Los Ángeles cierra el Mundial 2026 y ahora acelera su transformación hacia los Juegos Olímpicos 2028
Los Ángeles cerró su participación como una de las sedes del Mundial 2026 después del partido entre España y Bélgica. Tras varias semanas en las que recibió a aficionados de todo el mundo, la ciudad deja atrás el fútbol para dar paso a otro desafío: Los Juegos Olímpicos en julio de 2028.

Vista aérea del Memorial Coliseum de Los Angeles, California, en marzo de 2026.
- Foto
AFP
Autor:
Actualizada:
Compartir:
DESDE LOS ÁNGELES. Si el Mundial 2026 fue un ensayo general, los Juegos Olímpicos serán la prueba definitiva para Los Ángeles, una ciudad que aspira a demostrar que puede organizar el evento deportivo más grande del planeta sin perder el control de su movilidad, infraestructura y logística.
Durante la Copa del Mundo, las autoridades aprovecharon cada partido para poner a prueba el sistema de transporte que pretenden utilizar dentro de dos años.
Aunque el SoFi Stadium no cuenta con una estación de metro, miles de aficionados llegaron mediante una combinación de trenes y autobuses habilitados desde diferentes puntos del condado.
La estrategia permitió reducir el uso de vehículos particulares y sirvió como laboratorio para el plan de unos Juegos Olímpicos que buscan ser, en gran medida, "libres de automóviles".

Las autoridades aprovecharon el torneo para evaluar la operación conjunta del Metro de Los Ángeles, los servicios de autobuses y los dispositivos especiales de acceso a las sedes, un modelo que será fundamental en LA28, cuando la organización apuesta por unos Juegos con una menor dependencia del automóvil.
Por eso, la ciudad mantiene en marcha varios proyectos de infraestructura que deberán estar listos antes del encendido del pebetero olímpico.
Entre ellos destaca la expansión de la línea D del Metro, que continúa extendiéndose hacia el oeste de Los Ángeles hasta las inmediaciones de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), donde se instalará la Villa Olímpica.
La obra busca conectar con mayor rapidez el centro de la ciudad con algunos de los principales escenarios deportivos y reducir la dependencia del auto, uno de los grandes desafíos históricos de la región.
Además, a diferencia de otras sedes olímpicas, Los Ángeles ha apostado por aprovechar instalaciones ya existentes. El Memorial Coliseum volverá a hacer historia al recibir una vez más las ceremonias olímpicas y las pruebas de atletismo.
Mientras que el SoFi Stadium cambiará temporalmente de nombre para convertirse en la sede de las competencias de natación; el Crypto.com Arena, el Dodger Stadium, el BMO Stadium y otras sedes completarán un mapa deportivo que minimiza la necesidad de construir nuevos recintos permanentes.
Esa estrategia responde también a un criterio de sostenibilidad. El comité organizador pretende que LA28 deje un legado basado más en la modernización del transporte y la recuperación de espacios urbanos que en la construcción de grandes obras que después queden subutilizadas.
En ese sentido, espacios icónicos de la ciudad como el Griffith Observatory o el Zoológico serán las sedes de las pruebas de ciclismo de ruta, con vistas panorámicas imponentes.
El Mundial ofreció una primera imagen de esa transformación. Durante varias semanas, miles de visitantes recorrieron una ciudad que intenta reinventarse a través de estaciones renovadas, sistemas de pago más ágiles y una red de transporte que busca cambiar la percepción de una metrópoli conocida por sus interminables autopistas y congestión vehicular.
De esta forma, el cierre de Los Ángeles en la Copa del Mundo no representa un punto final. Más bien marca el inicio de la cuenta regresiva.
Ahora, un examen mucho más exigente llegará en dos años, cuando millones de personas vuelvan a mirar hacia California para comprobar si una de las capitales del automóvil logra convertirse, aunque sea por unas semanas, en la capital del olimpismo.

Compartir: