Roosevelt Avenue, en Queens: El rincón ecuatoriano que resiste y prospera en Nueva York
Miles de ecuatorianos han convertido a Roosevelt Avenue, en Queens, en un refugio lejos de casa. Entre restaurantes, tiendas y pequeños emprendimientos, muchos intentan reconstruir sus vidas tras llegar a Estados Unidos con deudas, incertidumbre migratoria y la esperanza de un futuro mejor.

Vista del exterior de un restaurante de comida ecuatoriana en Queens, Nueva York, el 17 de junio de 2026.
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Felipe Larrea / PRIMICIAS
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DESDE NUEVA YORK. El tren elevado retumba sobre Roosevelt Avenue mientras miles de personas caminan de un lado a otro. La actividad es incesante desde las primeras horas de la mañana. Y se extiende durante todo el día.
Entre el ruido del tráfico, los vendedores ambulantes y los comercios que nunca parecen descansar, una realidad se repite en casi cada cuadra: la historia de los ecuatorianos que llegaron hasta Nueva York buscando una oportunidad y que, pese a las dificultades, encontraron la manera de salir adelante.
Muchos llegaron con deudas adquiridas para financiar el viaje. Otros todavía enfrentan procesos migratorios inciertos o viven con la preocupación permanente de no tener sus documentos en regla.
De todas formas, Roosevelt Avenue se ha convertido en el escenario donde esa comunidad lucha cada día por construir una nueva vida.
A lo largo de la avenida aparecen decenas de negocios ecuatorianos. Restaurantes manabitas y serranos reciben a clientes desde temprano con encebollado, hornado, guatita y ceviches. En las veredas, mujeres venden tamales, humitas y arroz con leche preparados de manera artesanal.
También hay fruterías, farmacias, barberías, panaderías y pequeños emprendimientos que funcionan gracias al esfuerzo de familias enteras. Son negocios levantados con largas jornadas de trabajo y años de sacrificio, muchos de ellos impulsados por migrantes que comenzaron desde cero.
Durante el recorrido, una de las paradas obligatorias fue una tienda llamada Ecuador. Apenas se cruza la puerta, aparecen productos difíciles de encontrar fuera del país: botellas de Güitig, chocolates tradicionales, galletas de marcas ecuatorianas y otros artículos que despiertan la nostalgia de quienes llevan años lejos de casa.

En las paredes también destacan camisetas originales de Liga de Quito y de la Selección, que reflejan el fuerte vínculo que los migrantes mantienen con su tierra. Para muchos clientes, la visita no es solo una compra; es una forma de sentirse cerca de Ecuador aunque estén a miles de kilómetros de distancia.
Y es que Roosevelt Avenue es mucho más que una zona comercial. Es un punto de encuentro para una comunidad que ha aprendido a resistir. Aquí conviven historias de sacrificio, incertidumbre y esperanza.
Historias de hombres y mujeres que dejaron atrás a sus familias, asumieron riesgos y enfrentaron obstáculos migratorios, pero que siguen trabajando para cumplir el sueño que los llevó hasta Nueva York.
En cada local, en cada vendedor ambulante y en cada conversación se percibe la misma idea: lejos de Ecuador, la comunidad ha encontrado la manera de mantenerse unida y seguir adelante.

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