Me escapé de la Marina para grabar el primer disco de Rhapsody: Fabio Lione
Fabio Lione, una de las voces más prodigiosas e imponentes del power metal, conversó con PRIMICIAS sobre la historia de su carrera artística y el concierto sinfónico que brindará el 21 de agosto de 2026 en Quito, junto a Edu Falaschi y Cristian Bertoncelli.

Fabio Lione durante una entrevista con Primicias en Quito, el 20 de agosto de 2026.
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Jonathan Machado / Primicias
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La carrera artística de Fabio Lione navega en una paradoja. Por un lado, el mundo del heavy metal lo conoce como uno de los vocalistas que llevó al power metal a la cima, sobre todo por su trabajo en la mítica banda italiana Rhapsody of Fire.
Sin embargo, en entrevista con PRIMICIAS, Lione reconoce que "no me gusta mucho el power metal porque es un estilo muy simple, rápido y con melodía fácil". Considera que las bandas tienen miedo a experimentar.
Sentado en un hotel del centro norte de Quito, vestido con pantalón, camiseta y chompa negros, Lione hace un recorrido por sus inicios en el metal, sus influencias musicales y adelanta detalles del concierto que brindará el 21 de agosto de 2026 en Quito, junto a los también vocalistas Edu Falaschi (Angra) y Cristian Bertoncelli (Imperio).

¿Cómo analizas la actualidad del metal?
Una buena parte de las bandas de hoy se han hecho grandes por el tema visual. Lo más importante es el show, la ropa y el espectáculo.
"En mi opinión, la música ha quedado relegada a un segundo plano"
No estoy diciendo que todas las bandas sean malas, solamente que la música es más simple, las composiciones son más simples porque a la gente le gusta más el show.
En el pasado, la diferencia era que la mayoría de las bandas tenían canciones más bonitas con un nivel de composición más complejo.
¿Hacia dónde va el metal en medio de esta situación?
Quiero ser optimista. Ahora tenemos la inteligencia artificial y es una ayuda. Sin embargo, debe ser solo una herramienta que ayude a potenciar las habilidades de los músicos. No puede ser la base para la creación de una melodía o de una canción.
En la actualidad hay músicos con mejor técnica frente a la que existía en el pasado. El problema es ese precisamente: son solo mejores en lo técnico porque no tienen ideas ni imaginación para crear.
Es necesario volver a tener autenticidad, que es algo que tenían las bandas y artistas en el pasado para reivindicar la esencia de la música.
¿Cuál es tu criterio sobre el presente del power metal?
El power metal es un estilo muy simple, rápido y con melodía fácil. Está hecho para mostrar el virtuosismo de los músicos. El tema es que en todos estos años es probable que el género haya dado todo lo que podía dar.
Esto nos lleva a pensar que el power metal está sufriendo porque ya experimentó todo: orquestaciones, instrumentos propios de cada país y diferentes temáticas en las letras.
"La mayoría de los músicos toca de la misma manera y los vocalistas cantan de la misma manera".
Cuando mi mamá escucha a 10 vocalistas de power metal, siempre me dice que parecen el mismo. Y tiene razón.
¿En qué punto se encuentra tu carrera?
Bueno, no sé. Yo canté en muchas bandas, pero sin perder mi estilo. Es claro que no es lo mismo cantar en Kamelot, Angra, Rhapsody, Vision Divine o Athena.
Simplemente estoy intentando hacer cosas nuevas y del pasado. En marzo de 2027 vamos a hacer una gira con Luca Tureill y con la formación original (Rhapsody of Fire) en Sudamérica. Serán unos 15 conciertos.
¿Cuál fue la banda en la que más te costó adaptarte?
La más fácil de todas fue Kamelot y la más complicada fue Rhapsody por dos motivos. El primero fue porque no conocía a los chicos de la banda y el segundo, porque Luca es un genio y eso es complicado.
Cuando te relacionas con un genio no sabes cómo actuar y eso te desestabiliza. Luca es como un chico de 15 años: puro, ingenioso, de buen corazón y curioso.
Sin embargo, cuando hablas por primera vez, notas algo extraño en él. Pero, por eso mismo, es un compositor increíble. Los otros músicos con los que he tocado en otras bandas son buenos compositores, pero no le llegan ni a la suela de los zapatos.
¿Cómo fue tu llegada a Rhapsody?
Bueno, no siempre me dediqué al negocio de la música comercial. Tenía unos 22 años y era marinero, así que no podía dejar mi ciudad para ir a grabar el primer disco. Encontré la manera de hacerlo, pero solo disponía de una semana para hacer todo lo que implica hacer con una banda por primera vez. Fue una tarea monumental.
¿Cuál fue esa manera?
En la Marina opté por lo que se llama la objeción de conciencia. Todo se complicó y fui a prisión. Ahí había una biblioteca y una señora que atendía estaba enamorada de mí. Me invitaba a tomar capuchino todos los días.
Fue ahí que pensé: creo que tengo una posibilidad. Hablé con la señora y le dije: "señora, yo tengo que desaparecer por una semana".
Ella me dijo que no había problema y me ayudó a escapar para ir a grabar.
Es un recuerdo bonito que muestra que hay que intentar todo por lo que se quiere. Si no lo hubiera hecho así, quizá Rhapsody no existiría.
¿Qué se encontrarán los fans en el concierto en Quito?
Un concierto siempre va a ser algo especial, algo único, porque las canciones con orquesta dan un sentimiento diferente.
Y en el caso de Rhapsody, la combinación es perfecta, ya que muchas de esas canciones fueron compuestas y concebidas originalmente para orquesta. Por eso creo que funcionará muy bien y que, además, realzará y reforzará el impacto de los temas.
Al fin y al cabo, la combinación con violín y orquesta resultará, sin duda, increíble.
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