El FIFAgate suma un giro clave: dos ejecutivos argentinos logran un acuerdo con EE. UU. y evitarían la cárcel
Hugo y Mariano Jinkis, acusados de pagar millones en sobornos para obtener derechos de transmisión, alcanzaron un acuerdo de enjuiciamiento diferido tras permanecer 11 años prófugos

Mariano y Hugo Jinkis eran requeridos por la Justicia de EE.UU., por la trama de corrupción del FIFAGate . La imagen es de mayo de 2015.
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AFP
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El Departamento de Justicia de los Estados Unidos negoció un acuerdo de enjuiciamiento diferido con los empresarios argentinos Hugo y Mariano Jinkis, dos de los acusados de mayor perfil dentro del gigantesco esquema de corrupción conocido como el 'FIFAgate'.
La medida, revelada por el periodista de investigación Ken Bensinger, del New York Times, abre la puerta para que ambos ejecutivos de marketing deportivo, de la empresa FullPlay eviten ir a prisión a cambio del cumplimiento de ciertas condiciones legales.
El caso contra los Jinkis —padre e hijo— se remonta al estallido del escándalo en 2015, cuando fueron señalados por pagar decenas de millones de dólares en sobornos a dirigentes de la Conmebol, entre ellos al expresidente de la Federación ecuatoriana, Luis Chiriboga y la Concacaf con el objetivo de asegurar contratos lucrativos de derechos de televisión y patrocinio para torneos internacionales.
Aunque en ese momento, los Jinkis se entregaron a las autoridades en Argentina, la justicia de ese país rechazó de forma definitiva su extradición, manteniéndolos al margen de los tribunales estadounidenses durante más de una década.
Sin embargo, el panorama judicial dio un giro cuando ambos viajaron voluntariamente a territorio estadounidense tras negociar su entrega con la fiscalía federal, en mayo de 2026. A diferencia de otros directivos e intermediarios implicados en el caso que terminaron condenados en juicios o aceptaron culpabilidad directa, los Jinkis accedieron al beneficio procesal tras años de haber sido catalogados como prófugos por la justicia de EE. UU.
El procedimiento formal incluye la presentación de una nueva acusación formal ante la corte, pero el gobierno de Estados Unidos se compromete a no procesar ni ejecutar los cargos mientras los empresarios cumplan los términos fijados en el acuerdo. Esta figura suele exigir el pago de elevadas sanciones económicas, el decomiso de fondos o la colaboración activa con información útil para las investigaciones en curso.
Con la comparecencia de los Jinkis ante el tribunal federal, las autoridades estadounidenses cierran uno de los últimos frentes abiertos derivados de la histórica redada de 2015 contra la corrupción en el fútbol global. El desenlace marca el comienzo del final de un proceso judicial que transformó la estructura directiva de la FIFA y de las confederaciones del continente americano.
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