La moda de lujo apuesta por modelos 'maduras', pero aquella 'inclusión' tiene su trampa
La presencia de modelos mayores de 50 años en las pasarelas, como Kate Moss, Laura Dern o Stéphanie Cavalli, refleja un cambio en la industria de la moda, pero ¿qué esconde esta tendencia?

La modelo estadounidense Kate Moss durante el desfile Victoria's Secret Fashion Show, en Nueva York, el 14 de octubre de 2024.
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AFP
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Con modelos de cabellos grises, "sexagenarias" en las primeras filas y compradoras "maduras" a quienes las marcas buscan atraer, las mujeres de más de 50 años ganan visibilidad en la moda.
Cuando el diseñador Matthieu Blazy abrió en enero su desfile de Alta Costura de Chanel con la modelo Stéphanie Cavalli, de 50 años y cabello canoso, dio mucho de qué hablar.
"Las mujeres mayores aportan una dimensión completamente diferente a la ropa. Han vivido, han visto mundo", justificó el estilista al New York Times.
También el diseñador francés Simon Porte Jacquemus piensa lo mismo. Sus dos musas lucen con naturalidad sus arrugas --Pamela Anderson (58 años) y Lio (63 años)-- y su abuela Liline, de 79 años, fue nombrada primera "embajadora" de su marca.

Para Cavalli, aunque gran parte de las modelos siguen teniendo menos de 30 años, la mayor diversidad de edades que se percibe en las pasarelas muestra que "las mentalidades evolucionaron, (que) el hecho de poder ser una misma" está más aceptado.
"Es una evolución que puede avanzar lenta o rápidamente, pero está ahí, es tangible. Con mis colegas de la misma generación, solemos decir que hoy es el mejor momento para tener 50 años y ser modelo", dijo a Vogue France a principios de febrero.
Con experiencia
La inglesa Kate Moss, de 52 años, modelo estrella de los años 1990, también causó sensación al cerrar a mediados de febrero el primer desfile de Gucci a cargo de Demna, con un vestido ajustado y la espalda descubierta.
La actriz estadounidense Laura Dern, de 59 años, inauguró el desfile de la uruguaya Gabriela Hearst en París en octubre.
En cuanto a las mujeres estilistas, casi todas superan los 50: Maria Grazia Chiuri (Fendi), Victoria Beckham, Sarah Burton (Givenchy), Stella McCartney...

Para Victoria Dartigues, directora de compras de la línea femenina y accesorios en los grandes almacenes franceses Galeries Lafayette, esta tendencia refleja el hecho de que la moda quiere ahora dirigirse a "personas que tienen experiencia y relaciones duraderas con las marcas".
"Es como vender una crema antiarrugas con una modelo de 20 años: no es la vida real", dice a AFP.
Por supuesto, añade, "existen mujeres muy jóvenes que pueden permitirse marcas de lujo, pero la mayoría de las veces nos dirigimos a 'business women', a mujeres que trabajan", que tienen poder adquisitivo y, por lo tanto, una cierta edad.
"Trampa"
Se tiene que tener en cuenta, además, que los gigantes del lujo, como los grupos LVMH (Louis Vuitton, Dior, Celine) y Kering (Gucci, Saint Laurent, Balenciaga), atraviesan una situación financiera complicada y buscan incrementar sus ventas.
Según Dartigues, comprar artículos de lujo no es un acto cualquiera: "Hay que tener cierta experiencia, un conocimiento de la prenda, una cultura de moda, cosa que no se tiene necesariamente a los 20 años".
En los desfiles, se puede ver en las primeras filas a Demi Moore (63 años) con un 'total look' de cuero, de Gucci; a Andie MacDowell (67) con su cabellera canosa y vestida de Armani; o a Michelle Pfeiffer (67) como invitada sorpresa a un desfile de Saint Laurent.

Pero para Sophie Fontanel, crítica de moda en la revista Nouvel Obs, se tiene que vigilar con la "trampa" de un posible exceso de culto a la juventud entre estas modelos mayores.
"Nos muestran mujeres de entre 50 y 65 años o a veces más, que siguen estando increíbles", afirma. "Como si la mujer estuviera obligada a seguir encajando en los prototipos de los diseñadores, a ser superdelgada, supersensual... Pero todo esto está lleno de imposiciones".
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