Grand Central Market, un punto de encuentro en el corazón de Los Ángeles para ver los partidos del Mundial
El histórico mercado gastronómico de Los Ángeles encontró una nueva identidad durante la Copa del Mundo. Entre tacos, cervezas, ramen, helados y café, cientos de aficionados convierten cada partido en una celebración colectiva frente a una pantalla gigante.

Aficionados comen y ven un partido del Mundial en Grand Central Market, en Los Ángeles, el 3 de julio de 2026.
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Felipe Larrea / PRIMICIAS
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DESDE LOS ÁNGELES. El Grand Central Market, uno de los mercados más tradicionales de Los Ángeles, se ha convertido en un punto de encuentro para miles de angelinos y turistas de Europa, Latinoamérica y Asia durante el Mundial 2026.
La transformación comienza apenas se cruzan sus puertas. El olor de la gastronomía mexicana se mezclan con el de la cocina japonesa, coreana, salvadoreña, italiana y, por supuesto, la estadounidense.
Los colores de los puestos compiten con las camisetas de las distintas selecciones que recorren sus pasillos. Familias, turistas y fanáticos del fútbol comparten el mismo espacio, aunque cada uno tenga un plato diferente sobre la mesa.
Pero el verdadero punto de encuentro está en la parte baja del mercado. Y es que una pantalla gigante concentra todas las miradas. Las conversaciones suben de tono a medida que avanzan los partidos y el murmullo habitual del mercado es reemplazado por gritos de celebración, aplausos y hasta enojos.

Poco importa si alguien llegó por un almuerzo rápido o simplemente para recorrer uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad. El fútbol termina atrapándolo porque, además, dentro del mercado aparece una tienda oficial del Mundial.
Algunos observan el partido con una cerveza artesanal en la mano; otros acompañan los 90 minutos con tacos recién preparados, hamburguesas, pizza, sushi o un helado para aliviar el calor del verano californiano.
Lo cierto es que el Mundial ha conseguido algo poco habitual, sobre todo en Los Ángeles: transformar un mercado histórico en un estadio sin tribunas. No hay bombos. Tampoco barras. Pero sí una energía espontánea que aparece cada vez que rueda el balón.

Los desconocidos chocan las manos después de un gol, comentan una jugada polémica o celebran la clasificación de una selección como si se conocieran desde hace años.
Esa mezcla refleja también la esencia de Los Ángeles, una ciudad construida por comunidades de todos los rincones del planeta.
En un mismo partido es posible encontrar aficionados mexicanos compartiendo mesa con argentinos, brasileños, colombianos, estadounidenses, japoneses o europeos. Cada gol tiene acentos distintos, pero provoca la misma reacción.

El Grand Central Market siempre fue un símbolo de la diversidad cultural de la ciudad. Su oferta gastronómica cuenta la historia de las distintas migraciones que han dado forma a Los Ángeles. Ahora, el Mundial le ha añadido un nuevo ingrediente: el fútbol como idioma común.
A pocas cuadras del centro financiero y rodeado del constante movimiento del 'Downtown', el histórico mercado ha descubierto una nueva faceta. Ya no es únicamente un destino para quienes buscan buena comida.
De esta forma, la ciudad se alista para recibir el último partido del Mundial 2026. El próximo viernes 10 se julio se jugará una llave de cuartos de final, que saldrá del ganador entre España-Portugal y Estados Unidos-Bélgica.

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