Embalse de Mazar, clave para el sector eléctrico sigue lleno, pero las lluvias comienzan a disminuir en agosto de 2026
El embalse de Mazar está casi lleno. Sin embargo, el caudal ha disminuido en lo que va de agosto, lo que podría, según experto, ser un indicio de un estiaje temprano.

Vista del embalse de la represa Mazar, que alimenta al complejo hidroeléctrico Paute-Molino, el 10 de enero de 2026.
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Los caudales de los ríos que abastecen el embalse de Mazar, el más importante para el sistema eléctrico de Ecuador, están con tendencia a la baja en el mes de agosto de 2026, a dos meses de que comience la época seca o de estiaje en la vertiente amazónica, que históricamente se da entre octubre y marzo.
Este reservorio abastece al Complejo Hidroeléctrico Paute, ubicado en el Austro, que está integrado por tres centrales, en cascada: Mazar, Paute-Molino y Sopladora. En conjunto, el Complejo tiene una capacidad para aportar 1.756 megavatios de potencia, equivalentes al 38% de la demanda nacional.
Según datos de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec), el promedio del caudal de Mazar, cantidad de agua que ingresó al embalse entre el 1 y el 11 de agosto fue de 62,65 metros cúbicos por segundo en promedio.
Esa cantidad es poco más de la mitad del promedio en el que estaba el caudal entre 1 y el 11 de agosto de 2025, cuando se ubicaba en 112,88 metros cúbicos por segundo. Aunque es más del doble del promedio del mismo período de tiempo de 2024, año en el que país atravesó una fuerte crisis eléctrica con cortes de luz de hasta 14 horas.
Sin embargo, el consultor hidroeléctrico Ricardo Buitrón explica que el caudal de Mazar está muy por debajo del promedio histórico para este mes, que es de 96 metros cúbicos por segundo. "Podemos presumir que agosto está siendo un mes seco y esto puede ser una señal de que el estiaje se está adelantando".
El caudal mínimo con el que puede operar Mazar es de 28 metros cúbicos por segundo, aunque fue diseñado para operar con un caudal de hasta 140 metros cúbicos. Por eso, si se encuentra por debajo, opera con con sus reservas, señala Buitrón.
Para el consultor, la caída del caudal también puede responder a un efecto puntual del fenómeno de El Niñ, que provoca fuertes precipitaciones en las costas del país y escasas lluvias en la vertiente oriental o amazónica, donde está la cuenca de Paute y las principales centrales hidroeléctricas del país.
Paute y sus afluentes
A su vez, la cuenca del Paute se nutre de diferentes afluentes, entre ellos, el río Cuenca, formado por la unión del Tomebamba y el Machángara. También los ríos Yanuncay, Tarqui, Santa Bárbara y otros.
Fabián Cazar, gerente de Agua de la Empresa Pública de Agua Potable y Saneamiento de Cuenca (Etapa), señala que los ríos Tomebamba, Machángara, Yanuncay y Tarqui, que pertenecen al cantón Cuenca, se encuentran con caudales normales para la época, que es de menos precipitaciones en la parte alta de la cuenca.
Según el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), la época seca meteorológica, es decir, con menos precipitaciones, comenzó a finales de julio, en la Sierra ecuatoriana, y se extiende hasta septiembre. Aunque el estiaje hidrológico en las cuencas del sur y la Amazonía, donde se encuentran las principales centrales hidroeléctricas del país, va de octubre a marzo.
"La tendencia de estos meses es que los caudales de los ríos empiecen a disminuir, aunque todavía eso no ha ocurrido", asegura Cazar.
¿Cómo está la cota de Mazar?
La cota o nivel de agua del embalse de Mazar se ubicaba a las 18:00 de este 12 de agosto en 2.151,38 metros sobre el nivel del mar (msnm), cerca de su nivel máximo de 2.153 msnm. De hecho, está en uno de los niveles más altos del año.
"Lo que tiene que prever el sistema eléctrico es tener el embalse lleno a finales de septiembre, para que cuando empiece el estiaje en octubre pueda utilizarse el agua almacenada", señala Buitrón.
Con una cota de 2.151 msnm, Mazar tiene un volumen almacenado cercano a los 380 millones de metros cúbicos; sin embargo, el volumen útil para operar es de unos 300 millones de metros cúbicos, detalla el consultor hidroeléctrico.
Con ese volumen, añade Buitrón, el embalse podría operar durante unos tres meses a una potencia total de 360 MW, entre las tres centrales que integran Paute, o incluso durar hasta seis meses, con una producción de 180 MW.
Para poder mantener las reservas del embalse a su máximo nivel, Buitrón considera fundamental continuar con la importación de energía eléctrica a Colombia, que se retomó el 5 de agosto. El máximo que se puede comprar al país vecino son 450 MW de potencia por día.
Durante el primer día, Ecuador compró a Colombia una potencia promedio de 288 MW. El siguiente día llegó a 365 MW. Luego, por varios días, las compras fueron muy bajas. Sin embargo, para el 11 de agosto ya se registraron 152 MW y hasta las 18:00 del 12 de agosto, un promedio de 180 MW.
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