Sebastián 'Zuko' Carrasco: Cuando la perseverancia y la fortaleza literalmente escalan montañas
Luego de un accidente que cambió su vida y lo dejó en silla de ruedas, el quiteño Sebastián 'Zuko' Carrasco encontró en el deporte una nueva forma de conquistar las alturas. Hoy, como un referente de la inclusión y con su ambición intacta, el 'Zuko' se prepara para su expedición más dura en la Patagonia.

Sebastián 'Zuko' Carrasco, durante una entrevista con PRIMICIAS, el 8 de julio de 2026.
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Gonzalo Calvache / PRIMICIAS
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Para Sebastián Carrasco, la vida siempre estuvo ligada a las alturas. Nacido en Quito en 1981, el 'Zuko' empezó a escalar montañas desde los 12 años. Rápidamente, su pasión juvenil se transformó en su estilo de vida y profesión.
Se formó como guía de alta montaña a tiempo completo y, por más de 10 años, lideró expediciones en Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina y Alaska. Pero el 8 de agosto de 2015, su vida dio un giro radical.
Un accidente durante unas prácticas en un sistema de cuerdas altas le causó una lesión medular a nivel cervical. El diagnóstico fue devastador: parálisis desde el pecho hacia abajo, afectando también la movilidad de sus brazos.
A pesar de que la recuperación fue larga y sumamente dura, el 'Zuko' no se resignó. Él sabía que estar en una silla de ruedas no le impediría soñar con nuevas cumbres.
"Siento que es como todo en la vida, a veces uno tiene un plan y las cosas no se dan como uno quiere", reflexiona el deportista en una entrevista con PRIMICIAS.
La 'handbike', su nueva compañera
En 2017, la vida de Sebastián tomó un nuevo impulso al descubrir las bicicletas para deportistas con discapacidad física, conocidas como 'handbikes'.
"Para mí el deporte es mi forma de vida, creo que es la mejor terapia", confiesa con emoción y gratitud.
Desde ese momento, comenzó a participar en competencias del más alto nivel. Corrió la Quito 15K, maratones en Nueva York y Miami, el IronMan 70.3 y el Gran Fondo de NY en Manta.

Por otra parte, para la montaña, su hábitat natural, utiliza una 'handbike' adaptada con asistencia eléctrica.
"De por sí mover una 'handbike' solo con los brazos es durísimo, y en terreno irregular es muy, muy duro", detalla el atleta, quien mantiene una disciplina férrea y entrena entre cuatro y seis días a la semana.
El anhelado regreso a las cumbres
El 'Zuko' no se conformó con dominar los senderos o el asfalto. Con un equipo especializado y una logística impresionante, planeó su regreso a las cumbres.
En 2019 logró ascender el Kilimanjaro, la montaña más alta de África. Dos años después, en 2021, coronó el volcán Cayambe. En 2022, superó los 5.300 metros de altitud en el Cotopaxi.
"Para subir una montaña, se necesita un equipo de siquiera cuatro personas. Ya no es una 'handbike', es una silla que se transforma en trineo", explica Sebastián.
Mediante una especie de güincha con pedales que él mismo tracciona con sus manos, sumado al apoyo de sus amigos, el quiteño ha logrado hitos impensados.
En 2023, completó uno de sus retos más extremos: escalar El Capitán, la mítica pared de roca en Yosemite.
"Fueron siete días de ascenso en una pared completamente vertical, siempre usando solo mis brazos. Creo que ese sí me partió física, mental y emocionalmente", relata con orgullo por el esfuerzo entregado.
Un sueño inagotable hacia la Patagonia
Hoy, Sebastián es miembro del Team Banco Pichincha y es uno de los principales referentes del deporte adaptado en Ecuador, junto con Irene Valarezo.
Su lucha ha abierto puertas vitales para que las grandes carreras del país incluyan por fin categorías oficiales de 'handbike'.
"Si encontramos la manera de apoyar a más personas con discapacidad a que hagan deporte, estamos abriendo una sociedad inclusiva para que esto pueda crecer", afirma con convicción.

Con esa misma determinación, el 'Zuko' ya planifica su próximo gran desafío: una expedición a la Patagonia en una van camperizada, un viaje que le tomaría alrededor de seis meses.
"A veces uno cae, quieres botar la toalla, pero se van dando las cosas. Es cuestión de perseverancia, mucha perseverancia", concluye el atleta, demostrando que su espíritu sigue escalando hasta lo más alto.
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