Klaus Jungbluth, el pionero de Ecuador en los Juegos Olímpicos de Invierno, de vuelta tras la pandemia
Klaus Jungbluth, único representante ecuatoriano en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026, compite este viernes 13 de febrero a las 05:45 (hora de Ecuador) en la prueba de esquí de fondo, tras perderse la cita en Pekín por la pandemia.

Klaus Jungbluth tiene una maestría en fisioterapia y actualmente se encuentra en Australia en busca de un doctorado, lo que lo alterna con sus entrenamientos diarios en busca de Pekín 2022.
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Comité Olímpico Ecuatoriano
Autor:
AFP / redacción Primicias
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En 2022, Klaus Jungbluth tuvo que ver los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín por televisión, después de no haber logrado clasificarse por las restricciones de viajes debidas a la pandemia. En Milán-Cortina, este pionero de los deportes de invierno en Ecuador competirá el viernes 13 de febrero a las 05:45 (hora ecuatoriana) en el esquí de fondo con ánimos renovados.
Fue él quien llevó a su país por primera vez a unos Juegos Olímpicos de Invierno, cuando fue el único representante ecuatoriano en Pyeongchang 2018, pero después llegó el Covid-19 y su carrera se tambaleó.
Se encontraba entonces en Australia viviendo con su familia, mientras estudiaba un doctorado en Fisiología, y quedó completamente apartado del circuito de pruebas del esquí de fondo, sin grandes opciones para buscar la clasificación olímpica.
"Australia tuvo medidas severas contra el Covid-19. Era muy complicado salir del país, así que tenía muchos problemas para entrenar con nieve. Para ir a una prueba e intentar clasificarme para los Juegos de Pekín en 2022 tuve que pedir un permiso especial con muchos papeles y me lo dieron solo puntualmente para eso. Pero no conseguí clasificarme, no había podido entrenar en Europa y no estaba bien preparado", contó el tricolor.
"Fue un golpe muy duro, no sabía si continuar. Pero lo hablé con mi esposa y decidí seguir, intentar resarcirme con estos Juegos de 2026", apunta.
Un estudiante trotamundos
Nacido en Guayaquil hace 46 años, Jungbluth debe su apellido a un bisabuelo alemán emigrado a Ecuador después de la Primera Guerra Mundial. Sus padres decidieron para él un nombre típico de ese país europeo para que quedara bien ese apellido, aunque el segundo es Rodríguez.
Su vida ha sido un continuo viaje, en gran medida para formarse académicamente. Vivió en Ecuador hasta los 18 años y se instaló por sus estudios en un primer momento en Estados Unidos.
Después de regresar un año y medio al país sudamericano, en 2006 decidió irse a estudiar Fisioterapia a la República Checa, donde hacía deporte, pero uno muy diferente al actual: la halterofilia.

En ese país centroeuropeo llegó a competir en la liga nacional de levantamiento de pesas y continuó en esta disciplina cuando se mudó a Noruega para cursar un máster de Fisiología.
"Estando en Noruega tuve lesiones y operaciones en las rodillas, que ya no me dejaban hacer levantamiento de pesas. Buscando qué alternativas deportivas me quedaban me fijé en el esquí de fondo, pero empecé esquiando sobre ruedas, sin nieve. Esa fue mi entrada a este deporte", relata.
La idea de ir a los Juegos Olímpicos no tardó en llegar, pero se encontró en 2016 con un obstáculo: Ecuador no tenía Federación de Esquí y era un requisito imprescindible.
Contactó con el Comité Olímpico Ecuatoriano y juntos lograron superar ese trámite para que Jungbluth, que ya vivía en Australia por un doctorado, pudiera clasificarse a los Juegos de Pyeongchang y convertirse en la primera presencia del país en la cita suprema de los deportes de invierno.
Entrenamiento sobre ruedas
Lo logró, a pesar de entrenar casi siempre sobre ruedas en Brisbane, a 12 horas por carretera del primer lugar con nieve en el invierno australiano.
En Corea del Sur, Jungbluth fue 108º en los 15 km. con salida a intervalos libres del esquí de fondo, pero para él la máxima olímpica de que lo importante es participar era la principal en aquella ocasión.
Después de la pandemia y de la decepción de perderse los Juegos de Pekín 2022, donde Ecuador acudió con la esquiadora alpina Sarah Escobar como única representante, Jungbluth, que vive ahora en Suiza por su trabajo en un hospital, se decidió a estar en Milano Cortina, consiguiendo la clasificación a tres meses del evento, en una de sus últimas oportunidades.
En los siguientes Juegos de Invierno, en los Alpes franceses en 2030, tendrá ya 50 años, pero espera que otros sigan los surcos que él ha dejado en la nieve.
"Espero que mi historia sirva de ejemplo de guía. Yo estoy aquí, dispuesto a guiar y a ayudar a quien me lo pida", aseguró.
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