Mundial, día 9: Estados Unidos gana en la cancha pero pierde en las gradas y Brasil convirtió a Haití en su esparrin
En otro partido de la décima jornada, Marruecos venció a Escocia, aunque el capitán Achraf Hakimi, lateral del París Saint-Germain, irá a juicio tras ser acusado formalmente de violación.

Hinchas de Australia, Haití y Estados Unidos.
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AFP y EFE
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La novena jornada fue significativa para Estados Unidos, coanfitrión del Mundial 2026 que el 19 de junio venció en la cancha a Australia, aunque de alguna manera también perdió en las gradas de Seattle.
¿Qué pasó? El equipo que comanda el DT argentino Mauricio Pochettino fue superior a Australia, en el primer enfrentamiento entre Estados Unidos y los 'socceroos' en una Copa del Mundo. Los goles llegaron en el primer tiempo, y la demostración de control y administración del resultado imperó en la segunda parte, para un triunfo por 2-0 que coloca a los coanfitriones a la siguiente fase.
De hecho, es la primera vez que Estados Unidos se clasifica a la ronda de eliminación directa tras disputar únicamente sus dos primeros partidos de la fase de grupos. No hilvanaban dos victorias consecutivas arrancando un Mundial desde la edición inaugural en 1930.
Sin embargo, Australia se impuso en un rubro especial: los cánticos de las barras. Unos 10.000 aficionados australianos viajaron a Seattle, una presencia notable para una selección que jugó a más de 12.000 kilómetros de casa, y sus voces se impusieron a las de los estadounidenses en las gradas del Lumen Field.
Al estar influenciados por la cultura de las barras británicas y el fútbol australiano, los hinchas de la selección tienen un catálogo enorme de canciones ingeniosas, adaptaciones de música pop (como cantar 'Waltzing Matilda' o cambiarle la letra a clásicos de los 80) y cánticos constantes que duran los 90 minutos del partido sin parar. Por eso, 10.000 australianos bien organizados, sincronizados y probablemente impulsados por un par de cervezas lograron que un estadio de 66.000 personas suene como si estuviera en Sídney.
En cambio, los cánticos de la afición estadounidense se limitan al ya quemadísimo "I believe that we will win!" (¡Creo que ganaremos!) o al clásico e impreciso grito militar "U-S-A, U-S-A". Son efectivos para levantar el ánimo dos minutos, pero carecen de ritmo y continuidad. Falta sabor. Bueno, ya aprenderán.
Otro partido inédito que se jugó este día fue el de Brasil vs. Haití. Los brasileños llegaron bajo presión por el empate 1-1 con Marruecos en la primera fecha, con agrias para el DT Carlo Ancelotti y dudas sobre el nivel de la Canarinha. Algunos medios brasileños hablaron de crisis y cuestionaron hasta la presencia de Neymar en la concentración. El presidente Lula dijo que Neymar hace "home office".
Haití, por su lado, venía de dar una digna pelea a Escocia, pero no pudo repetir esa actuación ante los brasileños, que ganaron 3-0 y convirtieron al equipo caribeño en un simple esparrin.
El encuentro se disputó en Filadelfia, una ciudad con una importante comunidad caribeña y brasileña, lo que garantizó un ambiente muy colorido en las tribunas. No obstante, la facilidad con la que Brasil resolvió el partido no apagó las críticas a jugadores como Casemiro, considerado lento.
En ese mismo grupo, el triunfo de Marruecos por 1-0 sobre Escocia dejó en claro que los africanos poseen el mejor fútbol de la llave. El equipo del Magreb (o, mejor dicho, de emigrantes nacidos en Europa) comenzó ganando desde el primer minuto, dominó gran parte del partido y desperdició varias ocasiones, algo que desesperó incluso a sus propios aficionados.
Después del histórico cuarto puesto de 2022 y del empate con Brasil en el debut de este Mundial, la selección africana confirmó que ya no es una sorpresa, sino una potencia emergente a la que se debe tener mucho ciudado.
Este resultado fue empañado por la noticia de Achraf Hakimi, capitán de la selección de Marruecos y lateral del París Saint-Germain, irá a juicio tras ser acusado formalmente de violación por una presunta agresión sexual cometida en 2023. Hakimi defendió con firmeza su inocencia, pero deberá jugar el resto del Mundial con el pesar de estar bajo sospecha.
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