"Gracias a El Nacional le compré una casa a mi mamá", el emotivo vínculo de Jonathan Borja con el 'Bitri'
Jonathan Borja, capitán de El Nacional, habla de su profundo amor por el club, de sus vínculos familiares y de cómo junto a Leodán Chalá impulsan la recuperación del equipo en la Serie B.

Jonathan Borja, volante ofensivo y capitán de El Nacional, en una entrevista con PRIMICIAS, el martes 11 de agosto de 2026.
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Nelson Dávalos / PRIMICIAS
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Jonathan Borja visitó por primera vez el complejo de Tumbaco en 2015, cuando tenía 21 años y fue a probarse en la Reserva del equipo. En su primer acercamiento con El Nacional quedó maravillado por el verde de las canchas, por la cantidad de juveniles que correteaban despreocupados por los pasillos del recinto deportivo, que ahora luce casi desierto.
Borja no se quedó en el club. Volvió en 2017 y empezó a enamorarse del equipo. Militó en tres campañas y luego la pelota lo llevó a distintos clubes del país, de México y de Bolivia. En 2024 regresó al equipo de los 'puros criollos', ganó la Copa Ecuador y se mantiene en El Nacional con un único objetivo: ser el referente de un equipo que va desplomándose por la falta de recursos.
'La Sica', como también se le conoce, cree que el milagro de salvar la categoría es posible. Tras un entrenamiento de dos horas, el volante conversa con PRIMICIAS sobre los retos del club 13 veces campeón, que navega las tormentas institucionales, el déficit financiero y el último lugar de la tabla de posiciones de la Serie B.
El Nacional vive una crisis profunda, pero usted ha repetido que no se irá del club, que quiere ayudarlo, ¿por qué?
Quedarme en el club ha sido una gran decisión. Tengo mucho agradecimiento por lo que me ha dado. Gracias a El Nacional estuve en convocatorias de la Selección, jugué en el exterior, le pude comprar una casita a mi mamá. Cuando no tienes nada y consigues cosas se genera un sentimiento de gratitud.
Además, su abuelo materno es gran hincha del club
Él es muy hincha del club. Mis abuelos y mi mamá me criaron y siempre hubo una identificación familiar con El Nacional. Tuve muchas ofertas, pero decidí quedarme. Pese a todo, fue la mejor decisión.
Sus compañeros se refieren a usted como el ‘tío Borja’ y reconocen su aporte en un momento en el que no hay dinero, ¿cómo viven este momento de crisis?
El tema económico es complejo. Es de conocimiento público que no he cobrado 22 meses de sueldo. Uno tiene familia, hijos, gente que está cerca. Pero estoy consciente de que El Nacional no vive un buen momento y siempre digo: las ratas son las primeras que salen cuando el barco se está hundiendo. Nos ha tocado poner el hombro y a mí en el club, con mis compañeros, me ha tocado ser tío y hasta padre. Pero, al final, los malos momentos se acabarán.
¿De qué vive?
Pude ahorrar dinero de mis experiencias en el Cruz Azul y en el Always Ready, dos clubes en los que pude ganar buenos sueldos y buenos premios. Eso me permitió también generar una base de ahorros que me ha servido hasta la actualidad.
¿Qué diferencia hay entre El Nacional de 2017 al que usted llegó, con el club de este momento?
El Nacional que conocí hace años está a años-luz de lo que hoy en día es la institución. Empecé en 2017, pero dos años antes vine con la escuelita de Agustín Delgado a disputar partidos, acá en la cancha tres. Hay muchas diferencias y muy notables.
¿En qué cosas, por ejemplo?
En todo, en la indumentaria en las canchas, en la comida, prácticamente en todo lo que el club necesita para poder entrenarse, para los partidos, para todo. No quisiera entrar en muchos más detalles, pero la realidad del club nos duele nos duele mucho.
El cuerpo técnico dice que los jugadores experimentados sostienen al equipo, ¿cuál es su aporte y el de Leodán Chalá?
El liderazgo del equipo recae en ambos. Jugar la Serie B y hacerlo en estos momentos en los que el equipo está último y no se puede cobrar los sueldos es un escenario complicado. Los dos siempre estamos pendientes de nuestros compañeros, que son más jóvenes, dándoles la mano en lo económico, pero también en lo psicológico. Los chicos no han tenido el roce suficiente para representar a un club grande, por eso en las primeras 19 fechas hubo malos resultados.
¿Cuál es la presión que siente un club grande?
El Nacional tiene una hinchada grande y por ello la presión se incrementa. Hay que aprender a manejarse tanto cuando se pierde, como cuándo se gana. Y esa madurez uno la adquiere con partidos, jugando, teniendo el roce, con gente grande que guíe en el camerino. Es muy difícil cuando hay un plantel solo de chicos y no tienen una conducción adecuada, alguien que respalde. La cosa no es solo dentro de la cancha. Por ejemplo, esta semana hubo un premio y pudimos armar un asadito para darnos una alegría luego de ganar dos partidos. Con Leodán (Chalá) pusimos para las carnes, más algo que nos entregó el club. Los muchachos estuvieron contentos.
Habla mucho de la psicología del camerino, ¿cómo les ayudan a los chicos a manejar la presión?
Lo importante es quitarles la presión y poderla absorber nosotros, que ya sabemos manejar estas situaciones. La idea es que ellos jueguen sueltos y que el ritmo del partido y las obligaciones las vayamos marcando con Leodán y también con Rómel Cabezas, que es el otro futbolista de experiencia. El plantel lo ha entendido bien y por eso pudimos empezar a ganar.
¿Cree que El Nacional pueda salvarse?
Para el que cree todo es posible, dice la Biblia. Nosotros como grupo de jugadores creemos y tenemos todas las herramientas para poder salvar a El Nacional. Estamos convencidos. Después está el tema económico, pero ojalá todo se alinee y podamos salvarnos en lo financiero y en lo futbolístico. Pero yo le digo algo: en lo futbolístico no tenemos dudas, nosotros vamos a salvar este barco.
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