Esterilizar mascotas por USD 10, una práctica que alimenta un negocio clandestino de alto riesgo en Guayaquil
El costo de una esterilización segura incluye insumos, condiciones quirúrgicas y personal calificado, lo que impide que se oferte a precios mínimos. En Guayaquil, valores muy por debajo de esos parámetros evidencian la presencia de servicios sin estándares médicos.

Personal municipal revisa animales tras la intervención de un espacio clandestino donde se realizaban procedimientos sin garantías, en Vergeles, Guayaquil, el 10 de abril de 2026.
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Municipio de Guayaquil
Autor:
Gonzalo Herrera vargas
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“Lo primero que se sacrifica es asegurar la vida del paciente”, advierte el veterinario José Julián Zúñiga sobre las esterilizaciones realizadas sin protocolos adecuados.
En Guayaquil, ofertas de esterilización a precios mínimos circulan en redes sociales, un fenómeno que volvió a evidenciarse tras la clausura de un espacio clandestino en Vergeles, donde autoridades hallaron una veintena de animales sedados, varios de ellos ya intervenidos sin condiciones mínimas de seguridad.
- En 2025, 2.119 mascotas fueron reportadas como perdidas en Guayaquil, según fundación Rescate Animal
En el mercado veterinario, el costo de una esterilización varía según el tipo de servicio, los insumos y el nivel de complejidad. En espacios de rescate o atención solidaria, puede costar alrededor de USD 25, explica Zuñiga, docente de la Universidad Ecotec.
En general, estos procedimientos parten desde USD 35 o USD 40 en adelante y pueden incrementarse según el equipamiento, la complejidad y el nivel de atención del centro.
“No es viable bajo ningún concepto”, añade sobre cirugías por USD 10 o USD 15, ya que implican romper protocolos básicos como esterilización del instrumental, control anestésico y condiciones quirúrgicas seguras.
Riesgos que van más allá de la cirugía
Más allá del precio, el principal problema es el riesgo al que se expone el animal antes, durante y después de la intervención.
“No es un procedimiento médico. Son personas que no están calificadas, que trabajan en condiciones de insalubridad, sin los insumos adecuados, sin protocolos, sin control del tiempo ni del traslado. Todo eso suma para que termine en problemas de salud o en la muerte del animal”.
Carlos Román, director de ProAnimal del Municipio de Guayaquil
Incluso cuando sobreviven, pueden quedar secuelas. La veterinaria Yvonne Roca, responsable del área de salud animal de la Fundación Rescate Animal Ecuador —organización creada en 2012 en Guayaquil—, advierte que algunos animales son inmovilizados, pero no anestesiados correctamente, por lo que pueden sentir dolor durante toda la intervención.
Por qué lo barato sigue siendo la opción
Pese a los riesgos, estos servicios continúan circulando por una combinación de factores.
Por un lado, existe una búsqueda de ahorro; por otro, persiste la idea de que todas las esterilizaciones son iguales. A esto se suman factores económicos y sociales. Según Roca, muchas personas recurren a estas opciones por falta de recursos, desconocimiento o por la presión de atender a animales abandonados.
“Si alguien te ofrece recoger al animal, operarlo y devolvértelo por USD 10, muchas personas no lo piensan dos veces. No es maldad, es desconocimiento, necesidad o desesperación”.
Yvonne Roca, responsable del área de salud animal de la Fundación Rescate Animal Ecuador.
Según explica Roca, el problema se amplifica con el boca a boca. Quienes no cuestionan el proceso replican la recomendación, muchas veces sin conocer las condiciones reales.
Durante la intervención en Vergeles, varios tutores de los animales rescatados reconocieron que desconocían el lugar donde serían atendidos sus animales. “A mí me recomendaron, yo no sabía”, relataron. “Mientras exista demanda, estos servicios van a seguir existiendo”, advierte Roca.
Además, estos establecimientos suelen operar dentro de viviendas particulares y bajo modalidades que limitan el control del dueño, como el retiro de mascotas a domicilio, lo que impide verificar el lugar donde se realiza la cirugía y las condiciones en las que se ejecuta.

Señales de alerta que suelen pasar desapercibidas
Roca advierte que estos servicios suelen no mostrar información verificable: no hay dirección, no se identifica al profesional responsable y, en muchos casos, solo existe un número de contacto.
Pero también insiste, al igual que Román, en que la responsabilidad no es solo del prestador, sino del tutor del animal.
“La gente puede y debe preguntar: quién va a operar, cómo se llama el doctor, dónde queda la clínica, en qué condiciones se realiza el procedimiento”.
Yvonne Roca, responsable del área de salud animal de la Fundación Rescate Animal Ecuador
Según la especialista, la falta de estas respuestas —o la negativa a proporcionarlas— debería ser una señal de alerta inmediata. “La gente no pregunta quién va a operar, dónde ni en qué condiciones”, señala.
Opciones seguras en la ciudad
El Municipio de Guayaquil, a través de ProAnimal, cuenta con varios centros fijos de atención veterinaria distribuidos en distintos sectores de la ciudad, donde se ofrecen servicios gratuitos como atención médica, desparasitación, vacunación, colocación de microchip y esterilización canina y felina, en un horario de lunes a viernes.
A esto se suman brigadas veterinarias móviles que recorren diferentes barrios, cuya información sobre fechas, ubicaciones y requisitos se publica de forma periódica en sus redes sociales.
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