Desde la generación dorada al invicto, estos son los espejismos que el Mundial 2026 borró sobre la Selección de Ecuador
Diversas consideraciones fueron la base para que hubiera altas expectativas con la Selección de Ecuador para el Mundial. ¿Qué pasó con el equipo que construyó el DT Sebastián Beccacece?

El DT Sebastián Beccacece y el delantero Enner Valencia en el partido de Ecuador con Curazao del 20 de junio de 2026 en Kansas City.
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AFP
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La ilusión, queridos hinchas, es una percepción tergiversada de la realidad. Y el Mundial demostró, con la crueldad de su pragmatismo, que los aficionados de Ecuador estaban demasiado ilusionados con un excelente papel en la Copa del Mundo por parte del equipo del entrenador Sebastián Beccecace. Se habló, incluso, de hacer el mejor mundial de la Historia. Así, con 'H' mayúscula.
Antes del Mundial, se expusieron los argumentos para ilusionarse (Arthur Schopenhauer decía que la vida es un tejido de ilusiones) y esperar lo mejor en Estados Unidos. Sonaban convincentes, sesudos, palpables y sólidos como un ladrillo. Pero, al parecer, solamente fueron eso, espejismos que se desvanecieron en la cancha, el escenario de la única verdad del fútbol.
Estos son los espejismos que el Mundial 2026 borró sobre la Selección de Ecuador y que deben generar un amplio debate antes de encontrar un reemplazo al DT Sebastián Beccacece:
Ecuador y la mejor defensa de Sudamérica
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El error de esta consideración está en asumir que los apenas cinco goles que recibió Ecuador en las Eliminatorias se deben a un sistema colectivo. Beccacece, es verdad, construyó una telaraña donde los defensas y volantes asfixian al rival. El bloque consolidado por Willian Pacho, Piero Hincapié y Moisés Caicedo (los tres futbolistas con más minutos en su ciclo) y Joel Ordóéz fue clave en la estructura.
Pero se minimizó que el arquero Hernán Galíndez tuvo que ser el héroe en múltiples ocasiones, y no fueron pocos los partidos en que el meta nacionalizado fue el mejor jugador puntuado de Ecuador. Se ha desconocido el aporte de Galíndez para sostener la campaña de la Tri.
El largo invicto proyectó la imagen de imbatilidad
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Se le dio un exagerado valor al invicto del Ecuador de Sebastián Beccace, por sus 19 duelos al hilo sin perder en cotejos oficiales y amistosos. Pero la etiqueta de "difícil de batir" fue, a la larga, un maquillaje literario para ocultar la verdad: el equipo adoleció de una aguda incapacidad de ganar.
La Selección acumuló una cantidad absurda de empates (11 en 21 partidos) cuyas lecturas fueron subestimadas. En las Eliminatorias se llegó a encadenar una racha de cuatro empates 0-0 consecutivos de manera inédita (ante Brasil, Chile, Perú y Paraguay). De hecho, de no ser por ese fatal pestañeo en el debut con Costa de Marfil, ese partido también debió acabar en empate.
Si la igualdad fuese un país, a Beccacece deberían nombrarlo Rey.
La generación dorada
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¡Ah, la manía de darle a todo una etiquea grandilocuente! Es verdad que Ecuador acudió al Mundial con la generación de jugadores más internacional de todos los tiempos, casi todos futbolistas transferidos jóvenes al exterior y que se han consolidado. Algunos, en otro aspecto inédito, forman parte de la élite del fútbol y son millonarios, con títulos en ligas importantes.
Pero contar con estos cracks dorados no bastaba, porque debían acloparse y funcionar como equipo. Eso no ocurrió por varios factores, pero uno es que el DT Beccacece los colocaba en puestos que no suelen ocupar en sus clubes. Volantes 8 que iban a la banda, zurdos enviados a la diestra, centrales que debían actuar como laterales. El tacticismo, que siempre se olvida de que los jugadores son personas y no máquinas, desaprovechó las cualidades de los mejores jugadores.
Ecuador perdió su vocación ofensiva
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El DT Beccacece construyó un equipo que perdió la tradicional vocación ofensiva de Ecuador, y eso explica gran parte de la resistencia popular hacia el entrenador, aunque esto en realidad vino desde la era de Félix Sánchez Bas. La Selección no fue construida para golear, sino para hacer circular la pelota y para contragolpear de manera "científica".
Por eso, el partido con Costa de Marfil fue sumamente parejo, por ejemplo. En cambio, ante Curazao, Ecuador tuvo la presión de anotar la mayor cantidad de goles, pero no tuvo idea de cómo hacerlo porque ser ofensivo ya no es el ADN de este equipo.
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