carne", añade la investigadora.
Mientras que el investigador Guadalupe añade que otra razón es que los consumidores de la Sierra, en Quito o Cuenca, tienen poca 'experiencia' para identificar la carne de tiburón.
"Una de las posibilidades es que el consumidor de la Sierra conoce menos el pescado, pero que no encontremos muestras en la Costa en este estudio, no significa que no existan", advierte Guadalupe.

Especies de tiburón en peligro y vendidas en mercados
Otra de las conclusiones más graves del estudio fue que la carne de tiburón hallada en los mercados proviene de cuatro especies con algún grado de amenaza según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de las Especies (UICN).
Entre las muestras vendidas en los mercados estaban el zorro pelágico y el tiburón martillo.
En el caso del tiburón zorro pelágico, Alopias pelagicus, tiene categoría de peligro, y el tiburón martillo liso, o Sphyrna zygaena, está en la clasificación de vulnerable.
Lo crítico del tiburón martillo liso, alerta la investigadora Pozo, es que fue encontrado en los mercados a pesar de que esta especie cuenta con protección legal total en Ecuador desde 2020, lo que prohíbe su captura, desembarque y comercialización.
"Es la primera que se encuentra el tiburón liso en un estudio así, y es una especie que debería estar totalmente protegida", lamenta Guadalupe.
Los peligros de dejar el mar sin tiburones
El estudio señala además que estas prácticas engañosas, de vender carne de tiburón como corvina o cualquier otro pescado blanco, socavan la conservación marina y los derechos del consumidor.
De acuerdo con el informe, este fraude en los productos del mar oculta la verdadera magnitud de la sobreexplotación de especies de tiburones vulnerables (muchas de las cuales están protegidas) "e infringe los derechos de los consumidores a tomar decisiones de compra informadas".

El peligro de consumir carne de tiburón, ya sea por pesca incidental o dirigida, es que se afecta directamente a la cadena trófica de los mares, puesto que esta especie es conocida por su importancia para el ambiente.
El valor ambiental de los tiburones es único: son conocidos como los superdepredadores, porque se alimentan de otras especies regulando la población de peces en los mares. Y si los tiburones desaparecen en grandes cantidades, entonces habría cambios sustanciales en la cadena trófica.
Globalmente hay alrededor de 167 especies de tiburón y otras 220 de rayas que están amenazadas globalmente de extinción, según la Unión Internacional para la Conservación de las Especies (UICN).
Para combatir este problema, los autores plantean tres recomendaciones clave:
- Implementar un sistema robusto de trazabilidad para rastrear la cadena de suministro de los productos del mar desde la captura hasta el mercado. "No es solo tener control en el mar, sino también obligar a poner la identificación que corresponde", señala el investigador Guadalupe.
- Realizar un monitoreo rutinario en los mercados utilizando herramientas genéticas y moleculares (como PCR y pruebas de diagnóstico rápido) para detectar sustituciones de especies
- Desarrollar campañas de educación pública para que los consumidores estén informados y exijan productos pesqueros sostenibles. "El mensaje aquí no es solo decirle a la gente que no está bien consumir carne de tiburón, sino darles más bien el poder e información para decidir sobre lo que consumen", expresa la investigadora Pozo.
Los expertos entrevistados añaden que esperan ampliar el estudio a más muestras de pescado en los mercados de Ecuador, y también a otras ciudades, para conocer si esta práctica de vender carne de tiburón con otra 'etiqueta' o nombre se mantiene.
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