Entre fútbol, baile y valores, niños de Isla Trinitaria desafían el estigma de violencia con nuevas oportunidades en Guayaquil
Más de un centenar de niños de Isla Trinitaria participan en un vacacional deportivo que combina deporte y formación en valores, una iniciativa que busca ofrecer espacios seguros para la recreación y construir una 'contranarrativa' frente al estigma que pesa sobre este sector. Esto pasa en Guayaquil.
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Autor:
Gonzalo Herrera Vargas
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“Mi nombre es Juan Carlos y quiero ser futbolista”, dice uno de los niños que participa en el vacacional 'Disfruta, Juega y Aprende' en Isla Trinitaria, sur de Guayaquil. A pocos metros, otra niña responde: “Mi nombre es Lina y quiero ser una doctora”, mientras espera su turno en la cancha.
Sus voces se mezclan con el sonido de los balones y las risas en las canchas de la institución fiscal Nuevo Guayaquil, donde alrededor de 130 niños y jóvenes participan en un vacacional deportivo.
El programa, impulsado por el Terminal Portuario de Guayaquil (TPG) en coordinación con el Ministerio de Educación y líderes comunitarios, combina fútbol, baloncesto, baile y talleres de nutrición en un sector que durante años ha sido asociado a problemas de violencia y delincuencia.
La iniciativa busca ofrecer a los niños alternativas para ocupar su tiempo libre en actividades positivas y, al mismo tiempo, abrir espacios que les permitan imaginar otras posibilidades para su futuro. A través del deporte, el programa también apunta a prevenir riesgos sociales y fortalecer el entorno de los niños dentro y fuera de sus hogares.

El deporte como herramienta para romper estigmas
Para líderes comunitarios de Isla Trinitaria, sector conocido popularmente como 'Trinipuerto' por su cercanía a la zona portuaria de la ciudad, el vacacional representa también una forma de mostrar otra cara del sector.
Según explica Inés Santos, lideresa comunitaria del sector, el objetivo es ampliar las expectativas de los niños y mostrarles que existen otras posibilidades para su futuro. “Los motivamos a que ellos tengan otra visión de la vida”.
Además, asegura que estos espacios ayudan a construir una 'contranarrativa' frente a la estigmatización que pesa sobre el barrio, donde sus habitantes suelen enfrentar prejuicios asociados a la violencia.
“Es importante demostrar las contranarrativas de que no todo es negativo en nuestro sector. Hay cosas positivas que ayudan al crecimiento y al desarrollo de los niños, niñas, jóvenes y adolescentes de nuestra comunidad”.
Inés Santos, lideresa comunitaria en Isla Trinitaria
La lideresa advierte que ese estigma tiene efectos concretos en la vida de los jóvenes. Explica que muchos enfrentan barreras para acceder a empleo únicamente por su lugar de origen, lo que termina desmotivando su formación.
“Muchos de los jóvenes dicen: ‘¿para qué sigo estudiando si mis hermanos, mis primos ya se han graduado y solo por decir que son de Trinipuerto no consiguen trabajo?’”.
Inés Santos, lideresa comunitaria en Isla Trinitaria
Esa falta de oportunidades, agrega, ha incidido incluso en la deserción escolar dentro del sector. Por eso, insiste en que generar estos espacios permite abrir nuevas oportunidades y cambiar esa percepción.
“Pero si nosotros comenzamos a hacer estos espacios, a motivar a los chicos, entonces les damos cuenta de que no todo está cerrado, que hay posibilidades y que en la lucha estamos y tenemos que seguir adelante”, señaló.
Deporte, nutrición y formación en valores
Según explicó José Boza, coordinador general del programa, el vacacional incorpora la metodología Juega Vive (Line Up Live Up), desarrollada por la ONU, que utiliza el deporte como herramienta preventiva para fortalecer habilidades socioemocionales en niños y adolescentes.
A través de actividades físicas y lúdicas, esta metodología promueve la resiliencia, la toma de decisiones y valores como la empatía, al tiempo que busca reducir riesgos asociados a la violencia, la delincuencia y el consumo de drogas.
“Nuestra metodología busca alejarlos de la drogadicción, la delincuencia y la violencia. Creemos firmemente que mediante el deporte es más fácil llegar a cada uno de los niños y a cada uno de los hogares”.
José Boza, coordinador general del programa
Los participantes, de entre 5 y 16 años, están divididos en grupos según sus edades y rotan por distintas actividades deportivas y formativas a lo largo de la jornada. El vacacional comenzó el 9 de marzo y se extenderá hasta el 24 de abril.

Según el subsecretario de Educación de la Zona 8, Josué Aizaga, en esta edición participan estudiantes de al menos cinco instituciones educativas del sector. El programa, además, no se limitará al periodo vacacional, sino que continuará durante el año lectivo como parte de la oferta extracurricular.
Más allá de las canchas, según la organización, el vacacional busca algo más profundo: disputar la imagen de un sector marcado por el estigma y demostrar que, en Isla Trinitaria, también se pueden construir oportunidades.
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