Tres jugadores de experiencia y un grupo de juveniles pelean por salvar a El Nacional de descender a Segunda categoría
Tres referentes y un grupo de juveniles luchan por salvar a El Nacional del abismo. El director técnico Juan Carlos Pérez volvió con un solo objetivo: evitar el descenso del club de los 'puros criollos' a la Segunda categoría.

Los jugadores de El Nacional se abrazan para realizar una oración luego del entrenamiento del martes 11 de agosto de 2026.
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PRIMICIAS
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Un Padrenuestro marca el final del entrenamiento de El Nacional. Los jugadores criollos buscan la sombra de una de las tribunas del complejo de El Sauce para cumplir con su ritual. Se abrazan y cierran los ojos durante la oración liderada por el capitán Jonathan Borja.
En este rincón de Tumbaco, el suelo respira historia. En la entrada principal, justo por encima del mural donde sobreviven los rostros ilustres de Ernesto ‘Trompudo’ Guerra, Carlos Delgado, Fabián Paz y Miño, Antonio Valencia y Christian Benítez, una sentencia en letras rojas sobre fondo blanco advierte el peso de la tradición: “Aquí se forman y se forjan los mejores futbolistas”.
El sol de mediodía cae contundente sobre el valle, en la mañana del martes 11 de agosto de 2026. Mientras el agua mitiga el sofoco tras dos horas de trabajo, los futbolistas forman una hilera silenciosa para despedirse del entrenador Juan Carlos Pérez. Los puños y las manos chocan con las del cuerpo técnico generando un seco repiqueteo de palmas —clap, clap—.
La meta de los jugadores: salvar a El Nacional de la Segunda
Lejos de sus épocas gloriosas, ahogado en deudas, pero aferrado a una mínima posibilidad, el plantel criollo busca una quimera: sostenerse en la Serie B. El ‘Bitri’ ocupa el último lugar de la tabla de posiciones, con ocho puntos. Faltan dos fechas para el cierre de la etapa regular antes de disputar el hexagonal del descenso junto a otros cinco equipos: en esa fase, los dos últimos caerán a los infiernos de la Segunda Categoría.
El jueves 13 de agosto de 2026, El Nacional se enfrentará con San Antonio, en el estadio Gonzalo Pozo Ripalda, desde las 15:30, en la jornada 21 de la Serie B.
El grupo liderado por el 'profe’ Pérez pretende acortar distancias con sus rivales directos. Sus únicas armas disponibles son un puñado de juveniles de la categoría Sub 19, como Jhoel Maya, Édison Poaquiza y Luis Benalcázar, promovidos de emergencia ante la imposibilidad de inscribir refuerzos por las sanciones de la Federación Ecuatoriana de Fútbol y la FIFA.

A estos novatos se sumaron durante la campaña tres futbolistas de experiencia que se quedaron en la trinchera pese a la tormenta institucional: Leodán Chalá, el capitán Jonathan Borja y Rómel Cabezas.
La salvación del 13 veces campeón del torneo ecuatoriano transita por dos caminos paralelos: el deportivo y el administrativo. En la tabla, El Nacional está a un punto del penúltimo, 22 de Julio y a 11 del antepenúltimo, Gualaceo, rivales directos en la pelea por salvar la categoría.
Ganar en el verde césped es la meta deportiva de El Nacional, pero el destino también depende de los escritorios. El interventor del club, Juan Manuel Aguirre, busca una tregua con los acreedores hasta el 31 de octubre de 2026 —fecha en la que se prevé que la institución cuente con una nueva directiva— para renegociar los acuerdos de pago con sus múltiples acreedores.
Un plantel de futbolistas que juega "por la camiseta"
La realidad es cruda: El Nacional no tiene dinero y su déficit alcanza los USD 15 millones. El plantel juega "por la camiseta" en un acto de puro compromiso y sentido de pertenencia. "Estamos todos los días esperando que no haya malas noticias. Pero usted ve cómo entrenan: los muchachos se brindan al máximo por mejorar y salvar al club”, afirma el técnico Pérez a PRIMICIAS.
La época en la que el club pagaba los sueldos por adelantado o donde se servían desayunos y almuerzos en el complejo quedaron en el pasado. Ahora, solo se sirven almuerzos o cenas cuando el equipo se concentra en el complejo. "Antes, la comida, las canchas estaban mucho mejor", se lamenta el capitán Borja. "Pero todo esto es producto de la crisis que vive el club".
Borja acumula 22 meses sin cobrar su sueldo. Asegura que se quedó “porque El Nacional se lo dio todo”. El viernes 7 de agosto, tras la victoria ante 9 de Octubre, el volante y el arquero Chalá organizaron un asado para el grupo en el complejo, contando con un pequeño aporte del club para la carne.
Los juveniles llaman afectuosamente “los tíos” a Borja y Chalá. Uno de los novatos confiesa que, en ocasiones, el ‘tío’ Borja incluso le ha dado dinero de su bolsillo para los pasajes. También es común que los dos experimentados y el golero Sebastián Zumba trasladen a sus compañeros en sus vehículos. El parque automotor en el complejo de los criollos luce con muchos espacios vacíos.
Pérez conoce bien a esta camada joven, a quienes llama con cariño “sus guambras”. Él fue su entrenador en las divisiones juveniles del equipo y la armonía entre los jugadores jóvenes y él es total. El DT también reconoce el aporte de los experimentados, sobre todo en los días del partido.
"El aporte de los experimentados -Borja, Cabezas y Chalá- es fundamental en los días de partido. Decidieron quedarse y pelear. Deberían tener un espacio en el mural de afuera junto a Ernesto Guerra y Antonio Valencia"
Juan Carlos Pérez /DT de El Nacional
Entre el cuerpo técnico y este plantel diezmado existe una sola promesa: luchar hasta el último aliento para evitar el descenso. El grupo permanece unido, tal como en aquel abrazo colectivo bajo el sol abrasador del complejo deportivo de Tumbaco.
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