El camino del subcampeón: Argentina llegó a la final, tras una campaña llena de épica y esfuerzo
Argentina cayó en la final ante España, en el último baile de Lionel Messi. La 'Albiceleste' construyó una campaña de épica y esfuerzo. Todos corrieron por el 10, pero en la final no hallaron respuestas.

Alexis Mac Allister, de Argentina, traba un balón con Dani Olmo, de España, en la final del Mundial 2026 en Nueva Jersey, el 19 de julio de 2026.
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Argentina se quedó con el subcampeonato en la Copa del Mundo. El equipo de Lionel Messi buscaba seguir la ruta del Brasil de Pelé, el último Bicampeón del torneo en las ediciones de 1958 y 1962, pero no logró su objetivo. España fue superior, con un juego de posesión hegemónico.
La final ante España, la gran batalla en Nueva Jersey no permitió la última consagración de Lionel Messi, quien, sin embargo, a sus 39 años mostró su grandeza y agrandó su leyenda, tras llevar a su equipo a la final. El astro del fútbol disputó en Estados Unidos su último juego de Mundial.
Dirigido por Lionel Scaloni, un entrenador serio, riguroso, analítico y sensible, Argentina construyó una campaña épica a la final. Argentina es un equipo que supo sufrir, que recibió golpes, pero que se levantó de las dificultades mostrando resiliencia, en una campaña que terminó con tristeza al final.
Argentina fue encontrando sus mejores sensaciones a lo largo del torneo en Norteamérica. La estrella fue Messi, fundamental como futbolista, como inspiración y ejemplo de sus compañeros. Uno de los puntos sobresalientes fue el eje del campo, con Alexis Mac Allister rompiendo líneas desde el eje central y priorizando los carriles interiores para lastimar a los adversarios.
El equipo se estructuró para blindar al 10 en el último tercio. El libreto táctico argentino fue de pura resistencia: presión en bloque medio-bajo, transiciones verticales rabiosas y una enorme capacidad para asimilar el sufrimiento en situaciones de caos. Siempre encontró los caminos para imponerse.
El Grupo J fue un trámite perfecto con triunfos ante Argelia (3-0), Austria (2-0) y Jordania (3-1). No obstante, los cruces directos desataron batallas volcánicas y ahí salió a flote la épica y el corazón.
En los dieciseisavos de final en Miami, Argentina sobrevivió a un infarto de 120 minutos contra Cabo Verde, ganando 3-2 en la prórroga gracias a los goles del omnipresente Messi, Lisandro Martínez y un autogol agónico de Diney en el minuto 111.
En octavos de final, en Atlanta, volvieron a remar desde atrás para remontar un 2-1 y vencer 3-2 a Egipto, con anotaciones salvadoras de Christian 'Cuti' Romero, Messi y Enzo Fernández en el cierre. En cuartos, otra prórroga ante Suiza (3-1) y una semifinal de dientes apretados contra Inglaterra (2-1) labraron su acceso al partido decisivo en el estadio Metlife de Nueva Jersey.
A pesar de haber fallado dos penales (Messi ante Austria y Egipto) y de haber disputado prórrogas desgastantes, el equipo argentino se agigantó en la adversidad. El orden táctico de emergencia, sumado a las salvadas clave de Emiliano Martínez y al despliegue físico de Rodrigo De Paul, convirtió a la Albiceleste en un sobreviviente indomable.
Al final, no hubo festejo en el Obelisco de Buenos Aires, ni en el Times Square en Nueva York. "Sabemos perder", dijo el entrenador Lionel Scaloni, tras perder la dolorosa final ante España.
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