La recompra de bonos reduce en casi USD 700 millones los pagos de deuda de Ecuador en 2026, según Finanzas
Ecuador redujo en casi USD 700 millones los pagos de deuda de 2026, tras una operación que combinó la recompra de bonos con vencimiento en 2030 y 2035 y la emisión de deuda a plazos más largos.

Ministra de Finanzas, Sariha Moya, en un gabinete sectorial, el 10 de marzo de 2024.
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Ecuador logró reducir en alrededor de USD 698 millones los pagos de servicio de deuda previstos para 2026, tras una operación de recompra de bonos soberanos con vencimiento en 2030 y 2035, según información del Ministerio de Economía y Finanzas.
En un comunicado, la ministra de Economía y Finanzas, Sariha Moya, señaló que la operación ayudó a reducir las presiones de pago de la deuda externa en el corto plazo y a ordenar los vencimientos de estas obligaciones.
¿En qué consiste la operación?
La operación financiera que hizo Ecuador combina dos acciones al mismo tiempo:
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Emisión de nuevos bonos a más largo plazo
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La primera acción fue la emisión de nuevos bonos internacionales por USD 4.000 millones, con vencimientos en 2034 y 2039.
- 2
Recompra de bonos
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Con parte del dinero de la emisión de los nuevos bonos internacionales y con recursos propios, el Estado recompró USD 3.000 millones en bonos antiguos, de 2030 y 2035.
Menos plazo, pero más intereses
En términos simples, el país cambió deuda que debía pagar antes por deuda que se pagará más adelante. Pero, a cambio, el país tuvo que pagar una tasa de interés un poco más alta.
Lo anterior porque los bonos que retiró del mercado tenían una tasa de interés del 6,9%, en cambio los nuevos bonos se colocaron con una tasa del 8,75% y del 9,25%, aunque a un plazo mayor, lo que alivia los pagos.
¿Y el ahorro?
Otro elemento positivo, según el Ministerio de Finanzas, es que, debido a que parte de los bonos 2035 cotizaban por debajo de su valor nominal, el Estado logró retirar aproximadamente USD 3.057 millones en deuda, es decir, más deuda de la que pagó en efectivo, reduciendo de forma inmediata el stock total.
Pero el mayor impacto fiscal se verá en 2026, año en el que el Estado ya no deberá pagar cerca de USD 698 millones correspondientes al servicio de los bonos recomprados. Según el Ministerio de Economía y Finanzas, este es el beneficio fiscal real de la operación.
- Lea: La deuda pública cuesta arriba en 2026, ¿cuál es el plan del Gobierno para cumplir con los pagos?
El Gobierno destacó que la nueva emisión internacional se colocó en condiciones significativamente mejores que la última realizada en 2019.
La tasa de interés de la emisión de 2026 fue de 8,975%, frente al 10,75% de 2019, pese a un contexto internacional más restrictivo, enfatizó Finanzas.
Además, Ecuador logró una de las diferencias más bajas entre la tasa de los bonos del Tesoro de EE.UU. y su propia tasa, un indicador clave para los mercados. Mientras en 2019 el diferencial fue de 7,8 puntos porcentuales, en la emisión actual se ubicó en 4,2 puntos.
Además, Ecuador logró colocar sus bonos pagando una tasa de interés menor a la que inicialmente esperaba el mercado, gracias a la alta demanda de inversionistas. Así, según el Ministerio de Finanzas, la reducción fue de 0,625 puntos porcentuales, un ajuste que no se había visto desde 2020.
La colocación estuvo respaldada por una fuerte demanda internacional: las órdenes alcanzaron los USD 18.000 millones, cuatro veces el monto emitido, con la participación de más de 340 fondos de inversión internacionales, destacó la Ministra de Finanzas.
Esto sugiere un mayor interés de los inversionistas internacionale en Ecuador, dice Augusto de la Torre, profesor de la Universidad de Columbia. Y añade que "los inversionistas nos están dando el beneficio de la duda”, pese a que las finanzas públicas aún enfrentan desafíos.
Sin embargo, para Fausto Ortiz, esta alta demanda no significa que el país pudo haber emitido más deuda al mismo costo. Explica que en los mercados internacionales los inversionistas presentan ofertas con distintas tasas, y el emisor solo acepta las que están dentro del rango que está dispuesto a pagar.
“Seguramente hubo miles de millones adicionales ofrecidos, pero a tasas más altas, que el Gobierno decidió no aceptar”, indica Ortiz.
El Gobierno también resaltó que la relación deuda/PIB se redujo a 47,76% en octubre de 2025, casi tres puntos porcentuales menos que en octubre de 2024, cuando se ubicaba en 50,72%.
En paralelo, Moody’s elevó la calificación crediticia del país en dos escalones en un solo día, un hecho poco común en el historial de la calificadora, que usualmente realiza mejoras graduales, informó Finanzas.
Lo que dicen los expertos
Augusto de la Torre califica la operación como exitosa en su objetivo principal: alargar los plazos de la deuda sin recurrir a una reestructuración forzada.
De la Torre destaca que el país evitó fuertes pagos hasta la década de 2030 y logró emitir nuevos bonos sin garantías en un contexto de alta demanda, aunque advierte que el acceso sostenible a dinero del exterior más barato dependerá de seguir reduciendo el riesgo país y avanzar en reformas fiscales y estructurales.
Fausto Ortiz, en cambio, sostiene que la recompra y la emisión tienen un impacto limitado en el corto plazo y no resuelven las necesidades de endeudamiento de 2026, ya que, aunque generan un alivio cercano a USD 700 millones, Ecuador aún debe conseguir alrededor de USD 16.000 millones este año para cubrir su déficit fiscal y el pago de deuda.
Ortiz señala que no generan recursos frescos ni alivian el presupuesto, ya que implican tasas más altas, lo que sube el pago de intereses, y que su principal aporte es ordenar los pagos futuros, más que solucionar los problemas fiscales actuales.
En ese sentido, dijo que esta operación sería interesante si el interés de Ecuador es hacer nuevas emisiones en 2026.
No habrá más emisiones en 2026
Sin embargo, pese a que el interés de los inversionistas internacionales se mantiene alto, el Ministerio de Economía aclaró que no prevé nuevas emisiones de deuda externa en lo que resta del año, "ya que las necesidades de financiamiento están cubiertas".
La estrategia, según la ministra Moya, apunta a consolidar la estabilidad fiscal, garantizar liquidez para obras públicas y fortalecer los servicios sociales, en un contexto de mayor confianza de los mercados internacionales en la economía ecuatoriana.
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