La fascinante historia del Jambato y cómo sobrevive solo en Angamarca, Cotopaxi
El sapo Jambato está en el centro de una controversia entre ambientalistas y las autoridades de Cotopaxi, luego de que un juzgado detuvo la construcción de una vía en Angamarca, una zona rural y rica en biodiversidad de los Andes ecuatorianos.

Vista frontal de un ejemplar de jambato, una ranita endémica de Ecuador. Foto divulgada el 4 de marzo de 2026.
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Cortesía Mateo Vega Y. del Inabio.
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Desde que una jueza suspendió la construcción de una carretera en Angamarca, el jambato, un pequeño sapito de ojos saltones y panza café, pasó a los titulares. La ranita le 'ganó' judicialmente, al menos por ahora, a las intenciones de las autoridades de desarrollar esta vía en una zona rural y del páramo de Cotopaxi.
¿Qué pasa exactamente con el jambato?
- En favor de la ranita, perteneciente a la especie especie Atelopus ignescens, varias organizaciones demandaron la construcción de la vía a través de una acción de protección, y la jueza a cargo les dio la razón.
- Se determinó que la vía ponía en riesgo el hábitat del jambato, y con ello, a la especie, que podría desaparecer 'de nuevo'.
- Pero esta vía es un proyecto desde hace varios años, tanto de las autoridades de Cotopaxi como de los pobladores.
- Según la prefecta de Cotopaxi, Lourdes Tibán, la vía cuenta con permiso ambiental fechado en 2019, antes de que ella asuma el gobierno provincial y el proyecto ha sido socializado con la comunidad, que quieren la carretera y también al jambato.
- Tibán en una entrevista radial señaló que la vía se hará "cueste lo que cueste", porque ningún sapo le ganará en su administración provincial.
- Por ello, la Prefecta tuvo una idea: hacer una minga y que los pobladores ubiquen los jambatos de Angamarca y los trasladen hacia otro sector cercano, en Shuyo, donde, según Tibán, se hará un santuario para los anfibios.
- Sobre este proyecto, el Ministerio del Ambiente señaló que no era posible, porque ningún particular puede trasladar a una especie sin supervisión técnica.

Y, ¿por qué no se puede construir la vía sin afectar al jambato?
El biólogo del Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio) Mario Yáñez explica a PRIMICIAS que si bien la vía compromete el hábitat de especies como el jambato, sí podría ser ejecutado, siempre que se tomen las medidas técnicas y ambientales pertinentes.
El problema, dice Yáñez, es que durante la construcción se ha depositado material pétreo en las escombreras o quebrada cercana en la vía, afectado el hábitat del jambato "que se reproduce debajo de las rocas a lo largo de la cuenca".
"La comunidad no debería ver a los jambatos como una amenaza, porque sabemos que se necesita la vía para sacar sus productos y otras tareas, pero debe realizarse con un manejo adecuado de las escombreras para asegurar el hábitat de la especie", dice Yánez, quien labora en el Inabio desde hace más de 20 años.
En todo este tiempo, Yánez ha visto, en efecto, decenas de conflictos ambientales, en el que en medio está una especie endémica, muchas veces en peligro o amenazada por la expansión de los humanos.
Yánez recuerda que el jambato vivía en todas las estribaciones de los Andes, desde Imbabura a Bolívar, e incluso en Quito, donde era posible verlos saltando en zonas que hoy son urbanizadas.
"En los años 80, había unos 50 individuos (de la especie jambato) por metro cuadrado. Había que caminar con cuidado en Quito para no pisarlos. Eran demasiado abundantes".
Mario Yánez, biólogo del Inabio.
Pero luego fueron desapareciendo por varias razones como el cambio climático, un hongo que afectó la población de jambatos y la destrucción de su hábitat.
Otro motivo de su primer extinción desde los 80 es la introducción de una especie invasora: las truchas, que se comenzaron a cultivar en la Sierra y estos peces se comían los huevos de la ranita jambato.
La especie fue declarada extinta extinto en 2004 por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, y redescubierta en 2016 en la localidad de Angamarca.
La ranita es ahora endémica de la zona y sigue en peligro de desaparecer porque su población actual es muy reducida y está solo en Angamarca.

¿Cómo vive el jambato en Angamarca?
Esta es la parte fascinante de la historia, porque pese a todas sus amenazas, unos 70 jambatos sobreviven en Angamarca, entre sus piedras y plantas.
Según Yáñez, en el lecho del río de Angamarca, los jambatos han hallado un nuevo hogar e incluso se han adaptado para sobrevivir con la expansión humana.
"La población de jambatos en Angamarca también convive con truchas, están contagiados por hongos, y están en zonas agrícolas donde hay fumigaciones. Están viviendo en condiciones extremas", señala Yánez, especialista en Conservación.
Si bien una de las incógnitas del jambato es por qué solo se encuentra ahora en Angamarca, el biólogo Yánez reconoce que no hay suficientes estudios sobre la población actual de la especie ni su comportamiento.
"Sería como ver morir a un rinoceronte en África"
En su publicación del 4 de marzo, el Ministerio de Ambiente reconoció que los anfibios, como el jambato, cumplen un rol clave en el equilibrio de los ecosistemas andinos: son indicadores de salud ambiental y contribuyen al control biológico de insectos.
Si los pocos jambatos existentes hoy desaparecen, el biólogo Yánez indica que sería una afectación muy grande para la salud de los páramos, la provisión de agua, y de la cadena trófica en general.
"Perderlos sería muy triste, porque era una población de especies que pudimos salvar y no lo hicimos. Sería como ver morir a un rinoceronte en África", agrega el especialista sobre la oportunidad histórica que tiene Ecuador de salvar a una especie.
La mala noticia es que a nivel mundial, el 41% de los anfibios, algunos tan emblemáticos de Ecuador como las ranitas de cristal, están en peligro de desaparecer.
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